sábado, 26 de septiembre de 2015

"Apoyó la cabeza sobre su espalda
y se quedó a sentir...
a admirar aquel pequeño milagro
representado de la propia piel
contra aquella de él.
Le gustaba imaginar que alguien,
tal vez un alquimista genial y rufián,
hubiese fabricado a propósito sus epidermis
con elementos hechos sólo para funcionar
una a la llamada de la otra.”
(Giorgio Falletti)




Ir(me)…
de mí…
de vos…
de todo…
y encontrar(me)…
a mí…
a vos…
y hacer un todo.

Volver…
a mí…
a sentir…
a la esencia…
al Alma
a ser…
a vos…
siempre a vos.





lunes, 7 de septiembre de 2015

Voy a tu encuentro…
Quiero que me cubras…
y que furioso me reclames la ausencia.
Quiero que me cubras...
que me hagas el amor,
y que tu blanca espuma acaricie mi piel.
Quiero que me cubras...
me hagas sentir tu infinito
y que tu voz me traiga tu mensaje.
Quiero que me cubras...
y que una vez más me hagas Tuya.



Alma deja esta playa para ir a caminar por otras arenas...
hasta la vuelta...
un beso!


jueves, 3 de septiembre de 2015

Finalmente la noche había llegado, era hora de danzar. No nos importó que el río estuviese bordeado de soldados. Ni siquiera esa antigua maldición que nos hacía parecer horribles brujas nos había detenido.

Todo el campamento estaba dormido, o eso creíamos. Él nos descubrió, por lo que comenzamos a escapar nuevamente hacia el río. Me encontré acorralada. Alguien me tomó por la espalda, quitándome la capa que me cubría...

Soy Malco, Capitán del ejército a las órdenes del Conde de la Virtud… ¿tú quién eres? –su voz profunda penetró mi alma.

Silvia es mi nombre… soy una de las Ninfas del río… –expliqué en un susurro.

Fue mirarnos a los ojos y reconocernos en los del otro. Bastó esa noche para enamorarnos. Y el alba nos sorprendió jurándonos eterna fidelidad. Pero con el surgir del sol yo debía volver a las profundidades del río; fue entonces que decidí dejarle mi pañuelo de seda, como empeño de mi amor hacia Él.


Al día siguiente el Conde recibía a tres de los más poderosos embajadores, y haciendo una fiesta en su honor, decidí convertirme en humana, haciéndome pasar como una de las bailarinas del recibimiento. Malco me reconoció al instante. La pasión de nuestras miradas no pasó desapercibida. Una de aquellas mujeres de la Corte, celosa de lo que observaba, me acusó de brujería. El Conde, sin más, sin preguntar, sin averiguar…, interrumpió la fiesta y ordenó mi detención. El arrojo de Malco, mi eterno amante, se interpuso; y entre la algarabía pude yo escapar, sabiendo que lo que estaba haciendo iba a perjudicarle.

Se entregó al Conde y rindió su espada. Su destino, una lúgubre celda, donde días después se presentò aquella dama, buscando el perdón y la comprensión de mi Capitán. Fue en ese momento que me presenté ante ellos, quebrantando todas las normas de mi naturalezza; para proponerle a mi querido Capitán una locura: Refugiarnos en las aguas del río donde yo había nacido y así vivir nuestro amor.

Malco me miró. No lo dudó ni un momento. Nos dirigimos allí, perseguidos de las guardias …pero lo único que estos encontraron fue el pañuelo de seda anudado por nosotros en símbolo de nuestro eterno amor.


(Relato basado en la leyenda del “Nudo de amor”, Verona, Italia)




(Este texto pertenece a los "Relatos Jueveros" y esta semana
la convocatoria fue hecha por H... Perla Gris desde su blog "Et lux in tenebris lucet...".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!.)