viernes, 29 de julio de 2016

#VDLN - 3

Llegó...



Esta semana se juntan muchas cosas,
recuerdos,
emociones,
sonrisas y alegrías;
y también
algunas lágrimas y nostalgias...

...y este torbellino de sentires
me evoca una melodía
una que hace parte de (mi) Alma,
que coloca alas en mi espalda
y me lleva a mis raíces,
a mi gente,
a mi Buenos Aires querido...

...cierra los ojos,
escucha,
siente...



A vos que sos y siempre serás parte de mí...


miércoles, 27 de julio de 2016

Podría iniciar esta especie de carta de despedida diciendo todo aquello que se perdió en 17 años de silencio. Podría hablar de mis motivos y de los que creo fueron los tuyos. Podría hasta filosofar sobre el orgullo, porque tal vez de eso se trató todo... pero no, no lo haré. Y no lo haré porque prefiero recordarte de otro modo.

Prefiero recordarte cuando abro las ventanas de mi habitación por las mañanas y hago la cama... “...debes estirar bien, muy bien esas sábanas, no pueden quedar arrugas...”. Cuando estoy por planchar las camisas de él... “...el cuello, controla siempre el cuello, que esté bien derechito...”. Cuando es verano y escucho las chicharras, entonces vuelvo a ser niña y me veo a pies descalzos, escabulliéndome porque no quiero dormir la siesta. Y también cuando es invierno porque es verdad... “...para el frío nada mejor que un buen plato de sopa...” ...aunque vos nos la hacías hasta cuando habían 35° a la sombra! Prefiero recordar cada Navidad, cada cumpleaños, cada fiesta, y cada singular domingo al mediodía; porque no importaba qué pasara el resto de los días, la familia se reunía a una misma mesa... y eso, eso era la felicidad.

Elijo creer que todo tiene un porqué, que de todo se aprende. A mí me llevó 17 años volver a vos, derrumbar muros y mirarte a los ojos. Tal vez hayan quedado muchas cosas por decirnos, unas disculpas flotando en el aire... pero siento que ya no tiene sentido, ya no hace falta, porque en el momento que estuve frente vos, en ese preciso momento tu corazón sí me reconoció y lo supo... Y lo hizo cuando tu mano secó una vez más mis lágrimas... una última vez.


 25/Mayo/1921 –“Nona”– 23/Julio/2016


viernes, 22 de julio de 2016

#VDLN - 2

Y ya estamos a viernes otra vez y llega...



...esta semana, allá por mis tierras, se ha celebrado el "Día del amigo"; por lo cual en un primer momento había pensado a un clásico "Friends will be friends" de Queen... y aunque es una de mis bandas favoritas, hay una canción que significa aún más para mí... sobre todo en la distancia; que es sólo física, porque los verdaderos amigos hacen parte de uno, y están siempre, de una manera u otra.


Y como todos los días son buenos para festejar junto con un amigo, yo hoy lo hago con vos...

"...♫ ...And say you’ll hold
a place for me
in your heart... ♫..."


miércoles, 20 de julio de 2016

Ensueño



Esa sensación de ensueño,
de perderme en la luz de tu mirada
para encontrarme en el paraiso de tu boca.
Recorrerte cada centímetro de piel,
lenta... ávida... profundamente,
quemándome con el infierno de tu tacto.

Me perteneces
pero no por ejercer propiedad sobre ti
sino porque haces parte mí.

Tú habitas en mí desde siempre.
Tú eres parte de (mi) Alma.



("Ensueño", haz click para escuchar la canción de inspiración, 29 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.) 



viernes, 15 de julio de 2016

#VDLN - 1


Quien me conoce sabe que una de mis grandes pasiones es la música. Haga lo que haga necesito estar escuchándola, algo debe sonar. Hasta es más, creo que cada momento de mi vida tiene una canción, como si fuera la "banda sonora" de una película. Por eso, cuando supe de esta iniciativa me gustó muchísimo, y en la medida de lo posible, trataré de participar.

Inicio con una canción que desde siempre me ha emocionado, el porqué no lo sé... desde niña, sin siquiera entender lo que decía, esta canción me erizaba la piel y me sacaba una lágrima... años después, viviendo en estas tierras, comprendí lo que decía y sigue produciendo el mismo efecto...
Una obra maestra de Lucio Dalla.



"Caruso"

Aquí donde el mar brilla
y sopla fuerte el viento
sobre una vieja terraza
delante al Golfo de Surriento
un hombre abraza una muchacha
luego que había llorado
después se aclara la voz
y continúa el canto.

Te quiero, ¿sabes?
pero tanto, tanto, ¿sabes?
es ya una cadena
y disuelve el sangre dentro las venas, sabes.

Vio las luces en medio al mar
pensó a las noches allá en América
pero eran sólo las lámparas y
el blanco rastro de un hélice.

Sintió el dolor en la música
y se levantó del piano
pero cuando vio la luna salir detrás de una nube
le pareció la muerte aún más dulce.

Miró a los ojos a la muchacha,
aquellos ojos verdes como el mar
luego de repente salió una lágrima
y él creyó de ahogar.

Te quiero, ¿sabes?
pero tanto, tanto, ¿sabes?
es ya una cadena
y disuelve el sangre dentro las venas, sabes.

Potencia de la lírica donde cada drama es falso
que con un poco de maquillaje y
con la mímica puedes volverte otro
pero dos ojos te miran, así cercanos y verdaderos
te hacen olvidar las palabras, confunden los pensamientos.

Así se vuelve todo pequeño,
también las noches allá en América,
te giras y ves tu vida como el rastro de un hélice.

Pero sí, es la vida que termina,
pero él no pensó en ello tanto más
más bien se sentía ya feliz
y recomenzó su canto.



jueves, 14 de julio de 2016

Finalmente había dormido toda la noche, sin esas interminables vueltas de un lado a otro entre las sábanas ni esos sudores de madrugada. La brisa del mar entraba por las ventanas del cuarto, junto a los rayos de sol de esas primeras horas.
Se desperezó como si fuera un felino, se alzó y sonrió, convencido que iniciaría a disfrutar de sus tan merecidas vacaciones. Luego de la ducha se dirigió a la cocina a prepararse el café, y de repente tuvo una extraña sensación, había algo que no lograba recordar. Escuchó voces y risas provenientes de la playa, y esa sensación desapareció al momento.
Mientras saboreaba su café y alguna galleta, controló sus mails desde el celular... era demasiado obsesivo como para dejar pasar un entero mes sin saber qué ocurría en la oficina. Y allí estaba nuevamente... tenía la certeza de que debería recordar algo, pero no lograba saber qué. Sacudió la cabeza, como si aquel gesto pudiese poner orden en ella. Apagó el celular, guardó todo y fue a la playa. Pasaría allí toda la jornada.
En esos diez primeros días, el sol ya había bronceado su cuerpo con ese color dorado que tanto lo favorecía. Pero en ningún momento lo había abandonado esa pregunta que ya taladraba su ser... ¿qué sería aquello que debía recordar?
Al caer el sol volvió a su casa, relajado, sereno. Se duchó nuevamente para quitar el salitre de su piel. Preparó algo sabroso y se acomodó delante de la tv. Mirar los canales de deportes sin ningún tipo de interrupción era un placer que no se dejaría pasar.
Fumó el último cigarrillo del día y fue a dormir. Aún no había podido recordar qué era aquello que persistía en hacerle eco dentro. Se dijo así mismo que si no lo recordaba, era porque no debería tener demasiada importancia. Se colocó sólo el pantalón de su pijama a rayas y se acostó. Tranquilo, sin recordar...

...él ya la había olvidado.





(Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Gustavo desde su blog "Juliano, el apostata".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)




jueves, 7 de julio de 2016

No, no puede ser... –y sentía como el fastidio la invadía. Hace semanas que he pedido cambiar la reservación del camarote, y me habían dicho que todo estaba solucionado.

La señorita en la recepción de la nave continuaba a explicarle, con la mejor sonrisa, qué había sucedido; pero ella no daba crédito, y cada vez aumentaba más su enojo. No tuvo más remedio que acomodar su equipaje, repitiendo como un mantra que sólo serían 20 días, y no los pasaría en un camarote justamente.

El día pasó entre cocktail de bienvenida, algún masaje, visita al sauna y la tarde en piscina. Bajó al camarote a prepararse para la cena; y, aunque vió todas sus cosas perfectamente ubicadas, él no estaba... por suerte.

Fue una velada tranquila a pesar de la gran cantidad de gente, después de la medianoche saludó a sus compañeros de mesa y se retiró, dando un último paseo por cubierta. Al llegar al camarote sintió su perfume inundando cada rincón, hasta los de su alma. Se durmió esperando su retorno, y cuando despertó por la mañana ya no estaba.

Y así continuó por los siguientes días hasta esa noche... ella sintió su presencia y sin siquiera mirarlo preguntó...

¿Hasta cuando piensas jugar al gato y al ratón? –y seguía su ritual de prepararse para la cena.

Sólo hasta que vuelva a domar a la fierecilla... –dijo apoyándose contra una de las paredes del camarote.

Lo odiaba cuando se ponía así, amo y señor... de la situación... de los sentires... de ella misma. Y la excitaba... la excitaba muchísimo. Siempre había sido así, desde que se conocieron.

Ella pasó por su lado con toda la intención de ir a cenar en cubierta. Él la tomó por un pulso, llevando su brazo por detrás de la espalda. La otra mano tomó su nuca entrelazando los dedos por sus cabellos y la besó... Invadió su boca, su lengua recorrió cada rincón de ella, de esa boca que tan bien conocía. Ella se rebeló al inicio, pero no tardó en claudicar ante él... porque esa era la verdad, y ella lo sabía... ella era de él, siempre había sido de Él.


(Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Leonor desde su blog "Mi blog de fotos".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)