Cuando ella lo conoció, sintió
que eso era sólo un reencuentro. Le bastó tomar la mano que él le tendió para
sentirse a salvo. Era un hombre sorprendente,
sabía estar en cada situación. Siempre un gesto; un detalle; una palabra. Los momentos
pasados a su lado eran únicos, eran mágicos. Y en poco tiempo logró cancelar
cada feo recuerdo vivido
anteriormente; haciendo de ella una mujer diferente, una mujer nueva.
(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
