domingo, 28 de mayo de 2017

Despierto pensándolo. No que sea algo raro, por el contrario, sucede muy a menudo; pero hoy es especial.

Recuerdo aquel día en la playa y aquellos ojos verdes, sus increibles ojos verdes. Me sentía aún más pequeña a su lado. Y era verdad, era de verdad. Más allá de cualquier color, su increible grandeza y fuerza, no dejaban dudas. Recuerdo lo que se decía, tratándolo casi como un anti-héroe, todo porque en determinadas situaciones se dejaba dominar por la rabia. Sin embargo, a mí ya me parecía lo más natural del mundo. Será porque desde siempre he sido muy sanguinea, y él era el ejemplo extremo de lo que le sucede a alguien que vive sus sentimientos al cien por cien. O porque desde pequeña me he sentido atraída más por los defectos que por las virtudes. Y es que de éstas últimas es fácil enamorarse, y por enamorarse entiendo esa sensación de entusiasmo, esas mariposas en la panza, que se sienten cuando se conoce a alguien, sea quien sea. A mí en cambio, siempre me ha gustado la otra cara de la moneda, esa que nadie elige. Me gusta conocer esos ángulos filosos del otro, porque me reconozco en ellos. Y en él me reconocía. Como cuando le tocaban a quienes quería, a quienes le importaban, y era la rabía que lo transformaba en un increible ser capaz de destruir todo a su alrededor. Así me he sentido en más de una ocasión. Será por eso que recuerdo ese día.

Y porque estaba con él; del cual nunca nadie escribió una historia, ni lo hizo un personaje de comic, ni muchos menos le atribuyeron poderes supernaturales. Pero era él mi verdadero superhéroe... y hoy, a sus 68 años lo sigue siendo. ¿Te acordás Papá de ese día... del día que conocí al “Increible Hulk”?


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 10: Haz una historia con un protagonista que evoque tu niñez.)


...para mi Papá en su 68° cumpleaños.

viernes, 19 de mayo de 2017

#VDLN - 45



Todo de ti
Tatúame todo de ti
Todo de ti
Tatúame todo de ti
Todo de ti
Tatúame todo de ti
Todo de ti

Pero si
tú no volvieras más
ahora yo querría una imagen congelada,
una fotografía
de llevarme en los ojos.
Pero sí, el tiempo hace olvidar
y todo sanará
pero mi piel no,
no te olvida.

Déjame un signo
tatúame las manos y luego los brazos
que uso para tocarte, para sentirte y abrazarte.
Y en silencio tatúa tu sonrisa sobre los labios
pero sobre mis labios.
No te detengas
graba sobre mi pecho las iniciales
de este amor roto y luego métele dos alas
así podrá volar aunque si me queda encima
en otras dimensiones.

Todo de ti
Tatúame todo de ti
Haz tú,
pinta donde quieras.
Me gusta cuando vas
largo la espalda.
Diseña los temblores
y el infinito.
Y tatúame las piernas y las rodillas
que uso para alcanzarte y para hacer el amor.
Y en silencio tatúa tu aliento sobre el mío
respiro sobre ti.
Sabes,
quería decirte que contigo
yo camino volando
a tres metros del suelo
y que no vivo sin ti.
Te marco a fuego fuera y dentro...




miércoles, 17 de mayo de 2017

Otra vez. Él estaba allí.

No podía entender cómo nadie se daba cuenta. Cómo hacían para no ver el modo en el que él me miraba, me hablaba, se me acercaba. Hubiese querido hablar con alguien, contar lo que me estaba pasando. Pero parecía que nadie estaba dispuesto a creerme. Todo era una mala interpretación mía. Claro, ¿cómo él iba a ser capaz de algo así? Él que era tan respetado, tan educado. Si él era justamente Él.

Pero cuando él estaba en mi casa, y llegaba la noche, yo temía. Temblaba de miedo porque sabía. Sabía que él buscaría la oportunidad, encontraría la forma. Entonces lo escucharía subir las escaleras y entraría en mi habitación. Y yo no tendría salida, no podría escapar de él. Nadie escucharía mis súplicas. Nadie me vería llorar.

Y ahora era la hora. Sus pasos retumbaban sobre la madera de los escalones. Me senté apoyada sobre la puerta, en el vano intento de detenerlo. Llevé mis rodillas al pecho, sujetándome con fuerza. Cerré los ojos y por primera vez en mi vida, comencé a rezar. Pedí desaparecer de allí, morir antes que él volviera a tocarme. Cualquier cosa sería mejor de lo que pasaría si continuaba a estar allí.

Sólo escuchaba los latidos de mi propio corazón retumbando en la habitación. Las lágrimas rodaban por mi rostro, empapándolo. El frío rodeaba mi cuerpo, dejándome inmóvil. El estallido de la puerta golpeándose al abrirse, me despertó. Otra vez llovía torrencialmente y había olvidado cerrar la ventana de mi cuarto.




 (Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 04: Escribe una historia en la que salves la situación
con un mayúsculo 'deus ex machina'.)

viernes, 12 de mayo de 2017

#VDLN - 44

"Los sueños no poseen fecha y no tienen apuro si se deben realizar.
Están suspendidos entre el cielo y la tierra,
y a la merced de los vientos.
Regalan siempre emociones
y traen a tus brazos la caricia de lo imposible..."
(I. Carvelli)




jueves, 11 de mayo de 2017

Se alzaba en mitad de la noche, como ya lo había hecho otra infinidad de veces, y ésta no sería la excepción. Se vistió haciendo el menor ruido posible, no deseaba despertarla. Ella... bella hasta cuando dormía. La observaba allí, desnuda entre las sábanas, y pensaba que con ninguna otra había tardado tanto tiempo en seducirla, en tenerla entre sus brazos, en hacerla suya. Bueno, en realidad, enseguida la había conquistado, porque podría jurar que esa chispa fue inmediata; pero ella no se confiaba. Y ahora, que otra vez se estaba yendo, escapando como un ladrón, tal vez ella hacía bien a no hacerlo. Pero es que ella no comprendía, no podía saber lo que se sentía. Él había intentado decírselo, explicárselo... pero no, esas cosas hay que vivirlas para entenderlas. Él no podía enamorarse, porque él sabía que el amor no dura, que el amor causa la más mortal de las heridas. Todos a los que había amado y que él había amado, se habían ido, lo habían dejado... y él se había quedado solo.

Por suerte ella no había vivido nada parecido. Ella era todo sonrisas. Era la luz de la mañana entrando por la ventana. Era el arcoiris luego de tantos días de lluvia, Era como detenerse en la orilla y que el mar te acariciara los tobillos. Ella sabía hacerlo latir, hacerlo volar. Ella... pero no, no podía permitírselo, debía marcharse de allí y cuanto antes. Sin embargo, algo lo ligaba, a ella... a su piel morena; a sus cabellos azabaches; a esas manos que lo habían elevado al mejor de los cielos; a sus ojos oscuros como una noche sin luna; al ancho perfecto de sus caderas y la generosidad de sus pechos... a toda ella. Había intentado verla sólo como a una amiga, y había estado en cientos de camas para convencerse, de las cuales siempre había escapado, como haría esa noche. Necesitaba que ella continuara a creer que era sólo sexo. Y para eso bastaba que no se despertara; que esa boca, sinónimo de pasión y deseo, no pronunciara su nombre. Si lo hacía, él ya no podría marcharse, no podría dejarla, no como lo habían hecho con él. No, él no podría abandonarla, no después de esa noche.

Porque él sabía cómo era.
Porque él sabía cómo se sentía.
Porque él prefería seguir engañándose a sí mismo.
Porque él no quería se supiera la verdad.
Porque él... él ya la amaba.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 29: Escribe una historia de un personaje con miedo al amor.)

domingo, 7 de mayo de 2017

El Club de los 5: Mayo

Tarde otra vez, pero aquí estamos con...


  • Serie: Black Mirrow
Black Mirror es una serie televisiva británica, ideada y producida por Charlie Brooker para Endemol. Se trata de una serie antológica, en cuanto escenarios y personajes son diferentes para cada episodio. Ésta mueve grandes críticas a las nuevas tecnologías y el título se refiere a la pantalla negra de cada televisor, monitor o smartphone. Espía un poquito: https://www.youtube.com/watch?v=vMXsvsG0jp8

  • Libro: Los Miserables
Libro del autor Victor Hugo y cuyo título original en francés es "Les Misérables". Ésta es considerada una de las obras más conocidas del siglo XIX. Fue publicada por primera vez en el 1862. Una novela de estilo romántico que plantea, a través de su argumento, un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión. Creo que al leerla uno puede darse cuenta que los años pasan y ciertas cosas no cambian demasiado.
"(...) Ser santo es la excepción; ser justo es la regla. Equivóquense, falten, pequen, pero sean justos. La ley del hombre es la de pecar lo menos posible. No pecar en absoluto es el sueño del ángel; pero todo aquello que es terrestre está sometido al pecado, después de todo, el pecado es una gravitación.(...)"

  • Descubrimiento: Shazam
Un día estaba escuchando música en una de esas radios que tienen la fea costumbre de no mencionar qué canción están pasando ni el cantante ni nada... cuando molesta hago notar este detalle, mi amiga saca su celular y lo acerca a la radio... No les cuento mi cara cuando en cuestión de minutos el celular le decía qué canción era, quién la cantaba, dónde había sido registrada y toda una serie de cosas que ni de casualidad podría haber sabido (y que tampoco me interesaban mucho para ser sincera!) Pero a mí me pareció mágico este "truco"... si no la usan, les recomiendo probarla.

  • Trailer: The Circle
No me pregunten por qué, pero desde que ví el trailer quiero ver esta película... no soy una fan de ninguno de los actores, y tal vez la trama tampoco me sorprenda, (la serie que hoy mencioné habla por demás de estos temas...) pero igual así soy curiosa... ¿cuándo no? ...jajajajajajaja!



  • Cita:
"Sólo porque alguien no te ame como tú quieres,
no significa que no te ama con todo su ser."
(Gabriel García Márquez)


Esto es todo... nos vemos el mes que viene!


viernes, 5 de mayo de 2017

#VDLN - 43

“Una fotografía es un secreto
que habla de un secreto,
más esa cuenta,
menos es posible conocer.”
(Diane Arbus)








lunes, 1 de mayo de 2017

Había una vez, en un país muy, muy lejano, una pequeña princesa de largos cabellos dorados como rayos de sol. La princesita era el fruto del amor entre el viejo Rey del Bosque y el Hada Maestra.

Desde muy niña había tenido que enfrentarse a algunas dificultades, que pusieron a prueba su coraje. Pero ella había heredado el temple y la determinación de su padre, y cada cosa la transformaba en algo positivo. De su madre había heredado la curiosidad y las ganas de aprender, de hacer; por ello siempre estaba con la naricita dentro algún libro. Fue así que, aunque todo le fuera hecho y servido, ella aprendió a cocinar y a coser, entre muchas otras cosas.

A medida que la princesa iba creciendo, más aumentaban sus ganas de aprender, su deseo de estudiar. El viejo Rey probaba a explicarle que ella no tenía porqué ir a la escuela, que ella era diferente al resto de las niñas. Sin embargo, exactamente eso era lo que ella no quería. Ella no deseaba ser diferente, ella quería ser como las otras niñas de su edad. Más grande se hacía, más rebelde se volvía. Su madre, el Hada Maestra, ya no recorría el castillo buscándola, iba directamente a la cocina, y allí la encontraba cubierta de harina, probando y preparando alguna nueva receta.

Finalmente, cuando la princesa estuvo por cumplir los dieciocho años, eligió su destino. Al llegar el día de su mayoría de edad, ella dejaría la corona y todo lo que ella significaba. Deseaba partir a recorrer el mundo, a conocer los miles de rincones y misterios que éste aún tenía reservados para ella. Vestiría como cualquier otra joven mujer de su edad. Estudiaría y buscaría un trabajo para mantenerse. Los Reyes temían que su princesa, la niña de sus ojos, no comprendiera del todo aquello a lo que debería enfrentarse; sin embargo la joven les respondió que desde ese día su única corona sería la libertad.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 47: Escribe un cuento de princesas,
pero dale un vuelco radical a alguno de sus tópicos.)


viernes, 28 de abril de 2017

#VDLN - 42

"Aprender a aceptar.
No quiere decir resignarse,
simplemente es no perder energía
detrás de situaciones que no puedes cambiar,
remando contra la serenidad de tu día."
(Dalai Lama)



viernes, 21 de abril de 2017

#VDLN - 41

“No soy la única, pero aún así soy alguien.
No puedo hacer todo, pero aún así puedo hacer algo.
Y justo porque no lo puedo hacer todo,
no renunciaré a hacer lo que sí puedo”
(Helen Keller)




Un año más...
En este minuto exacto, en plena Ciudad de Buenos Aires, 41 años atrás nacía esta mujer...
Cuarenta y uno... a veces parecen muchos más, por tanto sentido, en la piel y en el alma; por tanto vivido, a pleno, con el corazón abierto... y a veces parecen tan pocos, y que tantas cosas hayan sido ayer...
Tantos recuerdos... tantos momentos inolvidables... tantos sentimientos que desbordan...
Gracias... a vos que estás desde siempre... y a vos que has apenas llegado...
Gracias... a vos que estás allí, de ese otro lado, pero tan cerquita de mi ♥...
Gracias... por tanto... por todo... por lo bueno, y también por lo malo, porque todo me ha hecho la mujer soy...
Hoy festejo junto a vos mis cuarenta y un vueltas alrededor del sol... y espero sean muchas más!



martes, 18 de abril de 2017

Había cumplido diecisiete años. Pensaba que esa fecha la pasaría con él, pero no. Él le había pedido un tiempo, y eso había roto algo en su interior que no tenía arreglo. Cuando llamó unos días después, ella no quiso hablarle, pese a tener una horrible sospecha. Fue a la escuela como siempre, y a la salida se dirigió a lo de su mejor amiga, necesitaba hablar con alguien, contar todo y aquello que pensaba hacer.

¿Estás segura? –preguntó su hermana del alma, con una mezcla de asombro y angustía en el rostro. Yo creo que él debería saberlo.
No... –ella fue categórica. Él quiso un tiempo... Él no está seguro, y yo no quiero atar a nadie a mi lado... ni siquiera sé si yo deseo atarme a alguien en estos momentos.
Pero... –intentaba por una vez ser la más racional de las dos. No deberías pasar sola por algo así.
No estoy sola, te tengo a vos... –sus ojos decían mucho más que cualquier palabra. Nadie debe saberlo, todos opinarían y me dirían qué hacer... terminarían volviéndome loca... más loca. Aparte, él vendría a saberlo y eso cambiaría sus planes.
¿Y no crees sería lo más justo? –insistía mientras servía a ambas la segunda taza de café.
Que no... –volvió afirmar ella encendiéndose un cigarrillo. Él debe seguir con su vida, debe irse, viajar a Europa con sus padres, es allá su futuro... esto es sólo un accidente.
Claro... un accidente... –repitió su amiga en forma irónica. Un error del cual sólo vos te harás cargo.
Un error que vos me ayudarás a remediar... y olvidar. –respondió ella.

Pasó el tiempo y no volvieron a hablar del tema. Terminó de estudiar ese mismo año e ingresó a la Universidad. Se dedicó a la carrera y no se detuvo hasta convertirse en una de las más conocidas abogadas en ámbito penal de la ciudad. Tuvo algunos amores pasajeros pero nunca formó una pareja estable. Ni siquiera había vuelto a pensar en tener hijos... Al menos no hasta ese momento. Se encontraba en la sala de espera del consultorio médico, le darían los resultados de unos estudios; había estado muy estresada en los últimos meses y eso estaba repercutiendo en su cuerpo seguramente. Pero el rostro de su doctora indicaba que había algo más. Según trataba de explicarle, sin una razón aparente, su reloj biológico se había detenido unos cuantos años antes del tiempo previsto. En pocas palabras, ya no podría tener hijos. Las lágrimas invadieron sus ojos y rodaron por sus mejillas. La angustía invadió su pecho y cerró su garganta, se estaba ahogando...

Despertó sobresaltada en su cama, estaba completamente sudada. Se alzó y caminó hacia la cocina.

¡Mamá! –su hija de veintitrés años estaba preparando el desayuno. ¿Qué haces ya levantada?
Es que... –y no lograba articular palabra.
Dale... volvé a la cama. –insistía mientras la empujaba entre risas hacia la habitación. Papá fue a comprarte una torta y unas flores... sabés que se enfada si no puede sorprenderte y mimarte.

Era la mañana de su cumpleaños número cuarenta y uno, y todo era como tenía que ser... simplemente maravilloso.




(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 44: Escribe con sinceridad retomando una historia que te podía haber pasado,
pero en su lugar escogiste otro camino.)


viernes, 14 de abril de 2017

#VDLN - 40

"Habría podido mandarlo al diablo
y buscar una vida más simple.
Habría podido..., y en cambio, lo tomé de la mano.
Tanto nos habríamos echado de menos,
tanto nos deseabamos aún,
tanto a veces es necesario arremangarse
y salvarlos ciertos amores."
(Susanna Casciani)




miércoles, 12 de abril de 2017

El Club de los 5: Abril


Tal vez, y sólo tal vez, te estés preguntando que, qué es "El Club de los 5"... Pues nada más que un sitio donde charlar de ocio y cultura los cinco de cada mes. Sí, ya sé, estamos a día doce... pero es que ya el mes pasado he descubierto esta iniciativa en el blog de "El Papá Cavernícola (e hijo)" y como que me ha tentado demasiado, y no he querido esperar más... entonces aquí vamos...

  • Serie: Ally McBeal
Un clásico de ya unos cuantos años (veinte para ser exactos... ¡¡cómo pasa el tiempo!!). No es más que el día a día de esta joven abogada, pero cada vez que la veo no puedo contener las risas con las cosas que ella 'piensa' y que, obviamente, nadie más que el espectador 'oye'. Ese humor irónico, sarcástico, es de lo que más me gusta.

  • Libro: Mujeres que corren con los lobos
El primer libro de la psicóloga y escritora Clarissa Pinkola Estés. Un libro que habla de la fuerza natural de la mujer, de su espíritu; basado en años de investigación del rol de la mujer en diferentes culturas. Un libro que toda mujer debería leer... y todo hombre también.

"(...) Los lobos y las mujeres tienen mucho en común. Ambos comparten un espíritu salvaje.Las mujeres y los lobos son criaturas instintivas, capaces de percibir lo invisible. Son leales, protectores de sus compañeros y de sus crías. Son salvajes y hermosos. Ambos han sido cazados y capturados.Incluso en cautiverio, se puede ver en los ojos de una mujer, o un lobo, el deseo de correr libremente, y la determinación de que si se presenta la oportunidad... se han ido... (...)"

  • Descubrimiento: Blogger
Sí, podrán reírse, pero es que hace años cuando descubrí el 'mundo' de los blogs fue una maravilla. Esto de 'contactar', conocer, a otros con los cuales compartir tus gustos musicales, hablar de películas, de la crianza de los hijos; de repente te lanzas a cosas que siempre te han gustado pero no te animabas, y comienzas a escribir; y accedes a escritores que de otra forma no hubieses jamás conocido... justo eso, una maravilla.

  • Trailer: La liga de la Justicia
Ha ganado mi lado adolescente... soy de las que pasa de una película de culto, a la más comercial de todas, lo admito. Lo único que me hace falta para este tipo de películas es algún niño de acompañante, con quien comentar... obviamente una vez que se sale del cine, todo el mundo sabe que durante la proyección no se habla, ¿o no?


  • Cita:
"La ventaja de ser inteligente es que se puede fingir ser imbécil,
mientras que lo contrario es totalmente imposible."
(Woody Allen)


Bueno... esto es todo... por ahora!!


domingo, 9 de abril de 2017

Martín... Martín... –continuaba a gritar Elena.

Nada. Martín había vuelto al departamento hecho una furia, y había dejado a Elena sola en mitad de la rambla. Bueno... en realidad no estaba sola. Se había quedado con Alejandro. Eran amigos desde hacía años. Él la había conocido en su peor momento y desde allí siempre estuvieron el uno para el otro.. Elena no podía hacer a menos de él. Hacía parte de cada nuevo proyecto, de cada locura. Pero esa noche, tal vez, había superado todos los límites.

Martín le había dicho que estaba cansado y que deseaba volver al departamento; y ella que no, que Ale quería hacerles ver el nuevo local, el bar que inaguraría en unos días. Y ahora Martín se había ido y ella no correría detrás; decidió que igualmente iría a ver este bar, ¿qué de malo podía haber en ello?

Caminaron hasta el final de la rambla, conversando de cualquier cosa, simulando que todo estaba bien. Ale tomó la mano de Elena y la detuvo antes de entrar. Le pidió de cerrar los ojos, encendió todas las luces y entonces sí, le pidió que los abriera. El rostro de Elena era aquello que él esperaba ver, era una mezcla de emoción y admiración, se había iluminado y no dejaba de sonreír. Le hizo ver cada rincón, cada detalle, le explicó que él se había encargado de todo, había estado en cada cosa que se había hecho. Los ojos de Elena aumentaban su brillo a cada palabra.

Ale fue detrás de la barra e inició a preparar unos tragos, nada muy fuerte. Ella probaba cada cosa que él le ofrecía, y comenzó a relajarse. Hablaban de todo, y de todos... y obviamente de Martín.

No es malo, al contrario... –decía Elena, a la que iniciaba a nublarse la mirada. Pero a veces hace me desquicie con tanta seriedad.
Podría ser un poco más cómplice. –provocó Ale, acercándose a ella.
Sí... tienes razón... eso es lo que nos falta... –y la voz de Elena era casi un murmullo. Complicidad...
Como la que hay entre tú y yo... –dijo Ale mirándola fijamente y sujetándola contra la barra para que ella no cayera.
Sí... tú y yo somos un buen par... –le tocaba la punta de la nariz riendo. Un buen par de amigos...
Tú y yo... –la mano de él delineó su hombro hasta su cuello, acarició el perfil de su mandíbula y la sujetó por el mentón. Tú y yo somos mucho más que buenos amigos...

Y la besó. Elena sintió el calor del cuerpo de Ale sujetando el suyo. Las manos de él recorrían su espalda hasta perderse en su cintura. Ella había perdido toda razón y se dejó llevar. Él la envolvía en un tortellino de éxtasis que hacía mucho tiempo no probaba. Lo deseaba. Le quitó la camisa, pasando sus manos y uñas por su pecho. Él desabrochó el vestido de Elena, dejándolo caer a sus pies y deleitándose con su desnudez. La sentó en la barra para besarla en su más profunda intimidad. Elena se arqueaba por él... para él. Sus gemidos inundaron el local en el momento que la lujuría explotó en su cuerpo.

Elena... Elena... ¡Elena! –gritó.

Ella se despertó de golpe, sentándose en la cama y sin entender nada.

Martín... –balbuceó. ¿Qué pasó?
Nada... qué Ale te ha traído esta madrugada porque te han caído mal esos tragos... –dijo Martín con algo de desaprobación en la voz. Que tú no estás acostumbrada a beber.
¿Ale me ha traído? –preguntó sin poder quitarse ciertas imágenes al cerrar sus ojos.
Que sí, que al final es un buen amigo... –mencionó Martín. Voy a prepararte un poco de café.

Elena se quedó mirando el vacío y en su cabeza sólo resonaba la voz de Ale diciendo: “Tú y yo somos mucho más que buenos amigos...”.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 2: Describe una escena sensual con una pareja
que termina desnuda en la barra de un bar.)


viernes, 7 de abril de 2017

#VDLN - 39

"Y al final comprendemos,
que hay personas que brillan sin ser estrellas...
que hay silencios que separan sin ser distancia...
que la vida es un poquito así, loca
y que mientras se nos pasa
nos desesperamos por darle sentido."
(Mi Granero)


viernes, 31 de marzo de 2017

#VDLN - 38

"Hay tantas cosas que tendrás que descubrir.
Las cosas invisibles, las difíciles,
la brecha que te espera entre el deseo y el mundo:
apretarás los dientes, resistirás, nunca pedirás nada.
No, no se vive para ganarle a nadie. Se vive para darse..."
(Eduardo Galeano)


miércoles, 29 de marzo de 2017

Siento mucho haberte dado esta noticia... –y su voz sonoba realmente dolorida. Había esperado como vos que este tratamiento experimental diera resultados positivos.

Anna... –se detuvo, el desánimo hacía temblar su voz. En todo este tiempo ambas sabíamos que ésta era una posibilidad... lo más probable, ésta, que no funcionara... Ahora sólo te pido un último favor...

Lo que quieras Clau... –por su voz  sabía lo decía de verdad.

No se lo digas a nadie... ni siquiera a mi hijo... –era muy seria en esto y su expresión no dejaba dudas.

¿Qué piensas hacer? –ahora iniciaba a preocuparse. No es momento para locuras, necesitas ser contenida, aparte ya sabes que queda poco tiempo.

Justamente por eso... y ninguna locura. –le respondió alzándose y dirigiéndose hacia la única ventana del consultorio.

En todos estos años Anna se había convertido en una amiga, ya no era sólo la doctora que había hecho hasta lo imposible por salvarla de algo que, estaba visto, era inevitabile. El último intento por curarla, no sólo había sido totalmente ineficaz sino que había reducido el ya poco tiempo que le quedaba. Y ella había decidido. Nunca quiso ser un peso para los suyos. La muerte no la asustaba, eran ya muchos años que caminaban hombro con hombro. Pero sí temía al dolor. No al proprio, también a ese se había acostumbrado, sino al que veía reflejado en los ojos de su hijo. Él no se merecía más esta vida que no era tal. Lo había tenido que crecer sola y él había madurado de golpe. Los escasos dieciocho años de diferencia hacían de ellos amigos más que madre e hijo. Pero ya basta.

Volvió a su casa con la decisión tomada. Apenas cruzó el umbral escuchó sonar el teléfono.

Má... ¿Dónde estabas? –inconfundible la voz de su niño, aunque ya estaba cerca de los treinta.

¡Hola nene! –simulaba un entusiasmo que no tenía. Nada... me perdí paseando por el centro y decidí hacer otro viaje.

Pero ¿qué dices? –se mostraba confundido. ¿Puedes? ¿Y el tratamiento? Espérame, en media hora estoy en tu casa y hablamos.

No Fer... acabo de llegar y estoy agotada... –sabía de no poder enfrentarlo y mirarlo a los ojos. Nos encontramos mañana a desayunar, ¿te parece?

¿Segura? ...te noto extraña. –decía preocupado.

Sí, sí... me haré un baño y directa a la cama... –decía la verdad.

Ok, como quieras, te espero en el bar de acá abajo... Descansa, te quiero. –dijo sin seguir insistiendo.

Perfecto cielo... gracias, yo también te quiero. –respondió con casi un hilo de voz.

Colgó la corneta y rompió a llorar. Pero no cambió de idea, al contrario, estaba aún más decidida.

Al día siguiente se despertó de madrugada, le sucedía tantas veces que ya estaba acostumbrada. Aprovechó a controlar todos sus papeles; y sí, estaban en orden, hacía unos meses había ido de su abogado y puesto todo a nombre de Fernando, ¿para qué esperar? De este modo le evitaría, al menos, toda la burocracia del papeleo. Sacó la valija del armario y comenzó a poner dentro algunas prendas. Se preparò, tomó todas sus pastillas diarias y salió a la calle. Antes de encontrarse con su hijo, pasó por la agencia de viajes y compró un pasaje... partiría en dos días.

Finalmente entró al bar. Vió a Fernando sentado en una mesa en el fondo, alzaba la mano para que lo viera.

Llegaste... a ver si me explicas qué es esto del viaje. –dijo sin preámbulos.

Hola... buenos días, ¿vos qué tal? ...yo bien, gracias. –respondió irónica.

Buen día mamá... –le dijo dándole un beso. Y ahora explícame lo del viaje.

Claudia sonrió, ordenó el cappuccino y la medialuna de siempre, y trató de explicarle a Fernando el porqué había decidido viajar así improvisamente. Mentía. Ella sabía de estar mintiéndole, pero se decía así misma que era lo mejor. No lo haría pasar otra vez por lo mismo de hace un año atrás. Días y días al lado de una cama, haciéndolo sentir impotente. Debía ser fuerte por los dos. El amor por él era más grande que cualquier otra cosa.

Se pasaron la mañana conversando. Fernando no estaba convencido pero a un cierto punto entendió no la haría cambiar de opinión. Claudia le había dicho que igualmente debía esperar tres meses para volver a repetir otro ciclo del tratamiento, entonces aprovechaba a hacer ese crucero por el Mediterráneo que era una vida que soñaba. Y Fernando  pareció aceptar la idea. Quedaron en cenar juntos al día siguiente en la casa de ella, y despedirse.

Todo fue bastante normal. Claudia bromeaba todo el tiempo para no caer en la angustía de saber que no volverían a verse. Fernando no sospechó nada, tal vez no deseaba ver lo que realmente estaba sucediendo.

Una semana después llegó la noticia... una noche, por causas desconocidas, Claudia cayó en mar abierto.



(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 41Escribe una historia con lo que haría un personaje
que sabe que le queda una semana de vida.)

viernes, 24 de marzo de 2017

#VDLN - 37

"Saber que hay alguien, en alguna parte,
del cual te sientes comprendido pese a las distancias
o a los pensamientos inexpresados,
hace de esta tierra un jardín."
(Antoine de Saint-Exupéry)


miércoles, 22 de marzo de 2017

Italia, noviembre de 1942.


Mio caro:
            Inicio a escribir estas líneas sin siquiera saber si lograremos vernos una vez más. De no ser así, y si existe aún un Dios, ruego que ellas te lleguen de algún modo.

Ya son dos meses que te has marchado, y tu ausencia provoca en mí un vacío y un sentimiento de desolación, que ni siquiera este crudo invierno podría igualar. Todo está cubierto de nieve, nuestro pueblo, nuestros senderos, cada uno de nuestros rincones. Tan blancos, tan puros y etéreos. Y sin embargo, falta esa magia en ellos, esa magia que vivía junto a ti y que se ha marchado contigo. Pero mis palabras no desean ser un reproche; porque tus ideales, tu sentido del deber, tu responsabilidad, son parte de las cosas que me han enamorado de ti. De ese hombre maravilloso que me conquistó simplemente rozando mi mano... y luego el alma y el cuerpo entero.

Sé que esté no es el mejor de los modos, y seguramente no es como lo hubiese imaginado; pero tal vez no tenga otra oportunidad. Hace apenas unos días supe de esperar un niño. Y sé también que no es el mejor momento, que todo está en nuestra contra. Pero ya no me importa nada... ni las disputas entre tu familia y la mía, ni los quince años de diferencia, ni si yo podría ser una niña como dice mi madre. Yo me convertì en mujer entre tus brazos aquella tarde, y ahora tomo la decisión como tal de marcharme también. Me iré a Suiza, buscaré trabajo y tendré allí a nuestro hijo. Espero que la vida nos reencuentre, pero si no es así, este niño será tu regalo más grande... y habrá valido la pena. 

Te amo, por siempre tuya, A.



(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 39: Desarrolla un relato en forma de carta.)

sábado, 18 de marzo de 2017

"Si yo pudiese ofrecerte un consejo para guardar en tu corazón,
sería el de apreciar cada segundo que tengas con aquello que amas;
sean lugares, objetos o personas.
Porque hay una última vez para todo
y no siempre se llega a saber que es la última vez que podrás hacerlo.
Habrá una última vez que veas un amanecer,
una última vez que pruebes el helado
y una última vez que huelas una rosa.
Habrá una última vez que entres en cada habitación,
una última vez que sostengas a tu mascota
y una última vez que escuches la voz de un ser querido.
A veces sabemos que estamos en esos momentos
y podemos saborear cada segundo de ellos,
pero con tanta frecuencia no lo sabemos hasta que ese momento se ha ido
y es demasiado tarde para volver y revivirlo.
Así que aferrate a esos momentos mientras los tienes... vive dentro de ellos.
Apreciarlos al máximo cada vez,
hará que nunca te arrepientas de haberlos tomado por hecho el día que se hayan ido."
(Ranata Suzuki)


Yo supe que era la última vez, muy dentro mío lo sabía... y tal vez por eso estoy serena, porque sé que nos hemos disfrutado, que hemos reído hasta lo último, y nos hemos dicho cuánto nos queríamos.
Esto no es una despedida, es sólo un hasta pronto, porque vos sabés que soy de las que cree que nadie muere mientras viva dentro el corazón, el alma, de quienes has amado y te han amado... y vos, vos vivirás por siempre dentro mío.

11/Febrero/1921 - Abue - 18/Marzo/2017