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lunes, 17 de diciembre de 2018

24 Retos de Lectura - #23

Reto 23:
Un mes para viajar, para volver a ser pequeño y disfrutar de las fiestas. Para acabar esa obra de Dickens que dejaste a la mitad hace cien años y de ingorda en familia. También tiene que ser un mes para viajar entre letras.
Un libro que te haga viajar y que se desarrolle en un país exótico.
Elección: “Viaje a Oxiana”, de Robert Byron

Sinopsis:
“Poética, erudita, y ácidamente humorística a la vez, la narración que Robert Byron traza de su peregrinaje a través de Persia y Afganistán en los años treinta, en busca de los orígenes de la arquitectura islámica, es una obra maestra en su género. Al hacer revivir con animada autenticidad a unos personajes y unos paisajes, “Viaje a Oxiana” se convierte en una oda apasionada a la búsqueda de la aventura, en el retrato evocador de un heroico y visionario viajero.”

Inicio diciendo: a mí me encanta viajar. Simple. Soy una persona que inicia a disfrutar el viaje cuando; si es por aquí cerca, se sube al auto; y cuando es más lejos, desde que comienza a preparar las maletas. No importa si el paisaje es el mismo que veo desde hace años; ni si tengo que esperar horas en un aeropuerto. Me gusta viajar, ver pasar las imágenes de ese paisaje visto infinidad de veces; o el rostro de las personas que cruzo en el aeropuerto; siempre he pensado que podría escribir muchísimas historias con lo que se puede ver por allí. Pero, pese a todo esto, jamás había leído un libro sobre viajes, ni nada parecido. Por eso, cuando comencé a buscar, me di cuenta que entre los títulos de mi –ya famosa– lista de espera, figuraba éste que es considerado, nada menos, que una obra maestra en su género. No lo dudé, y fue mi elección.

Y fue una excelente elección sin dudas. Robert Byron nos cuenta bajo forma de diario un viaje que emprende partiendo desde Venecia (ciudad que adoro por demás) pasando por Palestina, Siria, Irak, Persia y Afganistán. Todos sitios más que interesantes por conocer; y que, aún si hoy por hoy el hombre y sus circunstancias los hayan convertido en peligrosos, no han perdido un ápice de misterio y encanto. El autor no sólo nos describe el paisaje y su arquitectura, de la cual era un amplio conocedor; sino que nos habla de su gente, de sus modos de vivir... de toda la belleza, pero también de todas las sombras.

“(...)
Nunca he encontrado un esplendor de este tipo antes. Cuando me paré allí, se me ocurrieron otros interiores para compararlos con: Versalles, o las habitaciones de porcelana de Schönbrunn, o el Palacio Ducal, o la de San Pedro. Todos son ricos; pero ninguno tan rico. Su riqueza es tridimensional; Todo el esfuerzo de la sombra lo asiste: en la Mezquita de Sheikh Lutfullah, es una riqueza de luz y superficie, de patrón y color solamente. La forma arquitectónica no es importante. No está sofocado, como en el rococó; es simplemente el instrumento de un espectáculo, como la tierra es el instrumento de un jardín. Y luego, de repente, pensé en esa desafortunada especie, en los modernos decoradores de interiores, que se imaginan que pueden hacer que un restaurante, un cine o el salón de un plutócrata se vean ricos si se les da suficiente dinero para el pan de oro y el espejo. Poco saben qué aficionados son. Tampoco, por desgracia, hacen sus clientes.
(...)”
(Fragmento de “Viaje a Oxiana”, de Robert Byron)

Un largo y encantador viaje. Algo que en la era de la globalización, tal vez, ya sea impracticable; pero nos queda el diario de un sueño. Un libro de un verdadero viaje, el viaje de descubrimiento del otro y, de este modo, de uno mismo.
A la próxima!

viernes, 28 de septiembre de 2018

#VDLN - 115

"No poseo la belleza de la perfección,
la fuerza de la sabiduría,
la mirada amplia del conocimiento.
Sólo poseo el suave susurro de la esperanza."
(Joan Walsh)


lunes, 11 de diciembre de 2017

En el día más frío de todos los tiempos, nacía un ser extraordinario. Venía al mundo para cambiarlo, para cambiar el orden de las cosas. Pero no sería sencillo.

Su madre, poseedora de una extrema belleza y una bondad desmedida, características que habían enamorado al Viejo Jefe; hoy había sido abandonada por él. En todos estos años no había sido capaz de darle un heredero, ninguno que siguiera su dinastía, y tomara su lugar cuando llegara el momento. Por eso ella se fue sin mirar atrás ni una sola vez. Se internó en los bosques apenas comenzaba el verano. Y para cuando fue tiempo de que cayera la primera hoja del otoño, supo que en su vientre estaba creciendo el mejor de los sueños. Pero la misma profecía lo había anunciado muchísimos años antes:

“Cuando la blanca pradera se cubra del carmesí más intenso,
producto del amor más puro y profundo;
una criatura vendrá a cambiar el rumbo de la manada.”

Y así fue. En medio a un níveo paisaje y en la más absoluta soledad, su madre la daba a luz. Parecía una criatura tan indefensa, sin embargo ya se veía en sus ojos el fuego que corría por sus venas.

Los años pasaron rápidamente, demasiado para esa madre. La misma que vió a ese pequeño ser convertirse día a día en un alguien maravilloso. Después de muchos años, fue ella, una hembra, a cambiar el destino... el proprio y el de los suyos.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 35: Utiliza tres 'clichés de la ficción' para hacer un escrito con ellos.)

Si quieres, déjame aquí tu huella...

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