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domingo, 15 de abril de 2018

Al verla tal vez, no todos puedan comprender quién realmente tengan delante. Sus cabellos bañados por el sol, y sus ojos dulces como la miel, podrían hacer pensar en un ser frágil. Sin embargo, ella pertenece a un grupo de individuos privilegiados. Ella es de los que han sobrevivido.

Y ello no ha sido fácil. Fue la vida, que sin siquiera preguntarle o pedirle permiso, la ha convertido en la extraordinaria criatura que es hoy. Ha necesitado de coraje. Coraje para convertir cada herida en un punto de fuerza. Para que cada cicatriz fuera un recordatorio de lo vivido; de lo que podría haber sido y lo que ella ha logrado que no fuera. Todo aquello que había superado.

Ella ha librado cada una de sus batallas con pasión, la misma que siempre ha guíado su alma.
Ella, la que ha hecho de su voz, con la certeza de sus palabras, aquellas que surgían desde lo más profundo, su espada.
Ella, que en cambio, como escudo posee su natural esencia, templada en el fuego del día a día.
Ella, una mujer sin más armadura que la propia piel, con la cual sentir el latido; el proprio, y el del otro.
Ella, mujer y amiga.
Ella, sin dudas una guerrera de la vida.

Para vos, Gin, porque cuando se habla de "guerreras", me vienes siempre en mente...
smu@ckssssssssssssssssssss a montones!


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 34: Tu protagonista tiene que ser una guerrera.)

lunes, 11 de diciembre de 2017

En el día más frío de todos los tiempos, nacía un ser extraordinario. Venía al mundo para cambiarlo, para cambiar el orden de las cosas. Pero no sería sencillo.

Su madre, poseedora de una extrema belleza y una bondad desmedida, características que habían enamorado al Viejo Jefe; hoy había sido abandonada por él. En todos estos años no había sido capaz de darle un heredero, ninguno que siguiera su dinastía, y tomara su lugar cuando llegara el momento. Por eso ella se fue sin mirar atrás ni una sola vez. Se internó en los bosques apenas comenzaba el verano. Y para cuando fue tiempo de que cayera la primera hoja del otoño, supo que en su vientre estaba creciendo el mejor de los sueños. Pero la misma profecía lo había anunciado muchísimos años antes:

“Cuando la blanca pradera se cubra del carmesí más intenso,
producto del amor más puro y profundo;
una criatura vendrá a cambiar el rumbo de la manada.”

Y así fue. En medio a un níveo paisaje y en la más absoluta soledad, su madre la daba a luz. Parecía una criatura tan indefensa, sin embargo ya se veía en sus ojos el fuego que corría por sus venas.

Los años pasaron rápidamente, demasiado para esa madre. La misma que vió a ese pequeño ser convertirse día a día en un alguien maravilloso. Después de muchos años, fue ella, una hembra, a cambiar el destino... el proprio y el de los suyos.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 35: Utiliza tres 'clichés de la ficción' para hacer un escrito con ellos.)

viernes, 7 de julio de 2017

#VDLN - 51

"Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo,
sus órganos, sus huesos, sus funciones, sus sitios,
pero nunca supimos de qué estaba hecha (el) Alma."
(Mario Benedetti)




Alma...
tres letras formando un nombre,
donde no hay principio y fin,
sino un infinito latir.

Alma...
un mar de contradicciones,
de fuego en las venas,
para resurgir cual Fénix eterna.

Alma... con sus mareas y contrastes.
Alma... con palabras y silencios.
Alma... ahora y siempre.
Alma... simplemente Alma.
(letras escritas para una iniciativa de mi querida Gin)

Si quieres, déjame aquí tu huella...

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