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domingo, 13 de octubre de 2019


Había comenzado su rutina laboral, por ende la radio se encendía automáticamente a las 7:00am. Se levantó aún con sueño y puso el café a hacer. Dejó que la música siguiera sonando, escuchar a Aute siempre le hacía pensar en él.


Se hizo una foto así como estaba; todavía la camiseta con la que había dormido puesta y la taza del desayuno en la mano. Fue esa misma foto la que le envió por mail, aunque sabía que él estaría durmiendo, su trabajo lo tenía despierto casi hasta la madrugada. Recordaba cuando lo había conocido.

¿Madrugas cerca del mediodía? –le había preguntado sorprendida. De grande quiero vivir como tú.

Sonreía con el recuerdo cuando le sonó el móvil indicándole que tenía un nuevo mail. Para su sorpresa era la respuesta a su foto.

“Mis días mejoran cuando veo un correo tuyo.
No imaginas cuánto deseo desayunarte.”

Se ruborizó al leerlo, aunque hacía tiempo que se frecuentaban, él seguía causándole el mismo efecto.

“Era un mimo... para que no me olvides y lleves mi imagen en tu cabeza todo el tiempo que no estés conmigo.”

No había llegado a su habitación que el móvil volvió a sonar; él había respondido.

“No podría olvidarte. No quiero sacar de mi cabeza nada que venga de ti.”

Se quitó la camiseta, se echó boca abajo en la cama deshecha y mientras una de sus manos bajaba hasta su sexo, la otra marcaba su número. Tenía la necesidad, la urgencia de escucharlo.

Aquí me tienes... –le dijo en apenas un susurro.
Me encanta tenerte. –respondió él.

Esa mañana ella no llegó al trabajo, sin embargo viajó por horas sólo con el sonido de su voz.


jueves, 20 de junio de 2019

De repente un día se quedó en silencio. No porque no tuviese qué decir, sino todo lo contrario. Tenía tanto que las palabras no le salían, se le atoraban en la garganta y la laceraban por dentro. Lloraba sin lágrimas; y se iba rompiendo. Lo hacía de una forma imperceptible. Como esa mañana cualquiera que te despiertas y te das cuenta que definitivamente el verano ha terminado y el frío es lo único que logras sentir en la piel... en el alma.

Fue cuando necesitó ese abrazo por la espalda que nunca llegó. Ese gesto casi de prepo; porque sí, porque cuando estaba así era –aún más– caprichosa e infantil. Y se alejaba, tomaba distancia. Se volvía arisca, terriblemente desconfiada y racional. Y fue desde esa distancia que vió todo claro. Todo era tan sencillo, tan simple, tan obvio, que no comprendía cómo no se había dado cuenta antes.

Entonces se recumpuso otra vez como tantas otras había hecho antes. Ya no había más preguntas por responder; no había explicaciones para dar ni recibir; no había nada, absolutamente nada, por decir. Ahora, lo único que quedaba, era ese silencio lleno de significado.



(Este relato pertenece a los "Relatos Jueveros"
y esta semana la convocatoria fue hecha por Mag desde su blog: "La trastienda del Pecado".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)

domingo, 15 de abril de 2018

Al verla tal vez, no todos puedan comprender quién realmente tengan delante. Sus cabellos bañados por el sol, y sus ojos dulces como la miel, podrían hacer pensar en un ser frágil. Sin embargo, ella pertenece a un grupo de individuos privilegiados. Ella es de los que han sobrevivido.

Y ello no ha sido fácil. Fue la vida, que sin siquiera preguntarle o pedirle permiso, la ha convertido en la extraordinaria criatura que es hoy. Ha necesitado de coraje. Coraje para convertir cada herida en un punto de fuerza. Para que cada cicatriz fuera un recordatorio de lo vivido; de lo que podría haber sido y lo que ella ha logrado que no fuera. Todo aquello que había superado.

Ella ha librado cada una de sus batallas con pasión, la misma que siempre ha guíado su alma.
Ella, la que ha hecho de su voz, con la certeza de sus palabras, aquellas que surgían desde lo más profundo, su espada.
Ella, que en cambio, como escudo posee su natural esencia, templada en el fuego del día a día.
Ella, una mujer sin más armadura que la propia piel, con la cual sentir el latido; el proprio, y el del otro.
Ella, mujer y amiga.
Ella, sin dudas una guerrera de la vida.

Para vos, Gin, porque cuando se habla de "guerreras", me vienes siempre en mente...
smu@ckssssssssssssssssssss a montones!


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 34: Tu protagonista tiene que ser una guerrera.)

viernes, 12 de enero de 2018

#VDLN - 78

"Pensó a los vientos de la vida,
porque hay vientos que acompañan la vida:
el céfiro suave,
el viento cálido de la juventud
que luego el mistral se encarga de refrescar,
ciertos liberadores,
el siroco que derrumba,
el viento gélido del norte.
Aire, pensó, la vida está hecha de aire,
un soplo y adiós."
(Antonio Tabucchi)


Sabes
nacen así
fábulas que quisiera dentro todos mis sueños
y las contaré para volar en paraísos que no tengo
y no es fácil permanecer sin más hadas de raptar
y no es fácil jugar si tú faltas...
Aire... como es dulce en el aire
escabullirse de mi vida
Aire... respírame el silencio
no decirme adiós
pero eleva el mundo
Sí... llévame contigo
entre misterios de ángeles
y sonrisas demoníacas
y las transformaré
en confeti de tierna luz
y lograré siempre huir dentro colores de descubrir
y lograré sentir aún aquella música...
Aire... como es dulce en el aire
escabullirse de mi vida
aire respírame el silencio
no decirme adiós
pero eleva el mundo
Aire abrázame...
volaré, volaré, volaré, volaré...
Aire... regresaré en el aire
que me lleva lejos de mi vida
Aire... me dejaré en el aire
Aire... como es dulce en el aire
escabullirse de mi vida
Aire... me dejaré en el aire...
(traducción hecha por mí)

Si quieres, déjame aquí tu huella...

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