viernes, 8 de marzo de 2019


Cuando ella nació, aún no era tiempo de cambios; pero aquello no le impidió crecer de la manera que lo hizo. Soñaba con las heroínas que veía en las pantallas, y con las de las historias de los libros que leía. Tal vez por ello o porque era destino, a una cierta edad y hasta casi sin darse cuenta, se hizo parte de un clan. Un clan de heroínas como las que tanto había deseado ser.

En ese clan estaba aquella heroína que había logrado alzarse después de haber perdido su gran amor; y aquella que siendo la única de su estirpe supo formar una aún más fuerte. Aquella que continuó a estar en pie y caminar a pesar de encontrarse sola con todo el peso en su espalda; y aquella que pudiendo alcanzar la cima, eligió construir el propio refugio para ella y los suyos. Aquella que nunca se dejó vencer ni por males ni por desilusiones; y aquella que aún peleando con sus propios fantasmas, eligió hacerlo con los de algún otro. Aquella que pasó todo el tiempo necesario para cuidar su herencia; y aquella que aún enterrando uno de sus más grandes tesoros, no dejó de creer. Y aquellas que siendo las más jóvenes ya habían pasado por pruebas tremendas.

Estas heroínas no tenían nombres especiales, no los tienen aún hoy. Hay quien las llama abuela o nonna; tía o mamá; hermana o cuñada o amigas; hija o sobrina o nieta. Porque en realidad, los nombres no importan, porque ellas están a nuestro lado, todos los días; nos acompañan, nos cuidan, nos aman. Y tampoco hay un día o dos para celebrarla, porque todos son “el día”. Estas heroínas son simplemente mujeres y éste es el gran superpoder que tienen.



Esto es para vos que estás leyendo, y en éste como en todo el resto del año, te deseo un gran espléndido día... feliz 8 de marzo heroína.

jueves, 28 de febrero de 2019

Para siempre...


“(...)
¿Cuánto tiempo es para siempre? –preguntó Alicia.
A veces sólo un segundo... –respondió el Blanco Conejo.
(...)”

No dejaba de pensar en ese fragmento de “Alicia en el país de las maravillas”. En realidad, hacia casi dos meses que vivía en modo autómata. Se levantaba, iba a trabajar, volvía a ocuparse de su casa, y no hablaba, no hablaba con nadie. Es decir que no hablaba de lo ocurrido, sentía que no tenía con quién hacerlo. Nadie cercano a ella había sido capaz de abrazarla y dejar que llorara, creyeron que era mejor decirle las frases comunes que se usan en estas situaciones. Lo único que habían conseguido es que ella se aislara aún más.

En las horas libres, o ponía música y se dedicaba a pintar; o se sumergía en un libro. Cualquier cosa, menos escribir de ello. Por alguna extraña razón, no lograba exhorcizar ese dolor con las letras, como siempre había hecho...

...al menos hasta el momento que esa pregunta de Alicia cruzó su cabeza. Ella podría responder igual y a la vez tan diferente. Porque podría decir con minucioso detalle cuánto tiempo había durado la esperanza. Cuánto la silenciosa incertidumbre que se escondía detrás de una puerta. Y cuánto la demoledora certeza de la realidad. Tal vez ella podría ser menos exacta con el tiempo que dura la angustía, porque a ésta le gusta jugar a intermitencias. Pero, como dijo el Blanco Conejo, para siempre a veces es sólo un segundo.

El segundo en el cual cruzaron sus miradas. El segundo en el que escuchó su risa. Aquel en el que su voz la llamó por primera vez. O en el que sus manos acariciaron las suyas. El segundo en el que la emoción le explotó en el pecho con el que hoy sabe, fue el último “te quiero”.

Para siempre, sólo un segundo o cientos de miles guardados en tantos y tantos recuerdos.

(Este relato pertenece a los "Relatos Jueveros"
y esta semana la convocatoria fue hecha por Ame desde su blog: "Ame...".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)

jueves, 7 de febrero de 2019

Volviendo...

Siempre he dicho que hay que disfrutar cada instante, porque la vida es impredecible, porque todo puede cambiar propio en unos segundos... y eso es exactamente lo que pasó en este último viaje, y que produjo el cierre de mis espacios y mi completa ausencia de las redes.

No sé si podría decir que explicarlo es largo; porque seguramente podría resumirlo en pocas palabras... lo que sí sé es que aún me resulta muy doloroso hacerlo. Pero tampoco deseo, ni puedo, continuar con este aislamiento voluntario.

Y, aunque sea una obviedad, dejenme decir que nada es como hace un tiempo atrás, simplemente porque yo no soy la misma de más de un mes atrás... todo ha cambiado, aunque para la mayor parte esto resulte imperceptible. De igual modo, lo que sí notarán es un cambio en esta playa; no la cerraré y será siempre un lugar donde encontrarnos, pero la dejaré como el rincón donde escribir historias, esos desafíos o retos en los que me gusta participar, y a los cuales espero pronto encontrar la inspiración y las ganas para retornar también. Luego está el sitio donde los invito a reflexionar, ese espacio que hemos creado junto a mi gran amiga Luna Roja, y es:


También está:

...un espacio que nació a inicios de este año (y el cual he también cerrado hasta ahora), algo mucho más íntimo, donde de forma diaria y hablando de diferentes temas, abro el alma. Y por último, pero con el mismo entusiasmo que con los otros, viene a la luz:


...donde, de ahora en más, podrás encontrar los #VDLN, las diferentes reseñas de libros y películas, y a donde también trasladaré las propuestas de "12 Encuentros en la Biblioteca" y "24 Encuentros al Cine".

Por el resto... pues bueno, espero de a poco volver a visitarlos, a leerlos, a comentarlos... a todo... pero como ya dije, de a poco, ténganme aún algo más de paciencia.

Nos vemos pronto, aquí, allá, y en cualquier lado... smu@cksss!

lunes, 7 de enero de 2019

"Toma tu hija, (…) y enséñale el esplendor de la desobediencia.
Es arriesgado pero es más arriesgado no hacerlo jamás."
(Sófocle, Antígone)


Nunca fui una niña o una adolescente que soñaba con ser madre. Pero en el exacto momento que supe lo sería, también supe que no había ninguna otra cosa que yo deseara más al mundo. Y obviamente, como era natural que pasara, llegó ella... -algunos podrían llamarlo karma conociéndome-.

Esos ojitos oscuros como una noche sin luna, tan parecidos a los míos, no dejaban de observarme. No sabría cómo ni porqué, pero estaba segura que jamás le enseñaría a obedecer ciegamente o porque sí. Sí a ser humilde, pero también a pelear por lo que quería o en lo que creía. Aunque si eso podría significar enfrentarse a mí, su propia madre. Y fue entonces, cuando esa nena con la cabeza llena de rulitos y que le encantaba estar descalza; que apenas tenía algo más de tres años y pronunciaba poquísimas palabras pero sabía hacerse entender muy bien, me demostró que sabría hacerse valer. Hasta cuando se comportaba mal y debía dejarla sin salir a jugar o algo así, pedía saber claramente el porqué... no bastaba con el "porque sí" o "porque soy mamá". Y eso, eso me llenó de orgullo... y no dejé de sentirlo jamás en todos estos años.

Hoy, exactamente a esta hora, a las 05:10am de Buenos Aires, de veinticinco años atrás, nacía mi orgullo más grande, mi amor más profundo e infinito... ella, mi hija. Mi mejor obra, mi mejor parte.

Feliz cumpleaños amor...
...que la vida te sonría;
que recuerdes, que al final de cualquier oscura noche,
siempre sale el sol;
te amo...felices 25 años!!!

viernes, 4 de enero de 2019

#VDLN - 129

"Cuántos respiros he tratenido...
cuánto miedo he tenido...
cuántos sueños he cancelado...
cuántos golpes he esquivado...
cuántas veces he recomenzado...
Sin embargo estoy aquí,
estoy aquí para reiniciar aún...
con el coraje de quien sabe también equivocarse."
(Anónimo)


martes, 1 de enero de 2019

Te propongo...

Dicen que cada paso que uno hace, es un aprendizaje; y si algo me ha enseñado el año que hemos apenas terminado es que, si bien es verdad que todos tenemos varias ocupaciones y cuestiones con las cuales cumplir, y que nos quitan tiempo para aquellas que nos gustan y que son nuestras pasiones; muchas de estas veces, si nos ponemos un objetivo el cual alcanzar, un desafío, llegamos a realizar cosas que no creíamos o esperábamos al principio.

El ejemplo más contundente para mí es el de los 24 libros que he leído el año pasado, no había leído tanto así en las últimas décadas. Y esto me ha inspirado dos propuestas que deseo hacerte.

La primera... Considero que la lectura es una de las "fallas" de la era moderna. O por falta de tiempo, o por el alcance de la televisión (hoy en día todos tienen una o más, en casa), o las nuevas tecnologías, el hecho es que cada vez se lee menos. Menos de lo que se desea, menos de lo que se debería. Un libro te abre mundos, estimula la imaginación, realiza una tarea que ninguna otra actividad hace. Pero, para que no te asustes (ya te conozco...) y no te permitas ni siquiera intentarlo, te propongo "12 Encuentros en la Biblioteca", en pocas palabras, un libro al mes. Pero si haces 'click' sobre el título de la misma, te lo explico mejor... dame, y date, una oportunidad.


La segunda... Visto que los retos de escritura son tantos y tan variados; que la lectura y la música tienen ya su espacio aquí en la playa; he pensado que una de mis grandes pasiones merecía también tener finalmente su lugar. Por lo cual, mi segunda propuesta sería entonces sobre el séptimo arte, el cine... "24 encuentros al Cine", que tendrá su página donde te explico todo y, como en la anterior, te bastará hacer 'click' esta vez sobre la imagen de aquí abajo.

Espero te gusten estas iniciativas, que te sumes a ellas –o a una de ellas, al menos– y podamos pasar juntos un nuevo año entre letras, libros, música, películas y, sobre todo, amigos.
Te espero!!!

viernes, 28 de diciembre de 2018

#VDLN - 128

Un año más que termina, y con él tantas cosas. Algunas buenas, otras no tantas.
He perdido... pero también he ganado.
Me he decepcionado... pero también me he vuelto a ilusionar con un simple detalle.
He llorado a mares... pero también me he reído a carcajadas.
Me he caído... pero también me he vuelto a levantar aún más fuerte.
Y en todas y cada una de las ocasiones, he aprendido y eso es lo más importante.

He cumplido con muchos, casi todos, los objetivos que me propuse al inicio de este 2018; y, para aquellas cosas que han quedado en el tintero, bastará reproponer nuevas fechas... siempre he pensado que sólo se fracasa cuando se deja de intentarlo.

Un año más termina, pero lo importante es que otro comienza. Y en este nuevo año que está por iniciar, las ideas son muchas y las ganas aún más. Ganas de compartirlo con vos, así que ya sabes...

...Si te hace falta quien te trate con amor,
si no tenés a quien brindar tu corazón,
si todo vuelve cuando más lo precisás,
nos veremos otra vez...



...así es, yo te estaré esperando, y lo haré desde el primer día de ese nuevo año que está por comenzar. No tardes, nos vemos y