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sábado, 27 de julio de 2024

"León"

Cuando has encontrado un León, lo sabes.
A su paso deja un rastro de luz parecido a aquel que deja la cola de un cometa, y no puedes no notarlo. Parece ser la personificación de la autoridad, pero no confundas esto con autoritarismo, porque nadie será más justo que él. La lealtad es su mejor cualidad. Y si cuentas con su amistad, pues siéntete afortunado y cuida de ella, te podría durar toda la vida.


(Este microrrelato pertenece a “ Reto: 5 líneas ” propuesto por Adella Brac.
Las palabras del mes de Julio son : cometa - encontrado - autoridad.)


Estas letras también son un pequeño regalo para
Dulce

¡¡¡Feliz cumpleaños!!!

domingo, 26 de julio de 2020

Cuenta la leyenda, que si abres bien tu corazón, puedes escuchar una hermosa voz...
“¿Quieres que te cuente una historia?

Había una vez una niña a la que le gustaba escribir. Creció en medio de libros e inventando un sinfín de cuentos e historias. Ella no lo sabía, pero cuando dejaba que las palabras salieran de su pluma, hacía magia. Su nombre es Auroratris...”



Este es un pequeño detalle para la hermosa Auroratris,
maravillosa amiga y espléndida mujer
a la que admiro y aprecio de todo corazón.
Feliz Cumpleaños Auro...
y por muchos muchos más,
que todos tus deseos se hagan realidad preciosa!!!




(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
Las palabras del mes de Julio son: quieres - magia - creció.)

jueves, 11 de abril de 2019


He llegado tarde, lo sé... pero apenas ví la propuesta de este jueves,
la inspiración me llegó pensando en ti, Gin...
...así que, aún con un poco de retraso, espero te guste tu regalo;
yo te digo otra vez "gracias", por ser y estar, de verdad;
eres un ser espléndido y es un honor ser tu amiga.



(Este texto/imagen pertenece a los "Relatos Jueveros"
y esta semana la convocatoria fue hecha por Mag desde su blog: "La trastienda del Pecado".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)

viernes, 3 de noviembre de 2017

#VDLN - 68

Ella era la niña más curiosa que jamás había pisado la Tierra. Su cuerpo minuto, su piel clara que contrastaba magníficamente con sus renegridos cabellos, y esos enormes ojos oscuros que todo lo observaban. Así era ella, miraba todo como si tuviese magia, como si todo lo viera, lo hiciera por primera vez. Ella percibía cosas que a los demás se les escapaban de la atención, y mucho menos las comprendían.

Por eso aquella mañana no se sorprendió cuando lo encontró frente a ella. Eran días que se sentía observada, pero extrañamente a lo que se podría pensar, no estaba nerviosa, todo el contrario. Su presencia llenaba de energía, de ganas de probar y hacer, de luz. Intentó hablar, pero se dio cuenta que no era necesario, que lograba comunicar aún en silencio, bastaba mirarse, bastaba un gesto, bastaba un pequeño detalle.

Había conocido un ser especial. Lo supo. Lo supo desde el primer instante, porque cuando estaba a su lado su alma estaba serena. Y sabía que no era algo común, eso era único. Lo pensaba mientras volvía a ese sitio que algunos hubiesen llamado casa.

Ella era una niña especial y siempre lo sería.
Para ti, mi niña especial... feliz cumpleaños!
(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 51: Escribe un relato en el que un personaje
intenta comunicarse con un ser de otro planeta.)

viernes, 1 de septiembre de 2017

#VDLN - 59

Llega el viernes y este blog da la nota...


Hoy sin cita, y sin palabras de otros.
Hoy la canción fue elegida simplemente por su título; más allá que sea una de las bandas argentinas que más he admirado, es mi otro regalo a una mujer y persona estupenda que este mundo de letras me ha hecho el honor de conocer, LunaRoja... y que como ya he dicho, yo simplemente llamo Amiga.

Feliz cumpleaños Ale... ♥!!!




martes, 29 de agosto de 2017

Hubo un tiempo donde la tierra era habitada por criaturas mágicas y extraordinarias. Ella era una de éstas. Cuando caminaba sus pies parecían no tocar el suelo, y no por esas hermosas alas que algunos tenían la fortuna de apreciar, sino por la gracia de su ser. Una “piccola fata” que parecía danzar en su andar. Sus ojos tenían una luz especial, pero lo que seguramente iluminaba era su sonrisa... plena, sincera.

Es por esto que sus amigos no entendían qué era lo que la tenía tan confundida, y hasta por momentos, la entristecía.

Tú deberías hacer como yo, seguir tus impulsos... –decía el dragón mientras se recostaba apoyando la cabeza en sus patas delanteras. Al fin y al cabo, la vida es una sola y tenemos que disfrutarla.

¡Qué fácil lo haces! –sentenció el ogro con voz ronca, siempre tan correcto y moralista. Tú porque vives enamorado, amigo dragón, y eso no te deja pensar en nada más que en tus propios deseos; y si bien la vida es una sola, es mucho más que algo tan elemental y primitivo.

El hombre de hojalata los escuchaba en silencio, y observaba que ella no decía nada, su mirada se perdía en ese espectacular manto oscuro que era el cielo de noche.

Cara... hazle caso a este viejo y experimentado amigo, encuentra tu equilibrio... –le dijo sentándose junto a ella y alzando la vista al cielo.

No es tan sencillo... –respondió la pequeña hada con un hilo de voz.

Nadie dijo que lo fuera... –agregó el hombre de hojalata. Pero dime, ¿cuál es tu nombre?

Luna... –respondió ella, mirándolo sin entender a dónde quería llegar. ¿Pero qué tiene que ver eso?

Observa bien el cielo... allí está por quien te han dado el nombre... tan bella, tan única, tan especial... –explicaba su amigo.

Tan sola... –remarcó ella por lo bajo.

No, te equivocas... –dijo el hombre de hojalata. Mira a su alrededor. Mira cuantas estrellas tiene haciéndole compañía... ella nunca está sola, y tú tampoco...

Entonces, el dragón la miró y suspiró, como sólo los que están enamorados pueden hacerlo. El ogro alzó las cejas e hizo esa mueca que en él significaba complicidad. Y el hombre de hojalata tendió su mano, invitándola a bailar... y ella lo hizo.

Luna danzó y brilló, iluminándolo todo... y a todos.


(Yo he tenido la suerte de encontrar esta criatura extraordinaria
que muchos conocen como Luna
y que yo simplemente llamo Amiga ♥)

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 12: Combina estos tres personajes a modo de secundarios:
"el hombre de hojalata"; "un dragón enamorado" y "un ogro"
para hacer con ellos una narración fantástica.)

jueves, 27 de julio de 2017

El trabajo de Walter siempre lo había llevado a los lugares más exóticos del planeta. Y, aunque ya eran unos cuantos años que se encontraba estable en su ciudad natal, otra vez debería marcharse al otro lado del océano. La multinacional para la que trabajaba esta vez lo enviaba a construir viviendas familiares cerca de la frontera entre Kenia y Tanzania.

Nunca antes había estado en África, y a pesar de lo mucho que había leído, el espectáculo que se presentaba delante de sus ojos escapaba a cualquier descripción él pudiese hacer.

El trabajo que debía llevar a cabo no era sencillo. No sólo por el clima, al cual no estaba absolutamente acostumbrado, sino porque parte de las tierras donde debía construir eran vírgenes y sin dueño. O al menos, su dueño no era un hombre, como le explicó el viejo sabio de la tribu de la zona. Eran tierras de leones desde hacía generaciones, y ambos convivían en armonía, siempre y cuando ninguno atravesara los límites que correspondían al otro.

A pesar de tener todos los medios a disposición, Walter no deseaba atacar a la manada bajo ningún concepto. Había conocido, si así podía decirse, al jefe de ella, un león adulto, de porte firme y mirada serena; seguro en sus pasos, como si supiera desde el inicio quién tenía delante. Walter lo respetaba, tanto o más que a muchos otros “jefes” hubiese conocido antes. Pero la compañía no entendía –ni le importaban- estas cosas, y sin que Walter lo supiera, contrataron cazadores furtivos, asesinos, para deshacerse de todos y cada uno de los leones.

Días más tarde, Enam, uno de los niños más pequeños de la tribu vecina, apareció corriendo donde alojaba Walter, y con lágrimas en los ojos, le contó que los hombres blancos matarían a los leones. Walter se dejó invadir por la rabia y la desesperación, subió a su jeep y salió rumbo a las tierras en cuestión, sin percatarse de la tempestad que se alzaba al horizonte. Su pie presionaba tanto sobre el acelerador que el vehículo parecía volar. El viento comenzó a ser muy fuerte, tanto que formaba una cortina de tierra por delante que le impedía ver por dónde iba. Fue por eso que no pudo evitar lo que sucedió, sólo sintió la tierra cediendo bajo las ruedas del jeep y todo se apagó.

Despertó al rato, cuando escuchó el sonido del agua contra el vidrio del jeep. Primero no sabía dónde estaba, ni qué había sucedido, luego comenzó a entender. Los cazadores habían excavado un pozo, una trampa, y habían cubierto todo con maderas y tierra, para atrapar y matar más fácilmente a los leones. Con lo que ellos no contaban era con que Walter saliera en medio a un temporal en su búsqueda, y ahora se encontraba allí, con el jeep encallado en el fondo del pozo y él malherido por el accidente. Trató de desabrochar el cinturón de seguridad, pero no pudo, se había trabado en el accidente. La lluvia comenzaba a ser cada vez más fuerte, y nadie sabía dónde había ido, por ende, mucho menos de su suerte. Comprendió que en poco tiempo el pozo se llenaría de agua y él moriría ahogado, y ¿por qué?, por salvar a un león y su manada. Un león que seguramente no sabía ni siquiera de su existencia. Pensaba a esto y sonreía irónicamente de su destino, cuando escuchó un rumor por sobre su cabeza. La sacó por el costado para ver de qué se trataba y pedir ayuda, cuando lo vió. Allí estaba el león observándolo. Walter no supo qué hacer, el miedo lo hacía burlarse de sí mismo.

“Bien, parece que hoy es tu último día muchacho... o ahogado, o comido por un león... vaya posibilidades, y sólo te queda elegir... perdido por perdido...” Eso pensaba cuando comenzó a gritar.

Eyy... eyyy... –gritaba mientras sacaba una y otra vez la cabeza mirando hacia arriba, donde estaba el león. Ayúdame... sé que me entiendes... sálvame de morir ahogado...

Vió desaparecer la dorada melena del borde del pozo, y no pudo contener las lágrimas pensando al final. Dejó caer la cabeza y no se preocupó por llorar desconsoladamente. Hasta que el fuerte ruido de un tronco cayendo dentro el pozo, justo al lado del jeep, lo hizo detenerse y salir de esa angustía que empezaba a embargarlo. Volvió a sacar la cabeza y vió al león descender lentamente por el tronco, midiendo sus pasos, como asegurándose que tal resistiera al peso de su cuerpo. Walter no sabía si sentir alivio o terror. Los minutos siguientes parecieron siglos. Vió aparecer por su lado la enorme cabeza del león, estaba tan cerca que su aliento le humedecía la cara, y rogó porque nada malo sucediera. Con una presición quirúrgica, y como si supiera, sus dientes se clavaron en el cinturón de seguridad, desgarrándolo, de modo que Walter quedó libre de salir del jeep. Por un instante se miraron a los ojos y cualquiera hubiese jurado que se entendieron. Walter se sujetó al león que comenzó a hacer marcha atrás para salir del pozo, tan lentamente como había bajado. Cuando llegaron arriba y se pusieron a salvo, la lluvia que hasta ese momento caía torrencialmente, se detuvo, abriéndose el cielo y dejando que los rayos del sol iluminaran a los dos. Sin pensarlo, Walter abrazó al león, le había salvado la vida.

Desde ese día, Walter no se detuvo hasta conseguir adquirir la propiedad de esas tierras, en las cuales creó una reserva natural. Él nunca más dejó el África, allí se casó y formó su familia. Y cuando ya viejo le preguntaron por la amistad, respondió:

“En un instante él me enseñó lo que es el respeto y la lealtad. Él me salvó la vida, en todo sentido. Él, un león, fue mi mejor amigo.”

Todos deberían tener un León como amigo,
yo tengo la suerte de contar con algunos,
y uno de ellos hoy cumple años, por lo cual le quiero dedicar este relato...
para vos Dulce en tu día!


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 50: Escribe un relato sobre la amistad entre un hombre y un animal.)

Si quieres, déjame aquí tu huella...

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