Ella era la niña más
curiosa que jamás había pisado la Tierra. Su cuerpo minuto, su piel clara que
contrastaba magníficamente con sus renegridos cabellos, y esos enormes ojos
oscuros que todo lo observaban. Así era ella, miraba todo como si tuviese
magia, como si todo lo viera, lo hiciera por primera vez. Ella percibía cosas
que a los demás se les escapaban de la atención, y mucho menos las comprendían.
Por eso aquella mañana
no se sorprendió cuando lo encontró frente a ella. Eran días que se sentía
observada, pero extrañamente a lo que se podría pensar, no estaba nerviosa,
todo el contrario. Su presencia llenaba de energía, de ganas de probar y hacer,
de luz. Intentó hablar, pero se dio cuenta que no era necesario, que lograba
comunicar aún en silencio, bastaba mirarse, bastaba un gesto, bastaba un
pequeño detalle.
Había conocido un ser
especial. Lo supo. Lo supo desde el primer instante, porque cuando estaba a su
lado su alma estaba serena. Y sabía que no era algo común, eso era único. Lo
pensaba mientras volvía a ese sitio que algunos hubiesen llamado casa.
Ella era una niña
especial y siempre lo sería.
Para ti, mi niña especial... feliz cumpleaños!
Es el número 51: Escribe un relato en el que un personaje
intenta comunicarse con un ser de otro planeta.)
