
No sé cuánto tiempo es que la conozco.
No recuerdo con exactitud cuál fue el momento en el que el batir de sus alas golpeó mi ventana.
Ella... tan etérea y llena de contrastes.
Tímida y fuerte; vulnerable e inmensa, a la vez.
Ella... una hermosa libélula.
Ella... una fuerte guerrera.
Ella... Ginebra.
Con todo mi cariño, siempre.
Muchísimos besotes!
