martes, 26 de diciembre de 2017

¡Qué basta... qué te marches...!

Pero no, aquí está ella otra vez. Y no entiendo cómo no se cansa de toda esta situación. Yo no me soporto ni a mí mismo. Es que de sólo poder escaparme, lo haría sin dudarlo. Se lo he dicho, y probado a explicar, pero ella no me ha entendido. Que es algo momentaneo mío, que ya se me pasará, que la crisis de la edad, que los muchos años juntos... La verdad es que yo no soy el que antes fui, he cambiado; aunque no sé si esto ha sido para bien. Seguramente si ella supiera todo, pensaría que no, que me he convertido en ese hombre que juré jamás ser. Y en ese momento sentí que no me dejaba más opción, aunque hoy sepa que no era así. Fue mi excusa luego la enésima discusión. Ella no deseaba ver la realidad, y a mí me quedaba cómodo en cierto modo todo eso. Ahora me ahoga la culpa. La culpa de que esté aquí, cuidándome, porque sé que no me lo merezco. No por lo que hice, las otras mujeres serían lo de menos, sino por no tener el coraje de que ella se vea tal cual es. De haber sido un cobarde y no dejar lo conveniente por lo que realmente me hacía feliz. Y, sobre todo, porque ahora ella está aquí, creyendo ser la causa de todos mis males, repitiendo lo mucho que me ama, y no sabe que en el momento del accidente, yo no estaba distraído por lo nuestro, sino que estaba huyendo. Huía de ella y su rutina. Huía del peso de las responsabilidades. Huía del sentirme viejo antes de tiempo. Huía hacia mi propia felicidad, aún sabiendo que dejaría la desolación a mi espalda. Huía y ahora estaba más prisionero que nunca, encarcelado dentro mi propio cuerpo.

Aquí ha llegado otra vez su mujer... –dijo al pasar una de las enfermeras.
No sé si admirarla o compadecerla. –comentó otra colega. Mirá que son años ya que viene y no falta un día, por más que su marido esté en coma.
Se ve que es amor... –deseaban convencerse, tal vez.

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 48Describe los pensamientos y sensaciones
de un personaje que está en coma.)

8 comentarios:

  1. Impactante, mi preciosa Alma.

    Mil besitos para tu noche.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un halago que te haya impactado.

      Besotes infinitos, Auro.

      Eliminar
  2. Ironías de la vida o del destino, querer huir y terminar prisionero y a la vez amarrando a quien quería dejar. Otro buen relato desde tu creatividad.

    Besos dulces y dulce última semana del año.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algunos podrían llamarlo "karma"...

      Gracias por tus huellas... besos grandes como el mar, Dulce.

      Eliminar
  3. Cuando comencé a leer no me imaginaba el final, muy interesante el relato Alma. ¡Feliz Año Nuevo!!.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra haberte sorprendido entonces. Gracias Conchi, y espero que vos también hayas empezado muy, pero muy bien este 2018.

      Besotes!!

      Eliminar
  4. Wow!
    ¡Lo has hecho de nuevo, Alma!
    Me sentí dentro del cuerpo de él,
    los sonidos tan vívidos de las máquinas que lo mantienen allí se hicieron tan vívidos a medida que llegaba al final..
    Y las emociones desbordadas..
    Estupendo trabajo...

    Besos, quieroTe Mucho, Almita❤

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ainsssssss mi niña... gracias, de verdad.

      Besotes enormes y, ya sabes, también quieroTe mucho!😘

      Eliminar

Deja tu huella en mi arena...