Aún era de
madrugada. La casa estaba en silencio y en unas horas tendría que ir al trabajo,
comenzando la rutina. Puede parecer paradójico, pero he aprovechado a quedarme a
escuchar el silencio en la calle que hace la nieve al caer, mientras disfruto
de mi café.
No quería hacer balances;
porque ha habido bueno y no tanto. Lo primero se ha disfrutado, lo segundo ha
enseñado, al menos, en el mejor de los casos. Lo que sí deseaba y deseo es
agradecer.
Agradecer a mi
familia. A la que toca y a la que se elige. Porque me acompañan; porque me soportan
y me ayudan a que pueda hacer lo que me gusta; porque sé que me leen y me
estimulan a continuar; porque algunos pueden estar lejos físicamente, pero
siempre están cerca de mi ... y haciendo parte de mi alma.
Agradecer a los
amigos; a los de toda la vida, y a los que me han enseñado que el tiempo es
un concepto relativo. Y aquí, permítanme hacer algunas menciones especiales...
A Mag... alguien que
este mundo virtual ha puesto en mi camino; quien me ha “empujado” a abrir esta
playa; con quien hemos pasado mil cosas y hemos sobrevivido a todas; con quien
me siento querida y cuidada, y sobre todo, respetada... a esa gran mujer que
tengo el honor de llamar amiga...
A Hugo... quien
desde el primer momento me ha demostrado más allá de cualquier palabra, que la amistad,
que el sentir verdadero, no sabe de distancias, ni de “tiempos”; porque hemos
sabido estar siempre, porque hemos buscado el modo, porque no han habido
reproches de niños de jardín de infantes, ni excusas tontas... al “flaco” con el
cual el café se convirtió en un ritual estupendo...
A Ale... quien por
esas vueltas que hace ese hilo rojo que todo lo une, un día nos encontramos y
parece que hubiésemos estado allí desde siempre, esperándonos; quien me cuida
como una mamá y me es cómplice como una hermana... a mi Luna personal y tan
querida...
A Ivel... una niña con un talento impresionante;
a la que se hace imposible no querer; quien me pone al día sobre series; y
quien nunca falla cuando mi ánimo baja de algún escaloncito... a mi niña especial...
A los que siempre
están aquí, pase lo que pase, y de los cuales ya no puedo hacer de menos...
Auroratris, poesía en nombre de mujer; Dulce, un Caballero y amigo; Ginebra, una
guerrera de corazón enorme; Ester, una mujer de ternura y cariño infinito; Cora, la
dulzura hecha palabra...
Y a los que
llegaron, estuvieron por aquí un tiempo, y luego se marcharon dejando su
huella... a los que van y vienen, junto con las mareas, haciendo que se los
espere cada vez... y a los que han apenas acabado de llegar, y aún no nos hemos
conocido... a todos y cada uno...
...gracias ...de
verdad y de todo corazón, gracias; porque sin ustedes nada de esto tendría
sentido.
Como dice la canción, mis mejores regalos son ustedes,
vuestra amistad y compañía,
pero no quiero dejar de mostrar aquello
que algunos me han preparado
y hecho llegar...
de nuevo, gracias!
(haz click en la imagen para verlos)
Y ahora, a por un nuevo año, compartiendo y disfrutando juntos... smu@ckssssssssssss!!!
(De a poquito iré
pasando por vuestras casas... prometido!)





