Dormir.
Era lo único que necesitaba. Extenderse sobre su cama, y descansar. Desconectar
su cabeza de todo lo que había ocurrido en los últimos días. Olvidar. Olvidarlo. Pero
eso era justo lo que no conseguía. Cerraba los ojos y la imagen de su rostro se
le aparecía como una horrible burla del destino. Una cinta de moebius sin
principio ni final. Pero estaba dispuesta a todo por lograrlo, por borrarlo,
hasta venderle su alma al Diablo si hacía falta. Y así dormir... para siempre.
(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
Las palabras propuestas para el mes de Enero: dormir, justo, diablo.)
