Llamo; pronuncio su nombre; golpeo su pecho. Él ya no responde; ya no está.
Y nada me resulta tan necesario como escapar; correr lejos de aquí y de todo lo que me lo recuerda. Aunque no pueda huir de mí misma, de mi alma, que es donde lo llevo.
Entonces lo veo. Ese trozo de papel, tan pequeño y a la vez tan grande. Con un significado que va más allá de lo que cualquiera podrá jamás imaginar. Ahora esto es lo único que aún me tiene aquí.
(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
