Estaba allí. Había pensado una y mil veces en darme la vuelta; en salir corriendo con toda la velocidad que mis piernas pudiesen darme. Sin embargo, continuaba quieta, inmóvil, petrificada; con las manos que no dejaban de sudar, de temblar. Pero es lo que elegí, lo que deseo desde hace tiempo. Entiendo que debo, que quiero continuar hasta el final. Y entonces, camino por el largo pasillo que me llevará a ese, mi destino. Cierro los ojos, cruzo los dedos y abro la puerta...
(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
