Eran las nueve de la mañana y llegaba tarde... otra vez. Pero es que el día había comenzado tan bonito, con ese aire de inicios del verano que invitaba a pasear; y yo con mis tacones nuevos. Tomé el camino más largo, aunque me parecía escuchar la voz de mi madre diciéndome todo lo imprudente que yo solía ser. Fue girar la esquina y verlo allí parado, como siempre, esperándome. Sus seductores ojos negros parecían querer comerme. Y es que él no perdía nada, ni siquiera el vicio... por suerte.
(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
Las palabras para el mes de Junio: nueve, vez, camino.)
Una vez más debo y quiero agradecer a Adella Brac, por haberme otorgado esta mención que luzco con muchísimo placer, trás haber participado durante seis meses a su iniciativa... gracias Adella, de ♥


