miércoles, 30 de mayo de 2018

Me detengo a pensar ¿cuánto cuesta la libertad?, ¿cuánto ha costado al ser humano el derecho a expresarse?

Desde el inicio de los tiempos, el hombre ha matado al hombre. No por hambre, no por necesidad, no por pasiones, simplemente por ambición. Ambición de poder. Ninguna muerte es justificable, ninguna. Sin embargo, creo que podríamos comprender aquellas cometidas por actos de locura; movidas por borrascosos amores; o, en el improbable caso de supervivencia. Pero ¿los asesinatos por imponer una ideología?, ¿por el mero hecho de doblegar a otro a principios e ideales que no comparte?; ¿por supremacía? No. No es comprensible; no es justificable; no es mínimamente admisible. Sencillamente no. Bajo ninguna circunstancia, y bajo ningún pretexto.

Una muerte es una tragedia; la de millones, una estadística”. Una cita que se le adjudica nada más y nada menos que a Iosif Stalin. Este dictador soviético, que fue el responsable de veinticinco millones de muertes aproximadamente, sin contar todos las otras consecuencias de su comando. Pese a ello, no es el peor (¿o debería decir el mejor?). Adolf Hitler fue el responsable directa e indirectamente de casi cuarenta y dos millones de muertes; y, bajo el régimen comunista en China, en manos de Mao Zedong, las muertes alcanzan hasta aproximadamente setenta millones. ¿Es necesario hablar de Benito Musolini en Italia, o de Franco en España?, ¿o basta mencionar a "Tito" en la ex Yugoslavia?; ¿o enumeramos las dictaduras en sudamérica y sus cientos de miles de “desaparecidos”? No, no creo haga falta, porque estaríamos haciendo estadísticas, y una tragedia, una sola muerte, es un precio demasiado alto por la libertad de poder decir, de poder gritar, aquello que se piensa, aquello que se siente, aquello en lo que se cree.

Sé que estas letras no son un relato, y tampoco cumplen con el objetivo del reto, pero me resulta imposible hacer ironía con ciertos temas; éste es uno. Y, sinceramente, tampoco me interesa aprender a hacerla. Por respeto a toda esa estadística; a cada una de esas tragedias.

(Este (no)relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 26¿Qué pasaría si un dictador de tu elección fuera en realidad, el bueno?
Intenta ofrecer un relato irónico -por favor- sobre cómo se defendería ante el mundo.)

22 comentarios:

  1. Buenos días, Alma:
    Mi más sincera felicitación por tu ensayo sobre la Libertad.
    Decirte que hay en él un balance entre la reflexión y la praxis, pues su lectura lleva al acto de libertad de pensar por uno mismo y en todos los demás.
    Creo que identificas la esencia de la Libertad: el Respeto. Sin Respeto a uno mismo, sin Respeto a los demás, no hay Libertad.
    Un agran abrazo, Alma.

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    1. Ainssssssssssssss Nino... gracias, gracias por todo y cada cosa que dices. Para mí es un verdadero halago que pienses así de mis letras.

      Besotes y un gran, gran abrazo.

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  2. Una reflexión a compartir, y aunque tu has hecho un ejercicio de confesión, de libertad y respeto siempre hay quien pueda añadir mas, pero nunca la muerte ocasionada tiene defensa. Un abrazo

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    1. Así es, Ester. Mira que le he dado vueltas y vueltas a la hoja en blanco, pero ya desde el inicio la idea había sido una... y por más que lo he intentado, nada. Así que lo he dejado como ha nacido.

      Besotes!

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  3. Una muerte es una tragedia.La de millones una estadistica. Escalofriante la cita. Que nunca nos acostumbremos a verlo así

    Te deseo bellos y alegres días Alma. Un beso grande.

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    1. Tú lo has dicho, Sueño Son... que nunca, nunca nos acostumbremos.

      Besotes y a pasarla muy, muy bien!

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  4. Lo trágico es que para muchos, los dictadores son considerados el bueno. Ningún tipo de violencia en ninguna escala es algo bueno y toda libertad se termina cuando se invade la de otro.

    Besos dulces.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo... y que lamentable es que aún haya quien justifique la violencia.

      Besos grandes como el mar, Dulce.

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  5. Una buena reflexión, me ha gustado mucho.
    Besos.

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    1. Gracias Amowhor... a mí me gusta mucho encontrar aquí tus huellas.

      Besos.

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  6. Comparto todo cuanto has manifestado mi querida Alma.

    Mil besitos para tu noche ♥

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    1. Un honor que así sea, mi querida Auro.

      Besotes infinitos ♥

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  7. Uno puede darle la vuelta a la tortilla en la hipotética muerte de uno pero poner a alguien que es oscuro desde su semilla cuesta algo más. Tenemos demasiado metido lo sucedido y es algo que no debemos olvidar como para aponernos en el papel contrario. Sería una falta de respeto hacia las víctima pero, literariamente, no deja de ser solo un reto, pero es complicado desprendernos de lo vivido y sabido.

    Un beso enorme.

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    1. Así es Mag... que lo he intentado, pero me resulta muy difícil ser mínimamente irónica con lo que considero una de las peores facetas del género humano. En fin... creo que un@ debe conocer y aceptar los propios límites.

      Besissssssssssssssssss hermosa.

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  8. Suscribo cada una de tus palabras. Poco más puedo decir, pues lo has dicho todo, firme y contundentemente.

    Un abrazo enorme, y muy feliz noche, mi preciosa Alma 😘

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    1. Gracias Gin... de corazón, gracias!

      Besotes gigantes...♥ ♥ ♥!

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  9. Me parece que escribiste algo diferente a la consigna, que es algo digno de ser leído, inspirando alguna reflexión. Que nefasto cuando una idea, probablemente arbitraria, valga más que una vida humana. Que nefasto cuando se inventan diferencias para hacer valer menos a una vida que la de otros.

    Besos, paisana.

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    1. En realidad, no respeté en nada la consigna, no pude, no he sido capaz...

      Vos lo dijiste... que nefasto...☹️

      Besotes, Demi.

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  10. Por alguna razón, pensé en Hpatia de Alejadria, tan cruelmente asesinada, con posible instigación de un tal Cirilo.

    Besos, paisana.

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  11. Hola Alma. Habremos conseguido la verdadera libertad cuando nos hayamos desprendido de la ideología. Esas cadenas que impiden la libertad individual. Que penita
    Un beso

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    1. Bienvenido a mi playa, Don Dumas.

      Así es, una verdadera pena que no sepamos respetar al otro más allá de las circunstancias.

      Un placer tu huella... besos.

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