Sucedió
que un día, un águila se puso a bailar delante de una extraña ave que había
encontrado en el árbol de un amigo. Al inicio, pensó que ésta se molestaría,
las demás siempre se irritaban cuando él bailaba. Sin embargo, ella no lo hizo.
Ella
era diferente a todas las otras que siempre había encontrado. Las demás hasta se
enfadaban apenas él comenzaba a mover sus plumas y le pedían de no hacerlo.
Pero él reía y continuaba con su baile. Ella lo miraba entre sorprendida y
divertida.
Las
demás aves comenzaron a pedirle al águila, por favor de detenerse, de no hacer
esa ridícula danza. Pero ésta no escuchaba nada, sólo tenía ojos para ella y
sus plumas de colores brillantes. Las plumas de ella resultaban aún más
coloridas en su presencia; podría decirse que parecía prenderse fuego.
Y ella, que era de una especie tan única como rara,
que no creía enamorarse, cayó rendida ante la excéntrica águila.
(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 3: Piensa en tu libro favorito e imagina un fanfic, pero con animales.
Es el número 3: Piensa en tu libro favorito e imagina un fanfic, pero con animales.
Libro favorito: "Historias de Cronopios y Famas" de Julio Cortázar.)

