No lo recordaba. No le importaba.
Porque ella era mejor desde que él estaba en sus días. Lo sabía,
lo sentía.
Y, aún si lo de ellos no era amor, aunque no fueran nada, ella sólo deseaba serle.
Porque lo único que ella no podría perdonarse jamás, sería el pecado de no vivirlo.
(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
