domingo, 22 de marzo de 2015


"Tienes que comprenderlo: Yo no soy nadie especial.

Soy sólo una chica normal.  Mido uno sesenta y soy del montón en muchas cosas.

Pero tengo un secreto. Aunque construyan murallas que lleguen hasta el cielo, yo encontraré la forma de volar sobre ellas. Aunque intenten atraparme con cientos de armas, yo encontraré un modo de resistir. Y hay muchos como yo ahí fuera, más de los que crees. Gente que se niega a dejar de creer. Gente que se niega a volver a tierra. Gente que ama en un mundo sin murallas, gente que ama frente al odio, frente al rechazo, sin miedo y contra toda esperanza.

Te amo.

Recuerda.

Eso no pueden quitártelo."

jueves, 19 de marzo de 2015

"Darte, no lo que me sobra,
darte lo que tengo,
lo que consideres prudente,
lo que no te pese,
lo que te alivie.
Darte lo que pides,
lo que crees merecer y no dices.
Darte amor de desayunos
y orgasmos de cena,
o como tú lo prefieras.
Darte amor en hojitas de papel,
en versos recitados al viento.
Darte lo que me pides en sueños
entregarle a tus manos el calor de mi piel que se desborda,
atarte besos en el cuello,
unas caricias en los hombros cuando llegue el anochecer.
Darte amor,
en cantidades módicas para que sea eterno.
Darte suspiros entre abrazos.
Darte taquicardías bonitas,
mariposas en la panza,
ganas de que cierres los ojos
y pienses en mí.
Yo quiero darte, corazón,
lo que pediste mientras orabas,
mientras soñabas,
mientras, inconscientemente, pensabas en tenerme.
Quiero darte, vida,
motivos para amarme,
para quedarte,
para tenernos con susurros bajos
y palpitares eternos..."


("Corazón con alma de petate", Mercedes Reyes Arteaga)


domingo, 15 de marzo de 2015

Sus amigos lo llaman “el gordo”, aunque sea flaco como un fideo; si mamá pronuncia su nombre entero significa que hay bronca; y nuestra abuela sigue tratándolo como un nene..., para mi…, para mi es simplemente mi hermano.

La primera vez que lo tuve en mis brazos, yo tenía casi tres años y él apenas unos días. Pero ahì estabamos los dos..., miràndonos..., estudiándonos..., sintiéndonos. Era tan chiquito, gracias a mí había llegado antes de tiempo. Pasaron pocos meses y se convirtió en el bebé más hermoso que yo jamás haya visto. Mis ojos negros siempre se perdieron en esa luz tan verde de los suyos. Esa misma luz en la que luego se transformó su alma entera.

No sabría explicar cuánto, cómo, por qué lo amo, pero podría afirmar que daría mi vida por él sin dudarlo un segundo. No hay nada que yo desee más que su felicidad, que nada malo nunca le empañe la mirada.

Es mi hermano, fue mi primer amigo. Con él aprendí lo que significa compartir. Me entiende sin necesidad de palabras, y si no lo hace, me apoya lo mismo. No me miente, ni me da vueltas. Todo él es incondicional en mi vida; es un pilar; es mi fuerza y mi refugio; es pasado, presente y futuro; es aquí y ahora, y es por siempre…, él es mi hermano.

jueves, 12 de marzo de 2015

Hay momentos en el día en los que mi mente viaja...,
imagina tus manos recorriendo mis piernas...,
y luego tu boca siguiendo el camino marcado por ellas.

Me invade el deseo, haciéndome sonrojar al instante...,
y debo esconderme..., de mí..., de ti..., del mundo...

Espero la noche..., silenciosa cómplice.
Y entre sueño y sueño, te siento...,
mi piel se eriza con tu roce, que es el mío.

Me dejo dominar del fuego que enciendes...,
me abrasa..., me quema..., me inunda...






lunes, 9 de marzo de 2015

"No, yo no quiero ser tu oxígeno.
Yo anhelo quitártelo.
Robarte respiros,
quitarte suspiros,
romperle el ritmo a tu respiración,
entrecortarla, acelerarla,
y durante muchos instantes, detenerla.
Yo no quiero darte vida,
yo quiero acompañarte a comprobar que estás vivo."
(texto anónimo)


jueves, 5 de marzo de 2015

Habían pasado poco más de dos semanas desde el Carnaval; y el encuentro de la última noche no dejaba de invadir mi mente.

Hicimos el amor repetidas veces en estos días, y fue fantástico como siempre. Pero a un cierto momento, después del sexo, de la pasión, cuando todo inicia a calmarse, antes del instante de rendirme al sueño…, ese susurro volvía a mis oídos. Me bastaba recordar esos dedos recorriendo todo mi cuerpo, para que mi piel..., mis pezones se erizaran. Cualquier brisa en mi cuello hacía que llevara mis manos donde esa boca me había marcado a fuego.

Temía se diera cuenta de mi distracción. ¿Y cómo lo explicaría? Podría decir que había creido fuese él. Pero cuando descubrí que así no era, ¿por qué no dije algo?, ¿por qué no conté lo que había sucedido? Porque la verdad era que me había gustado…, eso era todo. Me bastó sentirlo en mi espalda para arder de deseo. Sentir esos labios para que los míos se mojaran. Y una vez dentro mío, las embestidas de sus ingles me habían hecho llegar a la cima. Para terminar en el derramarme de un orgasmo que había barrido con toda la razón…

Aún a mitad de semana quiso ir a cenar afuera. Pregunté si había alguna ocasión especial, y simplemente respondió: “con vos cualquier ocasión puede convertirse en especial…”. Me sentí culpable, aunque si no lo era…, o sí. Continuaba a cuestionarme cómo no me había dado cuenta de la diferencia; y automáticamente bajé la mirada. La cena fue maravillosa, si bien no lograba concentrarme. Él era tan atento…, tan dulce…, tan extremadamente sexy. Que había decidido contarle lo ocurrido a Venecia…, no sabía cómo, ni siquiera imaginaba las consecuencias, pero debía hacerlo…, se lo debía.


Había transcurrido la cena sintiendo un nudo en el estómago, y sin que él me dejara crear la posibilidad de contarle nada. Volvimos a casa, me dio un beso y me pidió de esperarlo en la habitación. Una tenue luz alumbraba todo el cuarto, y me paré frente a la ventana. Lo sentí llegar a mis espaldas, cerré los ojos y le dije: “-Amor…, debo decirte algo…” Me rodeó la cintura con un brazo, corrió mi pelo con su cara, y haciéndome ver qué traía en la mano, susurró a mi oído: “shhh…”.



Fin




domingo, 1 de marzo de 2015

Sin vos...

...un día no dura veinticuatro horas. Tampoco es un tiempo eterno e insoportable, pero no me gusta..., definitivamente no me gusta. Yo sigo con mi rutina diaria y vos haces aquello a lo que te comprometiste.

Deja que te diga lo que dura un día sin vos...
...es el tiempo de un café al vuelo y unos mimos al gato, que es el único que quedó para desearme una buena jornada.
Es el minuto de bajar las escaleras corriendo porque para variar llego tarde al trabajo.
Es un ir y venir para todos lados en la mañana y esas horas por la tarde en las que me distraigo en una charla con alguna amiga o dedicándome a algún hobby.
Es la hora y media que me lleva preparar la cena, comer y limpiar toda la cocina.
Son los cuarenta minutos de esa ducha caliente que tanto me relaja..., y tanto me hace recordarte.
Es ese episodio de alguna serie tv o esa película que ya vi mil veces, pero no importa.
Es esa hora de lectura para ver si me alcanza el sueño.
Es el instante en que me meto en la cama, apago las luces y el gato viene a hacerme compañía como si supiera que vos no vas a llegar.
Son esas veinte vueltas que doy entre las sábanas buscando tu calor o lo que queda de tu perfume.
Son esas cinco horas que logro dormir..., y luego de ellas, cuando me despierto, todo vuelve a empezar.








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