domingo, 12 de julio de 2020

Confío plenamente...

Esa mañana se había levantado más temprano que de costumbre. Deseaba tener el tiempo suficiente para prepararse como se debe, si bien hacía días había decidido su vestuario y todo lo necesario para la ocasión, que había guardado dentro el nuevo bolso. Y es que volver a estudiar después de tantos años, no era algo tan simple como parecía.

En un pestañeo se había duchado, vestido y maquillado, ese poco delineador de ojos que ella usaba, y ya se encontraba en la calle rumbo a la universidad.

Tenía tiempo, por lo que decidió parar a comprarse un café, de esos vasos XL que podías llevarte a cualquier lado y pareciera que estás en una película americana.

Llegó a la universidad y comenzó a buscar el edificio donde debía ir. Aquello era una maldita ciudad y ya no recordaba nada; también ¿cuánto tiempo había pasado desde que estuvo allí por última vez? ¿veinte... veinticinco años? En otra vida, definitivamente.

Después de media hora de dar vueltas por todos lados y cruzar tanta gente joven a la que no deseaba preguntar, se sentó en las escalinatas. Apoyó todo a su lado y se tomó el rostro con las manos. A pesar de todo, llegaría tarde... ¡genial!

¿Qué sucede señorita? ¿Puedo ayudarla? una profunda voz la sacó de sus pensamientos autodemoledores.
Es que... –comenzó a decir levantando la cabeza y cubriéndose los ojos del sol. Me he perdido... debo ir a este edificio, a esta facultad, pero estoy dando vueltas desde hace rato y no logro encontrarla.

Mientras, le extendía la hoja donde se había copiado las instrucciones. Aún si no podía verle el rostro con nitidez, sólo sus largas piernas y sus zapatos, imaginaba que no se trataba de otro estudiante; lo que hizo se alzara como un rayo y de la vergüenza evitara mirarlo a los ojos.

Pues no hay mayor dificultad... –dijo él finalmente y con toda la calma le indicó perfectamente cómo llegar.

Ella agradeció y mencionó que quedaba en deuda, pero recogió sus cosas a toda velocidad y se marchó sin más. Tal vez aún podría llegar a tiempo.

Lo hizo. La primera mañana en la facultad de psicología había pasado. Y, en todo ese tiempo, se obligó a no pensar al desconocido que la había ayudado a encontrar el camino. Pero ahora estaba de vuelta en su departamento y eso ya no era tan fácil. Esa voz... ¿se cruzaría con él alguna otra vez? ¿lo reconocería? Estaba segura que sí, pero no podía pensar en ello, no ahora, no después de todo.

Había pasado más de un mes y ya no había pensado en nada más que sus estudios. Una compañera le había dicho que ese sábado se llevaría a cabo una especie de conferencia, una clase magistral abierta a todos, en la facultad de humanidades; y que el principal orador sería un antiguo profesor de allí, una eminencia según ella. Deseaba asistir, nutría una profunda curiosidad e interés por el tema.

Llegó con tiempo de sobra, desde aquella primera mañana no había vuelto a perderse. Se ubicó en uno de los bancos de la primera fila, no deseaba distracciones de ningún tipo.

Cuando entró el profesor invitado, su instinto lo supo. No reconocía su rostro, ni sus facciones obviamente, pero algo dentro de ella lo había reconocido. Y, cuando comenzó a hablar y se presentò, no tuvo ninguna duda. Él era su desconocido, el de aquella primera mañana.

Sin saber muy bien el porqué, se notaba inquieta. El profesor no la había reconocido, al menos no había dado ninguna señal de ello. Sus miradas no se habían ni siquiera cruzado por casualidad, a pesar que ella había participado activamente a toda la charla. Sin embargo, allí estaba, haciendo tiempo y quedando por última. Con estúpidas excusas había dejado que los compañeros que estaban con ella, se marcharan. No había querido tampoco que David la esperase para almorzar, es que su simpatía y lo guapo, no le hacía olvidar que era un niño.

Veo con placer que no ha vuelto a perderse. –otra vez aquella voz la sacaba de sus pensamientos.
Disculpe... –probó a poner rostro de sorpresa y cierta ingenuidad en la voz. ¿Cómo dijo?
El primer día de clases, la encontré en las escalinatas que se había perdido. –mientras hablaba su mirada no dejaba de recorrer y analizar cada centímetro del rostro de ella. Creí me había reconocido.
Ahhh... ¿fue usted? –su voz resultaba demasiado fingida hasta para ella misma. No lo reconocí, llevaba tal apuro ese día.
Me imagino. –él tampoco había creído a la respuesta de ella, pero sonrió. Me han gustado sus intervenciones en la charla de hoy, muy apropiadas.
Es un tema que me apasiona desde hace tiempo... –le sonrió ella también; creía estar coqueteándolo aún sin proponérselo pero él la atraía y eso era innegable.
Si lo desea, en la semana puedo alcanzarle un libro que a mí ha sido más que útil. –dijo no sin cierta curiosidad y desafío en la mirada.
Me encantaría... –fue rotunda, no dejando espacio a dudas.

Unos días después se encontraron al finalizar de la última lección de ella.

Lo prometido es deuda. –dijo entregándole el libro.
¿Y será muy inapropiado si lo invito a tomar un café? –le preguntó ella fijándose bien que no hubiese nadie a su alrededor.

Aceptó y se dirigieron a un bar un poco alejado que a ella le gustaba particularmente. Se acomodaron en una mesa un poco alejada de la entrada. Ella no sabía cuánto habían estado conversando; con él le resultaba fácil y natural contarse. Pero cuando salíeron hacía horas que se había hecho de noche.

¿Me dejas que te alcance hasta tu casa? –preguntó él; después de los primeros minutos de conversación habían coincidido en hablarse de tú.
Me encantaría... –otra vez ella le respondió de forma certera, sonriéndole hasta con los ojos.

Ya en la puerta del edificio de departamentos donde ella vivía, debían despedirse y bajar del coche. Y eso era lo último que ella deseaba. Fue instintivo. Se acercó para saludarlo con un beso pero su mano se apoyó en su rostro acariciándole la barba. Se detuvo frente a su boca, mordiéndose.

Tal vez sea un error... –dijo él pero no se apartaba de ella.
No veo el porqué... –respondió ella. Ambos somos adultos y tú no eres mi profesor ni yo tu alumna.
Pero a mis años... –rebatió. Podría ser tu padre.

Se acercó a su oído, se sentía osada esa noche y le susurró: Pero no lo eres.

Y sus bocas se fundieron en un beso.




(Este relato pertenece a los retos de "Gym para escritores".
Éste particularmente corresponde a la semana dos: "Frase".
Esta semana, deben inspirarse con la siguiente frase, si quieren citarla, pueden hacerlo, aunque la gracia reside en inspirarse en ella: "Y debo decir, que confío plenamente en la capacidad de haberte conocido", de Julio Cortázar)

54 comentarios:

  1. Me encanta tu relato, engancha desde el primer momento. Te felicito.
    Un beso.

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    1. Gracias Musa, para quien escribe no hay mejor cumplido que la historia “enganche”.

      Besos!

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  2. Que romántico, casi de película, todo fluye cuando dos personas quieren lo mismo, sino el asunto se complica y las situaciones son forzadas. Buen relato Alma.

    Besos dulces y dulce fin de semana.

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    1. Esta vez se me ha dado por lo romántico, Dulce...

      Besos grandes como el mar y disfruta de este domingo!

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  3. Un romántico relato, el amor no entiende de edades u otras diferencias.
    Me gusto mucho, un abrazo Alma

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    1. Así es, Jorge, el amor sólo entiende de sentir, de latidos.

      Gracias, gracias por tus palabras, un beso.

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  4. Erotismo muy románico, y sí, ambos son libres, adultos y nada les impide tener una aventura, o quién sabe :-)

    Un abrazo

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  5. Tal vez sea un error..... o tal vez el inicio de algo hermoso!!
    Romántico y sensual relato que se lee con ganas de más!

    Un beso!!

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    1. Tal vez, quién sabe Carmela... como decía una vieja canción italiana: “lo descubrirán sólo viviendo”...

      Besos!!!

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  6. qué bonito relato! alguna vez me he planteado volver a estudiar. y la carrera de psicología es una de las que he tenido en mente, porque siempre me ha interesado. o bien ciencias matemáticas, que es la que verdaderamente me habría gustado estudiar, no ingeniería industrial.
    y veo que incluso estudiando a una edad madura, puede surgir el amor en la facultad. me gusta que sea ella la que invite a un café. cuando era joven, todavía estaban vigentes las ideas machistas de mierda de que el hombre debía tomar la iniciativa...
    besos!

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    1. Yo también Chema, pensé muchas veces en continuar a estudiar, y obviamente hubiese elegido “Psicología”; de hecho, cuando me recibí en el profesorado ya tenía a mi hija y lo hice sin mayores problemas... a mí lo que me complicó fue el cambio de país y el tema papeles... la burocracia es un rollo en todos lados!!!

      Besotes!!!

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  7. Pero no lo eres... Cuatro palabras que se convierten en una llave maestra que puede abrir todas las historias posibles.
    La fotografía de Sean Connery invita a querer ser protagonista de la historia, jaja.

    Besos

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    1. Tal cual Alís... Sean Connery 😍... si yo te contara... jejejejeje!

      Besitos!!!

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  8. Vaya historia tan bonita, me has hecho recordar a una amiga que se enamoró de su profesor y cuando la edad lo permitió se casaron ya llevan más de 30 años juntos y felices ...en este caso no era su alumna. El amor no entiende de edades ni de nada solo se siente así de simple, Gracias Alma .
    Un abarzo cielo.

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    1. El amor no entiende de edades... siempre que hablemos de personas adultas obviamente, sino ya tendríamos que ver situación por situación.

      Gracias Campi por tus palabras llenas de cariño, son siempre una caricia al alma... besotes!

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  9. Que placer es llegar a cierta edad y que una chica joven se te aproxime con deseo en sus ojos. Me ha gustado mucho,,,,,
    Un saludo

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    1. Que placer es llegar a cualquier edad y que alguien encienda la llama del deseo aún en tus ojos...

      Un beso, Victor.

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  10. El amor no tiene edad ni porque, nos enamoramos de almas, no de cuerpos, y cuando conectas con alguien a ese nivel todo da igual. Bello y tierno.
    Un beso

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    1. No podría estar más de acuerdo... suscribo a todas y cada una de tus palabras, Sandra.

      Un beso.

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  11. Qué te puedo decir que ya no sepas, Alma. Un relato Precioso y sobre todo... El romanticismo que invita.

    Mil besitos con cariño y feliz día ❤️

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    1. Y sí, Auro, cada tanto dejo se (me) escape el alma romántica...

      Besotes infinitos y disfruta tu semana!!!

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  12. Oh me gustó mucho! No había visto la imagen, así que fue una doble sorpresa! A vivir lo que sea que les toque vivir, sobre todo a él que a priori le quedarían menos oportunidades.
    Me encantó de verdad.
    Un beso grande! Romanticonaaaaa

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    1. Jajajajajajajajajaja... Ale y el pragmatismo... ya (me) pasó a mejor vida el protagonista!!! ...jajajajajajajaja! Sos incorregible!

      Smu@cksssssssssssssssssssssss!

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    2. ooobvio, es pragmatismo puro, ajajajjjjjjjj y más Sean que ya es octogenario ( o se murió? no recuerdo...ajajaja hasta a mi me empieza a fallar la memoria)
      te adoro beibi!

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    3. Cumplirá 90 años este 25/agosto... del mismo año que era mi suegro, Ale, ¿recuerdas? ...jejejejejejejejeje!

      Y yo a vos... smu@cksssssssssssssssssssssssss!

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  13. Me ha encantado, Almi. Me ha traído buenos recuerdos y regresado a la memoria a alguien. Solo ver esos zapatos y este estilo de pantalón. No he podido evitarlo :-)
    Y el amor, el deseo o un rato, no tiene edad. Si no se disfruta, eso sí es perder tiempo.
    Un beso enorme.

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    1. Si ha sido un buen recuerdo, si te ha provocado una sonrisa y una luz en la mirada, Mağ... entonces me alegra... y mucho.

      Besissssssssssssssssssss hermosa.

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  14. muy buen relato.
    leíste las edades de lulú?
    hay algo en esa clase magistral que me llevó a ese libro. sin tocarse más que en lo de la clase...
    beso

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    1. Sip... lo he leído, f... y es que ciertos profesores, dan ganas de volver a estudiar.

      Beso.

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  15. muy bien hilado...
    confío plenamente, creo que hace años podría haber usado esa frase, ahora y no me sale :)

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    1. A pesar de todo, Beauséant, yo sigo repitiendo esa frase, creo firmemente que nadie pasa por nuestras vidas sin razón, para bien o para mal, todos tienen un sentido, todos han enseñado algo...

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    2. eso es cierto, todos han enseñado algo, pero en algunas cosas estoy en contra del aprendizaje. Hay muchas cosas que podría haberme muerto sin saberlas ;)

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    3. Hoy más que nunca Beauséant, te digo que estoy de acuerdo contigo... no imaginas cuánto comparto esta idea.

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  16. No me lo vas a creer, pero por alguna razón se me vino a la cabeza Sean Connery cuando he leído... xD

    Encantadísima con el relato,
    y yo que me meto de cabeza como si lo estuviese viviendo...

    Besos, Mamita de Mi Corazón, quieroTe muchísimo!!!

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    1. Obvio que te creo mi niña!!! ...aparte conozco tu intuición, que es muy buena.

      Yo estoy encantadísima con que tú, Ivel, estés paseando por esta playa... de verdad, ese es el mejor regalo que puedes hacerme.

      Besotes muchos muchos muchos... y quieroTe, siempre!

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  17. Me gusto mucho es de expresión sencilla pero muy seductor, fácil de leer y muy agradable te hace sentir ese coqueteo limpio y bello

    Genial

    besos

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    1. Gracias Ayelen... me gusta que digas lo del coqueteo limpio, bello; si así traspasó, me doy por satisfecha.

      Besos.

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  18. Pero no lo eres....
    jajajaja
    que buena respuesta!
    (supongo que al final subió al departamento, no? 😉 )
    Besotes reina.

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    1. Es que las respuestas geniales, Laura, son fáciles cuando una escribe, el tema es decirlas en la vida real... yo soy de las que siempre se le ocurren luego... jajajajajajaja!

      Besotes osita!

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  19. Me ha gustado..... Buen finde,,, un saludo desde Murcia.

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    1. Gracias alp, buen fin de semana también a ti.

      Saludos.

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  20. La experiencia, el sentir y la curiosidad aprovechando el momento sin pensar, es una mezcla deliciosa como tu manera de compartirlo con nosotros

    Me gusto descubrirte

    Saludos

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    1. Bienvenido a esta playa Oreste.

      La curiosidad siempre ha sido una característica que me pertenece y la experiencia una que me ha atraído... de allí en más, todo por sentir.

      Un placer el que me hayas descubierto... un beso.

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  21. La tensión sexual no entiende de prejuicios.
    Tiene un aroma y un olor propio, si le sumas un poco de morbo, es irresistible.
    Un placer leerte

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    1. Exactamente así... cuando la química es la justa, la reacción es imposible de frenar.

      El placer de tu huella, Charly, es mío.

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  22. Belissimo! Sedutor, apaixonante. Tuas palavras nos fazem viajar para um mundo pleno de maravilhosas sensações!

    Beijos!

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    1. Bienvenido a esta playa, A.S.... eso antes que nada. Y muchas gracias por tus palabras.

      Un beso.

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  23. ¡Hola! Muchas gracias por sumarte al reto ¡qué intenso! Y qué manera de conocer a alguien y que se desarrolle tan fluida su relación (o sus cimientos). Me encanta la foto que pusiste además, Sean Connery, ¿Quién no quisiera un profesor así? ¡Jo!
    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Hola Roxana! ...nada que agradecer, en la medida que puedo y que me llega la inspiración, me gusta sumarme a las diferentes y buenas iniciativas... y la tuya lo es sin dudas.
      Pues si hay que firmar alguna petición por un profe así, cuenten conmigo!!!

      Un besito.

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  24. Qué hará esa union karmeica entre su alumna y un profesor... por un año ejercí en ese oficio. En un año, tres de mis alumnas, hicieron presa de mi.
    Demás esta decir, lo que me costó evaluarlas a fin de año. No habría podido reprobarlas.

    Las alumnas ejercen una seducción difícil de evadir . Pero eso lo medité , mucho después.
    Una de ellas era un alma libre, nunca la vi depilada, y su atractivo era , droga para mi alma.

    Juan de Marco, una de ellas me siguió por tres años, fue una maldita , pero satisfactoria, obsesión. Su olor era exquisito...

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    1. Creo Rodrigo que, como en cualquier otra situación, dependerá de quién es el profesor y quién la alumna...😏

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  25. Quizás les cuente en alguno de mis relatos.

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    1. Tendrás muchas historias por contar, Rodrigo... estoy segura.

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