Siempre me sentí
diferente.
No me gustaba seguir
las normas
y las únicas reglas
eran las mías.
Creí que aquello nunca
cambiaría
y temblé el día que
supe pasaría.
La mayoría decía era
una locura,
una más de las mías,
una que arruinaría mi
vida.
Sin embargo, desde ese
primer instante
mi alma ya vibraba
diferente;
y cuando sin apenas
aliento
te apoyaron en mi
pecho,
mis alas se abrieron
comenzando el más
magnífico vuelo.
(Estas letras pertenecen a la iniciativa, "El sombrero loco", propuesta por Gin;
y hoy, que aquí se festeja el Día de la Madre, se las dedico a mi hija, el motivo de todo...
...si así lo desean, AQUI pueden leer a los otros participantes.
Y un GRACIAS enorme a Gin, por todo, todo lo hermoso que nos ofreces día a día.)

