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martes, 1 de enero de 2019

Te propongo...

Dicen que cada paso que uno hace, es un aprendizaje; y si algo me ha enseñado el año que hemos apenas terminado es que, si bien es verdad que todos tenemos varias ocupaciones y cuestiones con las cuales cumplir, y que nos quitan tiempo para aquellas que nos gustan y que son nuestras pasiones; muchas de estas veces, si nos ponemos un objetivo el cual alcanzar, un desafío, llegamos a realizar cosas que no creíamos o esperábamos al principio.

El ejemplo más contundente para mí es el de los 24 libros que he leído el año pasado, no había leído tanto así en las últimas décadas. Y esto me ha inspirado dos propuestas que deseo hacerte.

La primera... Considero que la lectura es una de las "fallas" de la era moderna. O por falta de tiempo, o por el alcance de la televisión (hoy en día todos tienen una o más, en casa), o las nuevas tecnologías, el hecho es que cada vez se lee menos. Menos de lo que se desea, menos de lo que se debería. Un libro te abre mundos, estimula la imaginación, realiza una tarea que ninguna otra actividad hace. Pero, para que no te asustes (ya te conozco...) y no te permitas ni siquiera intentarlo, te propongo "12 Encuentros en la Biblioteca", en pocas palabras, un libro al mes. Pero si haces 'click' sobre el título de la misma, te lo explico mejor... dame, y date, una oportunidad.


La segunda... Visto que los retos de escritura son tantos y tan variados; que la lectura y la música tienen ya su espacio aquí en la playa; he pensado que una de mis grandes pasiones merecía también tener finalmente su lugar. Por lo cual, mi segunda propuesta sería entonces sobre el séptimo arte, el cine... "24 encuentros al Cine", que tendrá su página donde te explico todo y, como en la anterior, te bastará hacer 'click' esta vez sobre la imagen de aquí abajo.

Espero te gusten estas iniciativas, que te sumes a ellas –o a una de ellas, al menos– y podamos pasar juntos un nuevo año entre letras, libros, música, películas y, sobre todo, amigos.
Te espero!!!

miércoles, 21 de febrero de 2018

Reconocer(se)

Estacionó y bajó de su moto. Ni siquiera el viento en la cara pudo hacer que se olvidara de ella. Había conducido por horas, y a una velocidad poco recomendada. Sin rumbo, sólo con la imagen de su rostro por delante. Una vez había leído: “El alma libre es rara, pero la reconoces fácilmente cuando la ves.” Y él la había reconocido. En medio a toda esa gente, y a pesar de su hermoso antifaz... él la había reconocido.

No dudó un segundo; y, aún si la fiesta estaba terminando, fue tras ella.

¿Qué debo hacer para conseguir tu número de teléfono? –le susurró al oído.
¿Apuntarme con un revólver, tal vez? –respondió irónicamente ella, alzando una ceja, provocándolo.
No corazón, quiero que tú me entregues todo por tu propia voluntad. –le dijo muy seguro de sí mismo.

De repente imaginó la habitación de ese hotel que tanto le gustaba a unos pasos de allí, con vista al Canal Grande. La suite, con la bañera en un ángulo. Luz tenue y música suave. En la mesilla, las esposas y la vela. Y sobre la cama, ella. Donde pudiese observarla... domarla...  poseerla... amarla. Donde ella se concediera a cada uno de sus juegos; a cada una de sus perversiones; a cada uno de los placeres que él sabría darle.

Tan absorto estaba en sus fantasías, que no se percató de haber sido rodeado por sus amigos y que lo habían separado de ella. Sin saber siquiera quién era; sin saber dónde estaba. Esa sería su cruz, haberla finalmente encontrado, y perderla antes de tenerla.

...

No podía sacarse esa voz de la cabeza. Había durado un instante, pero cuanto servía para sacudirle todas las certezas. Aún no se explicaba, ni le perdonaba, que se haya alejado sin más, amigos o menos. Preguntó quién era, pero nadie le dió una respuesta concreta.

Caminaba por la calle sin saber muy bien dónde iba. Jugando y haciendo girar la llave de su departamento en la mano. Y sin dejar de darle vueltas a la piruleta en su boca; cuando lo vió. Bajaba de una moto, y lo reconoció. Sin pensarlo se le acercó, no dejaba de mirarlo.

3581119304... –le dijo mientras se le paraba delante. Por si aún te interesa...

Sonrió de lado, y la tomó por la cintura, sujetándola a su cuerpo. Las almas libres eran raras, pero él la había reconocido, y ella a él. Ahora se habían encontrado y no volverían a perderse.



(Este relato fue escrito para la iniciativa de Ginebra propuesta en su blog Variétés.
Luego es ella quien hace un estupendo trabajo de edición y presentación,
que te invito a verlo aquí
y comentar en este maravilloso Paraíso de Letras que ha creado para cada uno de nosotros.
Gracias Gin... de verdad, muchísimas gracias por tanto y tanto que nos brindas.)

Si quieres, déjame aquí tu huella...

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