miércoles, 21 de febrero de 2018

Reconocer(se)

Estacionó y bajó de su moto. Ni siquiera el viento en la cara pudo hacer que se olvidara de ella. Había conducido por horas, y a una velocidad poco recomendada. Sin rumbo, sólo con la imagen de su rostro por delante. Una vez había leído: “El alma libre es rara, pero la reconoces fácilmente cuando la ves.” Y él la había reconocido. En medio a toda esa gente, y a pesar de su hermoso antifaz... él la había reconocido.

No dudó un segundo; y, aún si la fiesta estaba terminando, fue tras ella.

¿Qué debo hacer para conseguir tu número de teléfono? –le susurró al oído.
¿Apuntarme con un revólver, tal vez? –respondió irónicamente ella, alzando una ceja, provocándolo.
No corazón, quiero que tú me entregues todo por tu propia voluntad. –le dijo muy seguro de sí mismo.

De repente imaginó la habitación de ese hotel que tanto le gustaba a unos pasos de allí, con vista al Canal Grande. La suite, con la bañera en un ángulo. Luz tenue y música suave. En la mesilla, las esposas y la vela. Y sobre la cama, ella. Donde pudiese observarla... domarla...  poseerla... amarla. Donde ella se concediera a cada uno de sus juegos; a cada una de sus perversiones; a cada uno de los placeres que él sabría darle.

Tan absorto estaba en sus fantasías, que no se percató de haber sido rodeado por sus amigos y que lo habían separado de ella. Sin saber siquiera quién era; sin saber dónde estaba. Esa sería su cruz, haberla finalmente encontrado, y perderla antes de tenerla.

...

No podía sacarse esa voz de la cabeza. Había durado un instante, pero cuanto servía para sacudirle todas las certezas. Aún no se explicaba, ni le perdonaba, que se haya alejado sin más, amigos o menos. Preguntó quién era, pero nadie le dió una respuesta concreta.

Caminaba por la calle sin saber muy bien dónde iba. Jugando y haciendo girar la llave de su departamento en la mano. Y sin dejar de darle vueltas a la piruleta en su boca; cuando lo vió. Bajaba de una moto, y lo reconoció. Sin pensarlo se le acercó, no dejaba de mirarlo.

3581119304... –le dijo mientras se le paraba delante. Por si aún te interesa...

Sonrió de lado, y la tomó por la cintura, sujetándola a su cuerpo. Las almas libres eran raras, pero él la había reconocido, y ella a él. Ahora se habían encontrado y no volverían a perderse.



(Este relato fue escrito para la iniciativa de Ginebra propuesta en su blog Variétés.
Luego es ella quien hace un estupendo trabajo de edición y presentación,
que te invito a verlo aquí
y comentar en este maravilloso Paraíso de Letras que ha creado para cada uno de nosotros.
Gracias Gin... de verdad, muchísimas gracias por tanto y tanto que nos brindas.)

20 comentarios:

  1. La iniciativa de Ginebra es siempre un baúl lleno de tesoros, con este relato tuyo los aumentas, he visualizado la habitación y me he despistado como el. El detalle de la piruleta es ese toque que sueles darle a tus textos, un toque genial. Abrazucos

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    1. Ginebra misma es un tesoro, y ¿cómo no participar a sus propuestas? ...esta vez porque la inspiración ha venido en mi ayuda... veremos la próxima... ahora estoy viendo si llego a tu propuesta!

      Besotes!!

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  2. Buenas tardes, Alma:
    Te felicito por la sensualidad inherente a tu relato (no a las palabras que has usado, pues sólo cobran gracia con la disposición que tú has establecido).
    Un abrazo, Alma.

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    1. Hola Nino... gracias... Soy repetitiva, pero tu opinión es de verdad muy valiosa.

      Besotes.

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  3. No pierdes un ápice de sensualidad.

    Besos.

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  4. Hermosa cita elegiste, para acicalar con tu siempre exquisita pluma…

    Agradecerte de nuevo tu complicidad y compañía, mi preciosa Alma… Para mí es un placer y una ilusión, saberos y sentiros desde esas propuestas con las que disfrutar y compartir entre tantos que danzamos con las letras… GRACIAS!! Y precioso!!

    Bsoss y cariños gigantes, y muy feliz día 😘

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    1. Soy yo la que siempre te agradece, gracias por las propuestas que son un desafío constante, gracias por todo el trabajo y la dedicación que luego te tomas, y gracias por cada detalle y tanto, tanto afecto que me dejas siempre.

      Besotes enormes...♥

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  5. Está muy bien. En unas pocas líneas casi una película entera... Si es que cuando uno está predestinado a encontrase de nuevo... hagas lo que hagas... pasa.

    Un beso enorme.

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    1. Mag... pues no sé qué había pasado que tu huella se había perdido... por suerte la he encontrado!!

      Así es, las almas que están destinadas a encontrarse, lo hacen... y tú de eso sabes.

      Besisssssssssssssss!

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  6. Buena propuesta Alma, un relato muy creíble en el que es fácil reconocer las miradas. Me pasaré a ver el blog que recomiendas.
    Saludos

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    1. Pásate, y seguro encontrarás, no sólo otras letras exquisitas, sino un lugar donde quedarte, y aportar toda tu luz.

      Besotes.

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  7. Que buenos relatos inspiran las convocatorias de Ginebra.
    Aunque ya había leído tu relato, me volvió a sorprender, como si lo leyera por primera vez.

    Que suerte que no se dio vencido. Tal vez ella lo puso a prueba, para ver si insistía en buscarla.

    Que buen relato.
    Besos, paisana

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    1. Es verdad, Demi... Ginebra y sus propuestas son una fuente inagotable de inspiración.

      Nunca hay que darse por vencido, ni aún vencido... eso dicen.

      Besotes, paisano.

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  8. ¡Ay, esto me gusta! La cita, el relato....
    Me lo guardo, mamita hermosa...
    "¿Qué debo hacer para conseguir tu número de teléfono? –le susurró al oído.
    ¿Apuntarme con un revólver, tal vez?(buena frase jaja)–respondió irónicamente ella, alzando una ceja, provocándolo."

    Besicos, Almita...

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    1. Ainsssssssss mi niña... con las extraordinarias historias que escribes tú!!

      Besotes gigantescos!!!

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  9. Al leer cosas así es cuando recuerdo que soy un buen poeta :D Como siempre un muy buen relato donde has encajado cada palabra señalada por Gine y la cita muy bien utilizada.

    Besos dulces Alma.

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    1. Digas lo que digas, y habiendo leído sean todos tus poemas, que todos tus relatos; y sin meter en dudas que sos un grandísimo poeta, repito una vez más, que también escribes muy buenos relatos...

      Besos grandes como el mar.

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  10. Es preciosa la cita y tu participación... un encuentro así... de ensueño y bueno, yo que soy una romántica sin remedio, pues que me ha encantado.

    Os felicito a ambas por todo, queridas.

    Mil besitos de buenas noches, para cada una.

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    1. Yo también me declaro una romántica perdida, y por eso creo que imagino estos encuentros de sueños.

      Besotes infinitos, preciosa Auro!

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