Tu ausencia está tan
llena de vos, que te encuentro en cada gesto y en cada rincón.
Estás cuando despierto,
y mi cuerpo conserva la complementaria forma de tu cónvexa e inexistente
figura.
Cuando mis manos empujan
tu almohada hacia mi rostro y busco los restos de tu perfume.
Cuando el viento silba
a través de las ventanas de nuestra habitación y creo oír tu voz.
Cuando estoy en la
cocina, preparando algo rico, y en el aire se mezclan todos los sabores, y en
un chasquido de la lengua siento toda tu piel.
Cuando al final de las
tardes, el calor de la ducha me recuerda el estar entre tus brazos.
Pero llega la noche,
debo irme a dormir, apago las luces y todo se ahoga en la oscuridad; entonces
cierro los ojos y allí estás vos otra vez, con tu sonrisa de luna llena
iluminándome entera.
Es el número 50: ¿Sabes lo que es la prosa poética?
Pues será tu forma de narrar esta semana.)
