Se sienta al borde de
unas escaleras,
o en el banco de tu plaza.
No te pide nada... ya
no.
Sabe que no lo ves.
Que te molesta... hasta
te disgusta.
Alguna razón habrá para
que esté allí,
y te eriges juez... y
verdugo con tu indiferencia.
¿Te has detinido a mirar
en sus ojos?
¿Logras sentir la
profundidad de su herida?
No... no lo has hecho.
No lo haces.
Porque él es invisible.
Un resultado no deseado... pero aceptado.
Y él va perdiéndose en
la nada,
en ese orgullo
humillado,
en ese silencio
consensuado.
("Invisible" haz click para escuchar la canción de inspiración, 15 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)
