Mostrando las entradas con la etiqueta Escribir jugando. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Escribir jugando. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de abril de 2020

Laura

De niña no soñaba con héroes y heroínas. Tampoco deseaba ser una princesa que necesitara de un hada madrina o ser rescatada por algún príncipe azul.
No, ella era más simple y no por ello menos especial.
A ella se le acumulaban las palabras en la punta de la lengua y de los dedos. Escribía Llenando cuadernos, gastando bolígrafos. Como los antiguos escribas, su índice dejaba cartas en la arena para que las olas fueran sus mensajeros.
Y, cuando todo esto no bastaba, su ojo se pegaba a la máquina fotográfica, y entonces sí, hacía magia.

Ella sigue haciéndola.


(Esto es para vos, porque como siempre te dije,
un día entraste a mi vida como esa brisa suave y cálida,
que abraza, que calma, que llena...
Gracias... por esa amistad sincera que no deja de crecer día a día.
Feliz cumpleaños Laura y que sean muchos más!!!

...el próximo podríamos festejarlo juntas ...arrojo la "idea" a tu tejado!)






(Este microrelato pertenece a la iniciativa "Escribir jugando"
y ésta es organizada por Lídia desde su blog: "El Blog de Lídia".
Ésta es la propuesta para el mes de Abril.)

domingo, 15 de marzo de 2020

Él

¿Alguna vez han visto esas construcciones antiguas; imponentes, de las que ya casi nada queda en pie?
Excepto los pilares, ellos permanecen. Fuertes e imperturbables.
Así lo he sentido a él siempre en mi vida. Todo podría caerse, desmoronarse en un instante, frente al asco de una sociedad impasible o bajo al ataque de flechas envenenadas por la ira de alguno. Sin embargo; él, como un león que sabe y protege, saca aún más el pecho, enfrentando el miedo más oscuro o la tristeza más mezquina. Para sorpresa de quien no lo conoce y alegría de quien lo ama.
(Hoy, como ayer y como siempre, un te amo
y un gracias por ser ese pilar,
ese verbo incondicional,
ese cómplice, aliado, amigo...
...hoy, ¡feliz cumple, hermanito!)





(Este microrelato pertenece a la iniciativa "Escribir jugando"
y ésta es organizada por Lídia desde su blog: "El Blog de Lídia".
Ésta es la propuesta para el mes de Marzo.)


lunes, 17 de febrero de 2020

Allí estaba ella, “la Tana”, como la conocían en aquel pueblo costero al que había llegado algunos años atrás. Siempre con una sonrisa en el rostro, en el alma, ‘nunca se sabe quién puede necesitar una’ –decía, mientras tomaba una caracola entre las manos. ‘Los ecos del pasado....’ –comentaba. ‘...esos que me recuerdan quién soy’. Porque ella siempre supo que estaba hecha de infinitos detalles... la picardía de su padre; la fuerza de su madre; la templanza y perseverancia de sus abuelos. Y esta consciencia de sí misma había sido como una cerilla encendida, una pequeña luz venciendo cualquier oscuridad.




(Este microrelato pertenece a la iniciativa "Escribir jugando"
y ésta es organizada por Lídia desde su blog: "El Blog de Lídia".
Ésta es la propuesta para el mes de Febrero.)

martes, 7 de enero de 2020

Ella ya no era una niña, la última pérdida había cancelado esa poca fé en cualquier buena estrella.
Así y todo, sonreía al acariciarse el vientre que crecía día tras día. Una más de sus contradicciones; sin creer en nada, lo apostaba todo.
No recuerda aquello que el viejo señor del norte dejó esa Navidad. Pero seguramente, nunca olvidará que ese siete de enero una pequeña de piel nívea y rizos negros trajo en sus manos el regalo más grande...






...y, con sólo una mirada, volvió a creer en la magia, en lo infinito y eterno.




(Este microrelato pertenece a la iniciativa "Escribir jugando"
y ésta es organizada por Lídia desde su blog: "El Blog de Lídia".
Ésta es la propuesta para el mes de Enero.)

martes, 7 de mayo de 2019

El dueño del tiempo


Él estaba ya cansado.
Existía desde el inicio y ¿qué había obtenido? La mayoría eran quejas. Que era huidizo; que se escapaba de las manos como un puño de arena; que en los buenos momentos nunca alcanzaba, o que era eterno en aquellos malos.
Basta. Ya no podía más. ¿Por qué nadie veía todo lo bueno de su presencia y permanencia? ¿Por qué simplemente no disfrutaban y aprovechaban? Él se iría como había venido. Mejor que eso, porque se llevaría su cofre lleno de recuerdos, de memorias, de sueños cumplidos.
Khrónos había decidido marcharse, ¿y ahora?





(Este microrelato pertenece a la iniciativa "Escribir jugando"
y ésta es organizada por Lídia desde su blog: "El Blog de Lídia".
Ésta es la propuesta para el mes de Mayo.)

lunes, 15 de abril de 2019

Día y noche


El último tímido rayo de sol iluminaba su rostro. Ese día también llegaba a su fin; podía posar el libro y prepararse. Comenzaba su momento favorito: la noche.


Se había pasado casi cuarenta años intentando ser la hija perfecta, la nieta perfecta, la amiga perfecta, la madre perfecta, la mujer perfecta... y ya estaba bien. De ahora en más, sería la perfecta imperfecta. Conocía sus –pocas– virtudes y sus –muchos– defectos, y finalmente se había aceptado, aún con sus pequeñas debilidades. Por fin, amparada en la oscuridad de la noche, podía maullar como la gata que sentía latir dentro suyo.




(Este microrelato pertenece a la iniciativa "Escribir jugando"
y ésta es organizada por Lídia desde su blog: "El Blog de Lídia".
Ésta es la propuesta para el mes de abril.)

Si quieres, déjame aquí tu huella...

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *