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martes, 7 de mayo de 2019

El dueño del tiempo


Él estaba ya cansado.
Existía desde el inicio y ¿qué había obtenido? La mayoría eran quejas. Que era huidizo; que se escapaba de las manos como un puño de arena; que en los buenos momentos nunca alcanzaba, o que era eterno en aquellos malos.
Basta. Ya no podía más. ¿Por qué nadie veía todo lo bueno de su presencia y permanencia? ¿Por qué simplemente no disfrutaban y aprovechaban? Él se iría como había venido. Mejor que eso, porque se llevaría su cofre lleno de recuerdos, de memorias, de sueños cumplidos.
Khrónos había decidido marcharse, ¿y ahora?





(Este microrelato pertenece a la iniciativa "Escribir jugando"
y ésta es organizada por Lídia desde su blog: "El Blog de Lídia".
Ésta es la propuesta para el mes de Mayo.)

viernes, 14 de septiembre de 2018

#VDLN - 113

Primero era un día como cualquier otro; rutinario, monótomo, hasta podría decirse, casi aburrido.
Caminaban por las mismas calles, con el constante ruido, el murmullo de siempre.
Luego el caos, el desasosiego... que ensordecía, golpeaba, aplastaba.
Mientras el tiempo seguía adelante irremediablemente, a pesar del hecho, de lo ocurrido.
Y, sin embargo, todo había cambiado. Ya nada, ni nadie volvería a ser el mismo.

(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
Las palabras para el mes de Septiembre: primero, mientras, hecho.)




viernes, 24 de noviembre de 2017

#VDLN - 71

"Me gusta la calma que da el tiempo,
porque lo que ayer se sintió como un huracán,
hoy vemos que era el viento abriéndonos camino."
(Mi granero)


martes, 21 de noviembre de 2017

Lara era el ser más curioso que habitaba la tierra. Le gustaba aprender cosas nuevas, y conocer todo lo que la rodeaba. Su abuela siempre la llamaba pispireta, porque decía que tenía el alma inquieta.

Igualmente, ella a veces se desanimaba. No se sentía bonita, ni nada especial. No creía tener algún tipo de habilidad particular, se sentía pequeña, y se dejaba ganar por la ansiedad. Deseaba ser ya grande, tomar sus propias decisiones, elegir su camino.

Aún no estás preparada... –le continuaba a decir su mamá. Ya llegará tu momento, pequeña.

Lara no se resignaba. No podía esperar como le decía su madre, ella quería crecer ya. Quería cambiar, quería ser otra. Esa noche se fue a dormir como tantas otras noches. Con la mirada baja y la voz apagada, a pesar que en el mundo de los sueños ella podía ser todo lo que deseaba.

A la mañana siguiente, apenas abrió los ojos, se percibió diferente, aunque no lograba explicar cómo. Entonces, rápidamente se levantó y salió corriendo hacia donde estaban los demás. Y ellos, al verla, sonrieron. Porque finalmente el momento, su momento, había llegado. Ahora ella era todo lo que siempre había soñado.

Porque sólo logramos cambiar cuando estamos preparados para ello, sólo necesitamos tiempo.

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 36: Haz una historia que tenga al final una frase moralizante a modo de fábula.)

jueves, 8 de diciembre de 2016

#VDLN - 22


Ha llegado el tiempo de perderse.
De perderse en melodías que no digan nada,
y en aquellas que lo recuerden todo.
De perderse en palabras que de tan repetidas parezcan vacias
y en silencios que siendo tan grandes estén llenos de significado.
De perderse en esos pequeños y banales actos cotidianos
y en aquellos únicos y mágicos instantes que se grabarán en la memoria.
De perderse para encontrarse.
Encontrarse...
Encontrarme...
Encontrarte...
Y encontrarnos.
...
Encontrarnos...
haciendo que la distancia no sean esos 11.785 kilómetros,
ni las mínimas casi 17 horas de viaje;
porque vos y yo sabemos que la distancia real entre dos,
...es sólo un latido.


("La distancia", haz click para escuchar la canción de inspiración,
49 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.
Y si bien no es un relato, estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros"
y esta semana la convocatoria fue hecha por Charo desde su blog "¿Quieres que te cuente?".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)


domingo, 6 de noviembre de 2016

Todo se derrumba en unos segundos.
Todo tu mundo. Todas las certezas. Todas las creencias.
Sientes como que el tiempo se detiene en ese instante, pero sólo para ti. El resto del mundo continúa a su velocidad habitual.
Y como en una burda representación teatral aparecen los personajes de siempre.
Los que opinan sin saber, que terminas escuchando como rumor de fondo, y disculpando su ignorancia, como si fuera algo ajeno a la propia voluntad.
Los que enfatizan cada detalle, exacerbándolos, sin pudor y sin vergüenza, hacia nada ni nadie. Olvidándose de todo y todos, para inmediatamente después pasar al próximo asunto, como si se tratara de la lista del supermercado.
Los indiferentes, que son los menos nocivos, porque son los que siguen adelante sin más. Se sacuden el polvo de los zapatos, observando a su alrededor, como si nada hubiese sucedido, simplemente porque no los toca directamente.
Y los que juzgan. Los más peligrosos. Los más despreciables. Aquellos que se alzan en pedestales creados por ellos mismos, creyéndose superiores por méritos desconocidos; que rasgan sus vestiduras y dictan sentencias, como si no fueran ellos mismos humanos e inclines al error.
¿Dónde ha finalizado eso a lo que llamamos humanidad?
¿Cuándo es que hemos perdido la capacidad de empatizar con el otro, con el que tenemos en frente o a nuestro lado?
¿Cómo es que podemos ser sensibles frente al sufrimiento animal y no medimos dictámenes frente a la desgracia humana?
¿Quién se siente tan libre de toda consciencia para arrojar la primera piedra?
...

Yo no.
Yo he sido inconsciente, imprudente, irracional, inconstante.
Yo me he arriesgado sin necesidad.
Yo me he tomado las cosas a la ligera.
Yo no he medido concecuencias.
Yo me he equivocado... más de muchas veces, incontables.
Yo he tenido suerte, por así decirlo.

Son momentos donde no sirven los discursos retóricos, ni los debates filosóficos. No interesan los por qué, ni los “y si...”. Son momentos de una mano tendida, de un abrazo, de lágrimas compartidas en silencio.


Son momentos para “estar” ...basta.


jueves, 11 de agosto de 2016



Ella era una mujer en tierra extranjera. Una mujer buscando respuestas.

De día, sus huellas se perdían en la arena de esas grandes dunas. Caminaba detrás de las historias del antiguo Egipto. Sus pies se hundían en la arena tan profundamente como sentía que estaba su alma.

Al caer la tarde, su figura recorría las calles de la ciudad. Los últimos rayos de sol iluminaban las telas que los marchantes iban guardando para el día siguiente. Una leve brisa movía los abanicos de las palmas, mitigando el calor de su cuerpo. Sus pasos sin rumbo, se dejaban llevar por ese perfume exótico, mezcla de tierra y especias.

Mientras paseaba entre aquellas estrechas y ocres calles, cerró por un instante los ojos; inspirando ese aire que sabía a libertad. Iba inmersa en sus propios pensamientos, todo rumor había desaparecido, era la calma a cubrirla. Giró en una esquina y literalmente chocó con él, dos seres en una misma trayectoría. Su mirada se clavó en ella, dejándola sin palabras, sin respiro.

En un gesto involuntario, sus manos se habían apoyado en el pecho de él. Sabía que era una imprudencia, algo que no debía... sin embargo, no podía dejar de sentir esos latidos. Como si cada uno de ellos dijieran su nombre. Fueron segundos que duraron una eternidad.

Cuando ella se apartó, él tomó su mano para posarla aún sobre su pecho, justo en medio.

Ruhi... –susurró él. Ruhi...

Ella no sabía qué significaba, pero lo sentía. Su voz llamaba a una parte de ella tan profunda, tan olvidada. Desde esa noche no lograron separarse, porque simplemente se pertenecían.


Ella había necesitado perderse para encontrarse.



(Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Noa desde su blog "Hidden words".
Te invito a leer al resto de los participantes aquí!)



jueves, 12 de mayo de 2016

Rwanda, enero 1994

Amor mío:
                Te escribo estas líneas desde estas tierras olvidadas por Dios, y por cualquier otro tipo de fe. Ya no sé qué hago aquí, tan lejos de ti, tan lejos de todo, tan lejos de cualquier rastro de amor, de vida, de esperanza... y tan cerca del Infierno. Porque es allí donde me encuentro, no tengo dudas. Nada podría ser peor que lo que mis ojos han visto, que lo que mis oídos han escuchado. Ni en sus peores pesadillas alguien podría imaginar tal misería humana.
Hemos venido aquí con ideales... yo he venido aquí siguiendo esos sueños que una vez teníamos. Tú y yo... nuestros sueños... ¿los recuerdas amor? Yo sí recuerdo, recuerdo todo. Recuerdo esa noche, nuestra última noche juntos. Recuerdo tus palabras... “Todos merecen sentir la paz que siento yo sobre tu pecho después del amor...”.
De allí la idea de esta aventura, de esta “Misión de Paz”... y era contigo que debía vivirla, pero tú no estás aquí y aún pasados estos meses me pregunto porqué no llegaste ese día al aeropuerto...

Disculpa amor, he debido interrumpir, han iniciado nuevamente los disparos; pero no temas, estamos al seguro.
Espero que pronto recibas estas palabras mías, en estos días te he pensado mucho más que de costumbre; y he necesitado sentirme a tu lado de algún modo... deseando pronto tenerte entre mis brazos y que finalmente la paz de tu alma invada por completo mi ser.

Por siempre tuyo, Pablo

Casi no pudo terminar de leer esa carta que luego de 22 años había llegado a sus manos junto con unas líneas de disculpas por parte del Correo Nacional por el “accidente de extravío”. Las lágrimas cubrían el rostro de Maripaz, como la llamaban sus abuelos, mientras apoyaba unas rosas sobre el mármol blanco y susurraba a su madre: “Él te amó hasta el final, mamá... y de un modo u otro lo supo... supo que ese día en el que yo nacía, lo estabas llamando a tu lado... espero que finalmente ambos, donde quieran que estén, hayan encontrado la paz que tanto soñaron... Los amo.”




(Esta semana una vez más he unido las dos propuestas.
La de los "Relatos Jueveros" y esta semana
la convocatoria fue hecha por Charo desde su blog "¿Quieres que te cuente?".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!
Y la de "La paz" haz click para escuchar la canción de inspiración, 19 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)

lunes, 2 de mayo de 2016


A veces tengo aún la ilusión,
cierro los ojos
y escucho a lo lejos
el eco de tu voz.
Entonces lanzo palabras
en esta distancia infinita
esperando las tuyas...
Esas que me ayudan a andar,
a caminar,
a creer,
a sentir,
a vivir...
Y ya no es una ilusión,
vuelvo a ser niña y sos Vos.
Siento el latir de tu corazón,
los ecos de tu amor, de tu voz.



("Ecos" haz click para escuchar la canción de inspiración, 18 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)


lunes, 22 de febrero de 2016

Siempre escuché la frase: "A las palabras se las lleva el viento"... Pero hoy, a mis casi 40 vueltas alrededor del sol, estoy convencida que el viento se lleva muchas cosas, pero no las palabras. Ellas quedan grabadas dentro nuestro, para bien y para mal.

Recuerdo perfectamente las palabras que fueron promesas rotas; que azotaron mi alma más que cualquier cachetazo; que me han hecho llorar, y caer de rodillas una y otra vez; y aquellas que me hicieron dudar hasta de mi misma...

Y también, todas aquellas que me han hecho levantar; que me han enamorado; que me han conquistado; aquellas que me han hecho temblar cada músculo; que han erizado mi piel; y que han emocionado cada célula de mi ser... aquellas palabras que eran de verdad, que son verdad.

Todas las recuerdo, todas y cada una. Por eso digo que a las palabras no se las lleva el viento; en todo caso, es el viento que cada tanto nos da en la cara, nos sacude el alma y nos las trae al oído.





("Viento" haz click para escuchar la canción de inspiración, 8 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)




jueves, 18 de febrero de 2016

Dicen que los sentidos nos traen recuerdos. ¿Y cómo negarlo si era lo que me estaba sucediendo?

Mientras recorría la casa podía experimentar nuevamente cada sensación de ese día, el festejo de mis 25 años. Caminé desde la entrada hasta llegar al pie de las escaleras, y aún podía ver la agitación de mi madre, yendo y viniendo desde la cocina, controlando que todo estuviese listo. Vi como mi perro decendía las escaleras perseguido por mi sobrino; creo que esa peste terminaría arrancándole una oreja a mi pobre Tucker. En ese instante escuché la voz de mi padre, llamaba a mi hermano para que lo ayudase con algo que no llegué a entender. Cerraba los ojos y cada sonido me hacía recordarlos a todos y cada uno, y sonreía. Fue ahí que sentí ese olor, pero no podía saber qué era. Pasé mi mano por los muebles, y el polvo ensució mis dedos. Llegando al ventanal del salón de nuevo ese olor, cada vez más fuerte. Una mezcla de madera con algo más, pero por más que me esforzaba por recordar, nada venía a mi mente. Pude sentir una brisa cálida entrar, y hasta podría jurar que las viejas cortinas se movían con ella. Un calor abrasó mi cuerpo, lo sentía subiendo desde mis pies. Y de nuevo ese olor, tan penetrante...

Entonces lo supe. Recordé perfectamente qué era ese olor. Una mezcla de madera, pólvora y..., carne quemándose. Todo a mi alrededor se volvió oscuro; y no era polvo lo que tenían mis dedos, sino cenizas. Alcancé a ver mi rostro en el espejo que un tiempo adornaba la sala, y la memoria trajo todo a mi mente. La excitación de mi padre por los fuegos artificiales en ocasión del cumpleaños de su “nena”... La vengala que por error entró por el ventanal desde donde los otros y yo observábamos... El infierno de fuego en el que se convirtió todo en unos segundos... Las cortinas, los sillones, mi vestido, yo misma... Hoy sería otro cumpleaños, ya no sé cuántos, porque todo se detuvo ese día... Todo, hasta mi edad.




(Este relato pertenece a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Max desde su blog "Diario del Último Bufón".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)



Y en esta ocasión especial, quisiera desearte lo mejor de lo mejor desde acá... un beso grande grande y...



martes, 16 de febrero de 2016

"...♫ ...Cambia lo superficial.
Cambia también lo profundo.
Cambia el modo de pensar.
Cambia todo en este mundo.

Cambia el clima con los años.
Cambia el pastor su rebaño.
Y así como todo cambia.
Que yo cambie no es extraño... ♫..."





Y nada es porque sí...
Nada es de repente; ni de hoy para mañana...
Todo es causa y consecuencia; y lleva su tiempo...
Y un día despiertas y te sientes distinta; y sí, algo ha cambiado dentro tuyo...
Y si cambias tú, cambia el mundo, porque ya no lo miras del mismo modo...
Y cambia, todo cambia, como en una infinita cinta de moebius...
Todo cambia, menos el amor, la esencia... (el) Alma queda...


("Todo cambia" haz click para escuchar la canción de inspiración, 7 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)


Si quieres, déjame aquí tu huella...

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