-Por fin mis brazos
pueden rodear tu cuello... y así alcanzar tu boca.
-Parece que esta vez me has extrañado.
-Sí... y no.
-¿Sí y no? Suena un
poco contradictorio.
-Vos me conoces... yo
soy toda una contradicción.
-Me gusta que seas
así, pero quiero me expliques.
-Sí, te extrañé. Te
extrañé por las mañanas, cuando me despertaba y no tenía la luz de tu mirada
para comenzar el día. Te extrañé por las tardes, al terminar la jornada de
trabajo y no encontrar tu sonrisa esperándome. Te extrañé por las noches,
cuando no podía dormirme y no tenía la exacta medida de tu abrazo...
-Amor...
-Y no, no te extrañé.
No te extrañé por las mañanas, porque apenas el sabor del café me invadía la
boca, así intenso, así fuerte, sabía que eras vos. No te extrañé por las tardes,
porque cuando me duchaba y el agua caliente me recorría la piel, sabía que eras
vos. No te extrañé por las noches, porque un segundo antes que finalmente el
sueño me atrapara y cerraba los ojos, vos estabas ahí... yo lograba sentirte.
-No sé qué decir, sos
vos la de las palabras.
-No importa... nunca necesitaste
de ellas, tus gestos siempre han hablado por vos.
-Uffffffffffff amor...
-Shhhhh... te amo...
-Haces bien. –sonrió guiñando
un ojo.
-Jajajajajajajajajajajaja!
-Ven aquí, quiero sientas mi respuesta...
-Ven aquí, quiero sientas mi respuesta...
Es el número 11: Esta semana tienes tema libre pero sin descripciones;
sólo diálogo y acotaciones.)

