Te sorprenden por las imprevistas tempestades de emociones,
pero cuando la furia de las olas se calma,
se vuelven dulces, silenciosas y acogedoras.
Viven de corrientes y de altas mareas,
alternando tiernas caricias a la fuerza de la pasión.
Tienen una personalidad calma pero al mismo tiempo decidida y con una voluntad que encanta.
Saben sorprenderte por las riquezas que puedes encontrar en sus profundidades.
Porque las mujeres que aman el mar son almas burrascosas y acogedoras,
en las cuales quisieras vivir para siempre.”
(Agostino Degas)

