Mostrando las entradas con la etiqueta hermana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta hermana. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de julio de 2018

Podría describirla de mil modos, y no alcanzaría para decir todo lo que significa para mí.

Podría contar que me conoce desde siempre, creo yo que aún antes de habernos cruzado por primera vez, hace ya muchos años.

Podría mencionar esas veces que me vió a tierra, sin fuerzas, y que sin dudarlo, se echó a mi lado y me tomó en sus brazos.

Podría explicar que es una de esas personas sin dobleces, que siempre me ha mirado de frente; que ha tenido el coraje de decirme cualquier verdad.

Podría recordar las veces que viéndome volar alto, sus ojos reflejaron orgullo, y la complicidad abrió sus alas para perseguir juntas los sueños.

Podría resaltar su humildad para reconocer defectos; y, más aún, su gran corazón para aceptarlos y continuar junto a mí en este camino llamado vida.

Podría pero aún así no sería suficiente, por eso sólo diré: TE AMO...

...a vos, a mi Amiga, a mi hermana de la vida: ¡Feliz cumpleaños! ...y todo lo mejor, porque menos no te merecés ❤️


miércoles, 29 de julio de 2015

Amiga... Hermana.

Nat y Sil fueron amigas desde el mismo instante en que se conocieron, 33 años atrás. Ambas no podían ser más diferentes. Nat era rubia con los ojos color miel, que irradiaban toda la dulzura de su alma. Sil con su pelo azabache y sus ojos negros profundos como la noche. Compartían todo; se contaban todo, y lo que no, igual lo sabían, tenían el don de leerse el alma, sin necesidad de palabras, bastaba escucharse la voz o mirarse a los ojos.

En la medida que crecían, más se unían. A Sil le encantaba ver el magnetismo que tenía Nat; nadie resistía a sus encantos, a su sonrisa. Sil la admiraba.

Pero un día sucedió lo impensable. Nat traicionó la confianza de Sil. Y aún si lo hizo por buenos motivos y sin el más mínimo ánimo de hacerle daño, Sil se sintió profundamente herida. No hubo razones, ni explicaciones…, algo se había roto.

Pasaron tres largos años, donde se cruzaban casi a diario. Nat pedía disculpas con la mirada, Sil le pagaba con el peor de los castigos, la indiferencia. Pero Nat no se daba por vencida; y cuando a Sil le tocó pasar por el momento más delicado de su vida, ella, sin pensarlo un segundo, hizo un paso adelante.

Volviste… -dijo Sil con una dura esperanza contenida.
Nunca me fui, sólo me mantuve a distancia… -respondió Nat, extendiendo la mano y abrazando a Sil, porque sabía que era demasiado orgullosa para admitir que lo anhelaba.

Hoy no son simplemente amigas, son la familia que se elige, son hermanas. Siguen sintiéndose y leyéndose el alma, pese a la distancia. Han aprendido que quién te ama no está a salvo de herirte. Pero cuando el sentimiento es verdadero todo se salva, todo se cura.





Y el tiempo pasó…

Aunque pretendamos que no
invitablemente lo ha hecho
y, aunque no puedas creerlo,
sin pedirnos permiso.

Pasó, y volver atrás,
es imposible,
lo hecho, hecho está.

Pasó y nadie te pedirá perdón
ni tú lo harás,
tal vez ni siquiera,
recuerdes el por qué,
ni por quién.

Pasó y crecimos,
no te ví llorar,
ni reir;
no te ví feliz
pero tampoco triste.

Quién iba a decir,
que pasaría tan rápido;
que iba a separarnos
justo a vos y a mí,
que ibamos a voltear fronteras
pero de la mano.

¿Qué pasó? ¿Qué hicimos mal?
Hoy, después de tanto tiempo,
son preguntas que ya
no tienen ningún valor.

Si este tiempo pasó para bien,
para vos, para mí,
no pasó en vano.
Si después de este tiempo
vos y yo podemos un día cruzarnos,
saludarnos,
hacer un silencio,
y decir ‘te quiero’.

No en vano ha pasado el tiempo,
no en vano he esperado
ese perdón que nunca va a llegar
pero que bien se puede reemplazar,
por un beso,
un abrazo,
un jamás te pude olvidar
porque eras mi amiga
y de verdad.

Y, aunque no nos haya pedido permiso,
qué suerte que pasó,
porque ya crecimos y sabemos
valorar lo que es una
verdadera amistad.

Nat-1992



Si quieres, déjame aquí tu huella...

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *