Mostrando las entradas con la etiqueta travesuras. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta travesuras. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de febrero de 2016

Una tarde a la fin del verano, mientras el nonno dormía la siesta, los tres primos decidieron jugar a las escondidas.
Seba, por ser el más grande, era el que contaba y luego buscaba. Sabía perfectamente dónde se escondería Silvia, no porque ella fuera muy obvia, es que en realidad no le gustaba mucho esconderse, y se dejaba encontrar. Pero lo que sí le gustaba era “esconder” a su hermanito. ¡Los benditos celos! Por eso, lo convenció a entrar en ese viejo ropero, le dijo de quedarse quietito y que aunque lo llamasen, no haciera ruido. Ella cerró la puerta y puso unas cajas delante, marchándose. Como era de suponer, Seba no tardó en encontrarla, y comenzó a buscar a Juan. Lo buscó por todos lados, hasta en el sótano, pero nada..., y por más que gritaba su nombre, no aparecía. Pasó un buen rato y como seguía sin encontrarlo, pensó que éste se había aburrido e ido para su casa. Entonces entraron a lo de la nonna pidiéndole de hacerles la leche mientras veían la tele. Estaban riendo a carcajadas cuando llegó la mamá de Silvia a buscarlos.
Hola... veo que están merendando, ¿y Juan? –preguntó mirándose alrededor.
Pensamos que había vuelto a casa tía... –dijo Seba buscando la complicidad de Silvia, mientras ella seguía mirando tele como si nada.
Silvia... ¿dónde está tu hermano? –y ya se la notaba nerviosa.
Creo que lo ayudé a esconderse en el armario del fondo... –respondió ella suspirando.
¡¡¡Pero pasaron más de dos horas!!! –gritó Seba en tanto que salía corriendo hacia el jardín.
Todos llamaban a Juan en voz alta y éste no respondía, ni siquiera cuando la mamá muy asustada por lo que podía haber pasado, corría las cajas de adelante y Seba probaba a abrir la puerta. Cuando finalmente lograron hacerlo, ahí estaba él muy acomodadito jugando con unas figuritas.
Viste Silvia que no dije nada... –le dijo a su hermana con los ojos llenos de orgullo. Y ella poniendo su carita más inocente respondió:
-Bueno..., ahora que lo encontramos, ¿no habrá algo rico para acompañar la leche?




(Este relato pertenece a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Molí desde su blog "Molí Del Canyer".
Te invito a leer al resto de los participantes aquí!)




Si quieres, déjame aquí tu huella...

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *