Mostrando las entradas con la etiqueta infancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta infancia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de diciembre de 2018

24 Retos de Lectura - #24

Reto 24:
Acabamos nuestros 24 retos de lectura para 2018 con esa historia dickensiana que te encantará en cuanto le dediques el tiempo suficiente.
Elección: “Cuento de Navidad”, de Charles Dickens

Sinopsis:
“El señor Scrooge es un viejo avaro y cascarrabias. No conoce la compasión ni la caridad, tiene el carácter avinagrado y un corazón duro como una piedra, que no se ablanda ni tan sólo cuando llega la Navidad. Pero pronto va a recibir la visita inesperada de tres espíritus, que lo acompañarán a las Navidades de su infancia, del presente y del futuro. Y lo que descubrirá le cambiará la vida.”

Quien me conoce, sabe que esta época del año es mágica para mí. Al día de hoy, continúo a vivirla como si fuera una niña. Y, uno de mis “ritos” en estos días es, sin dudas, leer este libro que adoro.

No recuerdo cuántos años tenía la primera vez que leí este libro, pero sí cómo me impactó. Todo lo que representaba este personaje, Mr. Scrooge. Que sólo lograba recordar los aspectos más feos y duros de su pasado; convirtiendo el presente en algo aún peor; y, tal vez, condenando su propio futuro para siempre. La imagen de ese fantasma del pasado arrastrando sus cadenas... aún hoy tiemblo al leer esa parte. Y me emociono con el final... diría hasta las lágrimas, pero hagan de cuenta que no lo he escrito, que ya estoy grandecita para ciertas cosas.

“(...)
Haré honor a la Navidad en mi corazón y procuraré mantener su espíritu a lo largo de todo el año. Viviré en el pasado, en el presente y el futuro; los espíritus de los tres me darán fuerza interior y no olvidaré sus enseñanzas...
(...)”
(Fragmento de “Cuento de Navidad”, de Charles Dickens)

Si puedo darte un consejo a ti que me lees, sería: vive estos días plenamente. Déjate invadir por la magia. Disfruta de cada instante, y haz de ellos algo inolvidable, para ti y para todos quienes te rodean. Te aseguro que éste es el mejor regalo, el mejor legado.


Aquí terminan estos 24 retos de lectura, y debo decir que estoy muy feliz de haberlos hecho, he leído lo que hacía años no leía. Esto me ha inspirado y el próximo 2019 te espero con novedades al respecto, deseando que quieras acompañarme tú también. Gracias; de verdad, gracias por haber estado junto a mí entrada tras entrada, lectura tras lectura; sin ti, esto no tendría mucho sentido, por eso, de nuevo, gracias.

Hasta prontito!

miércoles, 31 de enero de 2018

24 Retos de Lectura - #02

Reto 2:
La canción “20 de enero” de La oreja de Van Gogh, marcó a una generación completa. A ti te marcará porque el segundo libro de enero es un libro relacionado con la música. Ya sea la biografía de un cantante o una novela con un/a músico/a como protagonista. Incluso una novela con lista de reproducción en Spotify.
Elección: “Toda la verdad sobre las mentiras”, de José Antonio Palomares

Esta vez tuve que buscar, porque no tenía ningún libro que cumpliera con las características requeridas. Y como no soy una de biografías; busqué una novela. Ya cuando leí el título me gustó, no sé porqué... –¿a ustedes no les pasa?- ...te transcribo la sinopsis, a ver si te da curiosidad como a mí.

“No me preguntes por los afluentes más importantes de la Península, ni por las ecuaciones de segundo grado, ni por las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. En cambio, recuerdo el intenso sabor del ColaJet de limón, la rugosidad de las costras en mis rodillas, la barriga de John Wayne en los westerns de Primera Sesión, la ansiedad por conseguir chapas que no estuvieran dobladas o la alegría de ver a Santillana marcar un gol. Recuerdo la manera exacta en que el aliento de mi padre olía a Soberano; y la frase favorita de mi madre: ‘¿Te crees que soy el bancospaña?’. Recuerdo que la felicidad era el primer mordisco del dónut en el recreo de las once. Quizá recuerdo todas esas cosas porque están entrelazadas con el momento en el que descubrí por fin toda la verdad sobre las mentiras de mi familia.”

Creo que apenas se inicia a leer esta historia, se empatiza con este niño, con lo que nos va contando de lo que vive. Su día a día; su madre; su padre; su hermano menor; y la escuela, obviamente. Y si bien la primera impresión podría ser pensar que ‘todo tiempo pasado fue mejor’, creo yo que en realidad, es una visión de que ciertas cuestiones pasan de generación en generación. Hasta más allá del lugar donde hayas crecido. Yo me he visto reflejada en un sinfín de situaciones, aún si mi infancia transcurrió del otro lado del océano. No olvidaré jamás los naranjú del recreo, ni de cómo buscábamos de pegar las chapitas de Seven-up al asfalto; el perfume de mi Tata mezclado a sus Jockey Club; como no podían faltar esas frases dichas por mi padre que quedaron en la memoria familiar: “no llorés o te doy una razón para hacerlo”... y la música, que también estaban esas canciones de ‘Enrique y Ana’.
Un más que agradable descubrimiento que te recomiendo sin dudas. Y para no olvidarme del motivo de esta lectura, te dejo la playlist que el mismo autor creo para y por este libro: "Como escribir Toda la verdad sobre las mentiras".
A la próxima!


(Nota: la sinopsis fue sacada del sitio: megustaleer)

jueves, 25 de febrero de 2016

Una tarde a la fin del verano, mientras el nonno dormía la siesta, los tres primos decidieron jugar a las escondidas.
Seba, por ser el más grande, era el que contaba y luego buscaba. Sabía perfectamente dónde se escondería Silvia, no porque ella fuera muy obvia, es que en realidad no le gustaba mucho esconderse, y se dejaba encontrar. Pero lo que sí le gustaba era “esconder” a su hermanito. ¡Los benditos celos! Por eso, lo convenció a entrar en ese viejo ropero, le dijo de quedarse quietito y que aunque lo llamasen, no haciera ruido. Ella cerró la puerta y puso unas cajas delante, marchándose. Como era de suponer, Seba no tardó en encontrarla, y comenzó a buscar a Juan. Lo buscó por todos lados, hasta en el sótano, pero nada..., y por más que gritaba su nombre, no aparecía. Pasó un buen rato y como seguía sin encontrarlo, pensó que éste se había aburrido e ido para su casa. Entonces entraron a lo de la nonna pidiéndole de hacerles la leche mientras veían la tele. Estaban riendo a carcajadas cuando llegó la mamá de Silvia a buscarlos.
Hola... veo que están merendando, ¿y Juan? –preguntó mirándose alrededor.
Pensamos que había vuelto a casa tía... –dijo Seba buscando la complicidad de Silvia, mientras ella seguía mirando tele como si nada.
Silvia... ¿dónde está tu hermano? –y ya se la notaba nerviosa.
Creo que lo ayudé a esconderse en el armario del fondo... –respondió ella suspirando.
¡¡¡Pero pasaron más de dos horas!!! –gritó Seba en tanto que salía corriendo hacia el jardín.
Todos llamaban a Juan en voz alta y éste no respondía, ni siquiera cuando la mamá muy asustada por lo que podía haber pasado, corría las cajas de adelante y Seba probaba a abrir la puerta. Cuando finalmente lograron hacerlo, ahí estaba él muy acomodadito jugando con unas figuritas.
Viste Silvia que no dije nada... –le dijo a su hermana con los ojos llenos de orgullo. Y ella poniendo su carita más inocente respondió:
-Bueno..., ahora que lo encontramos, ¿no habrá algo rico para acompañar la leche?




(Este relato pertenece a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Molí desde su blog "Molí Del Canyer".
Te invito a leer al resto de los participantes aquí!)




Si quieres, déjame aquí tu huella...

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *