miércoles, 17 de octubre de 2018

Sonó el despertador y no deseaba levantarme, estaba tan bien debajo del edredón. Su perfume había quedado en toda la cama, pero él se había ido. Era un amigo, alguien especial, con derechos -¿o esos eran míos? ...vaya una a saber-, pero era ocasional. No quería, por ningún motivo, que eso cambiara. Habían pasado muchos años, más de veinticinco, desde que me había enamorado tan perdidamente que hubiese dejado todo, mi vida entera. Pero no, él eligió marcharse y ya nada tuvo sentido. Me prometí que no volvería a creer en palabras bonitas, y así hice.

El aroma del café recién hecho invadiendo cada rincón de mi casa, fue el motivo perfecto para finalmente iniciar la jornada. ¡Qué gran invento lo de la cafetera con timer!, ¿qué sería de mí sin ella? Por suerte no tenía que preocuparme de ello. Fui al baño sin ningún apuro, tenía tiempo esa mañana. Todo estaba en su sitio, exactamente como yo lo había dejado la noche anterior. Una de las ventajas de vivir sola; aunque si... No, no debía pensar en ello.

Me vestí de forma casual, mi trabajo comenzaría casi al mediodía, debía sólo pasar por los tribunales para cerrar una de las causas que estaba llevando. Eso también se había convertido en algo rutinario, muy lejos de lo que alguna vez había imaginado. Y pensar que él no deseaba que estudiara abogacia; según su opinión debía apuntar a algo creativo o a la enseñanza... al final, hubiese terminado dándole la razón. Suspiré. Tomé mi café al vuelo y salí del departamento, ya lavaría cuando regresara, total...

Como siempre, me encargué de tenerme ocupada todo el día. No sé porqué pero últimamente me costaba volver al departamento y estar sola. Todas mis amigas estaban en pareja y con niños, parecía una epidemia. Mitad de semana y nadie estaba disponible para una cena o unas copas. Tal vez debería haber pensado en conseguirme una mascota, alguien que me espere en casa y se alegre con mi regreso. Decidí dejarme de tonterías, llamé para que me trajeran algo de cenar, miré un poco televisión y me fui a dormir sin más.

Ti ti ti ti... ti ti ti ti... ti ti ti ti...
Mmmmmmmm... ese despertador... –su voz aún dormida me susurraba en los oídos. ¿Lo apagás vos o debo hacerlo yo... de nuevo?

Sentí el calor de su cuerpo junto al mío, y una de sus manos bajo el edredón acariciaba mi espalda.

¿Soñabas? ...parecía que te quejabas. –me preguntó, dándome un beso en la frente. Vamos... levántate que preparo el desayuno, en cualquier momento se despierta tu hija.

Sólo sonreí. Finalmente había despertado, ¿o era ahora que estaba soñando?

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 41: Lo siento, pero vas a tener que acabar un relato
con 'un sueño de Resines'.)

Feliz cumpleaños, amor...
...y todo el resto queda entre vos y yo  ...♥

lunes, 15 de octubre de 2018

24 Retos de Lectura - #19

Reto 19:
Nunca desprecies un buen poema ni la prosa poética. Eso sí, tienes prohibida la generación del ’27: no podrás leer nada escrito antes del 2014. Hay que conocer las nuevas tendencias.
Elección: “Relatos de un faro desorientado”, de Elena Martín

Sinopsis:
“Relatos de un faro desorientado es un vistazo a la locura del amor, al abismo de lo prohíbido, a los sinsentidos, al optimismo irrefrenable, a las personas que nos dejan huella y al camino por escribir.
Cada página es un poema que bien podría ser mi historia o la tuya.
Es la búsqueda de una luz guía, de nuestro propio faro que se abre camino entre la densa niebla.
Porque siempre hay un atisbo de esperanza entre las más negras de las tinieblas y personas a las que volver después de un naufragio.”

Cuando leí la primera consigna de este mes, me dio curiosidad ver qué podía encontrar. Entre las posibilidades que se recomendaban en el sitio de los retos, estaba Defreds, y si bien es verdad que me hubiese encantado leer un entero libro suyo, el hecho de no encontrar una versión ebook de alguno, me desanimó... pero sólo fue un momento; porque seguí buscando y encontré este libro: “Relatos de un faro desorientado”... y ya el título me hizo sonreír. Cinco minutos después ya lo había comprado y lo tenía en mi kindle.

Éste es un libro compuesto de relatos breves que se leen muy, muy rápido, (yo lo he leído dos veces en un fin de semana!). En ellos encontrarás los que hablan de amor, los que hablan de confianza, de miedos, de desilusiones... de todos los sentimientos que cada uno de nosotros puede experimentar, y que ha vivido.

“Cuando no tires porque te toc ani te lleve la corriente,
presta atención y busca algo a lo que poder atenerte.
Entre niebla y penumbra y las luces de septiembre,
hallarás mi faro desorientado, ese que guía tu suerte.”
(“Faro desorientado”, Relatos de un faro desorientado de Elena Martín)

Un libro que te recomiendo sin dudas, porque me ha gustado muchísimo, porque tiene un lenguaje sencillo y que llega al centro de cada uno. Búscalo y dale una oportunidad, no te arrepentirás.

A la próxima!

(Nota: la sinopsis fue sacada del sitio: amazon.es)

viernes, 12 de octubre de 2018

#VDLN - 117

In suo ricordo, e in noi per sempre...
(29/aprile/1930 - 10/ottobre/2018)


jueves, 11 de octubre de 2018

Han pasado poco más de dos años desde cuando te detuviste a leer en aquel parque. Recogiste tus cabellos sobre la nuca, como haces a menudo; y te sentastes sobre la hierba, a la sombra de uno de los árboles que allí se encuentran. Sentías que eras observada; lo sabías, pero continuaste. Te gustaba esa sensación, te excitaba. Y finalmente lo descubriste.

En un sólo momento advertiste su clase, su elegancia aún vestido de forma casual. Cuando se quitó los lentes de sol, pudiste ver sus oscuros ojos, su mirada de paciente cazador. Su cabello matizado de tonos de grises, te hacía suponer experiencia. No pudiste hacer a menos de observar sus manos... finas, cuidadas, de pulso firme. Y, sin razón aparente, temblaste.

Él te observó. Tus hombros, tu cuello, tus labios... que no te frenaste de morder, casi como a provocarlo. Te había puesto nerviosa, un cosquilleo te recorría el cuerpo, por lo que decidiste marcharte. Tu instinto advertía el peligro. Recogiste tus pertenencias y te alzaste. Quisiste pasar por delante de él tan rápido que, sin ni siquiera darte cuenta, caíste de bruces a sus pies, golpeándote la sien.

Déjame que te ayude... –te dijo, mientras sus manos ya sostenían tu cuerpo, levantándolo del suelo. Sólo te has hecho un pequeño corte, nada grave...
Gracias... –estabas definitivamente avergonzada y muy confundida.
Soy un doctor... –agregó él ante tu expresión de incredulidad. Por eso sé lo del corte... pero igual me gustaría me acompañes hasta mi consultorio, es aquí cerca.

Dudaste, había algo en el modo de mirarte. Pero él tomó tu brazo y no supiste negarte. O no quisiste. Él marcaba el paso. Seguro, decidido. Y tú a su lado.

Entraste en el edificio, siguiéndolo,  pese a que tus rodillas casi se tocaban. Cuando se detuvo frente al ascensor, hiciste un paso atrás. Te preguntabas qué demonios hacías allí; pero antes de darte cuenta, él había sujetado tu mano, y estaban subiendo dentro ese reducido espacio.

Tercer piso. Departamento siete. Pasillos alfombrados. Una placa dorada con su nombre y su título en la puerta. Observabas cada detalle, trateniéndolo en la memoria; como si ello te fuera a servir de algo. Pobre ingenua. Abrió la puerta.

Pasa... –te dijo sonriendo de lado. No muerdo... al menos que tú me lo pidas, por supuesto.
¿Cómo? –preguntaste, y tu voz se notaba definitivamente nerviosa.
Bromeaba... –agregó, cerrando la puerta detrás de mí. Acomódate, por favor.

Hiciste un respiro profundo, mientras entrabas para sentarte delante de su escritorio. El corazón te latía tan fuerte que temías lo escuchara sin más. Te pidió dejaras tus cosas y te acomodaras sobre la camilla. Sus manos sostenían la bandeja de los materiales para desinfectarte la herida. Te recostaste sin dejar de mirarlo a los ojos. Sentiste las gotas de sudor frío correrte por la espalda. Cuando apoyó el algodón mojado sobre tu frente, se te nubló la vista. Lo último que recuerdas aquello que te susurró:

Desde ahora estás en mis manos, yo cuidaré de ti... mia cara...

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 43: Toca un relato en clave de thriller relatado en 2° persona.)

lunes, 8 de octubre de 2018

Salí a caminar como todas las mañanas. Necesitaba despejar mi mente, limpiar mi alma; para ello existía un sólo sitio: el mar. Me preguntaba cómo continuar, si valdría la pena hacerlo. Tal vez sería sólo cuestión de rendirse, y dejar que esta nave, que ya llevaba años navegando, naufragara sin más pena, y con ninguna gloria. Las olas mojaron mis tobillos, y pensé que sin embargo, podría también imitarlas. Ellas, que aún rompiéndose una y otra vez sobre la playa, no dejan de intentarlo.

Frené mis pasos, y respiré profundo. Observé la playa, estaba desierta, a excepción de un anciano. Llamó mi atención con sólo verlo. Permanecía sentado sobre el muro de la rambla y miraba el mar como si buscara algo más allá del horizonte. Y hablaba.

Hablaba con un portaretrato que tenía a su lado. La curiosidad pudo más que mi educación, por lo que me acerqué lentamente.

Amor... está casi por comenzar el otoño y la playa está casi desierta... –dijo el señor a la fotografía de una hermosa mujer. Pero hay un sol que te encantaría... seguramente te sentarías sobre la arena con uno de tus libros, mientras escuchas el mar.

No pude evitar oírlo y al hacerlo, los ojos se me llenaron de lágrimas. Él levantó la mirada y me vió, sonrió ante mis lágrimas.

Me disculpe, no deseaba ser indiscreta... –le dije mientras secaba mi rostro.
Buenos días... ¿Usted lo dice por mi conversación con ella? –me respondió sonriendo y señalando la fotografía que tenía a su lado.
Sí... –la vergüenza me hizo bajar la mirada. Es que me ha llamado la atención verlo aquí... solo.
Yo no estoy solo... estoy con ella, mi esposa... con Ida. –volvió a sonreír y tomar el portaretrato. Por cierto, mi nombre es José, ¿y el suyo?
Me llamo Claudia; y he venido a la playa a pensar un poco, es que... –me callé, no quería incomodar al pobre hombre.
¿Sabe?, a mi esposa también le gustaba venir hasta aquí a reflexionar, decía que el mar le daba consejos... –comenzó a contarme José. Vino aquí cuando nos conocimos y nos dimos nuestro primer beso, teníamos apenas diecisiete años... y también vino aquí cuando a los veinte yo me fui a la guerra y ella descubrió estar embarazada... No quiero imaginar cuántas veces más ha venido; sin dudas, lo ha hecho cuando le confesé la cosa más fea que había hecho, y el mar le debe haber dicho algo bonito, porque Ida me perdonó y fueron nuestros años mejores...
Ayyy José, como quisiera que para mí fuera así de sencillo como escuchar a las olas... –le respondí mientras mis pies empezaron a jugar en la arena.
Claudia... Claudia... si algo me ha enseñado el mar, y sobre todo, mi amada Ida, es la calma, todo es mucho más simple de como nos parece... –me dijo y esta vez ví correr las lágrimas por su rostro. Míreme a mí... siete años atrás pensé que todo se habría terminado, y sin embargo, ella no me ha dejado un sólo instante, porque para escuchar no necesita abrir los oídos, sino el alma...

En ese instante lo supe. Supe qué debía hacer, porque supe qué quería. Yo deseaba lo que Ida y José habían tenido, lo que tenían. Y ahora tenía que ponerme en movimiento.

Gracias José... de todo corazón le agradezco sus palabras, no imagina cuánto me hayan ayudado... –le dije con la voz ahogada por la emoción.
Me alegra mucho oír eso, pero nada tiene que agradecerme... –volvió a sonreír y podría jurar que una luz especial lo rodeaba.

Nos despedimos con un abrazo, y con la promesa que la próxima vez que nos viéramos, tomaríamos juntos un café. Salí casi corriendo a casa, y estaba feliz. Por primera vez en mucho tiempo, estaba feliz.

Nunca más volví a ver a José, aunque hay quien dice que lo ha encontrado en otras playas, sentado frente al mar con el retrato de su amada entre las manos.

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 06: Vete a tu diario -papel o digital- favorito y busca una noticia rara.
Escribe el relato como si fueras uno de los protagonistas.)

viernes, 5 de octubre de 2018

El Club de los 5: Octubre - #VDLN 116

Ésta es una serie estadounidense de ocho temporadas; comenzó allá por el 2004 y finalizó en el 2012. Su personaje principal, que da título a la serie, es el Dr. Gregory House (Hugh Laurie), un genio médico, irónico, satírico, poco convencional e inconformista; que encabeza un equipo de diagnosis médica en el ficticio Hospital Universitario de Princeton.
En lo personal, cuando comenzó la serie me enganchó mucho; luego de algunas temporadas, me aburrió... era muy repetitiva y bastante fantasiosa por momentos. Y el final... ¿qué decir? ...un poco predecible, tal vez; y buscando el impacto emotivo. Así y todo creo tenga muchos momentos inolvidables, y que llevan a pensar. Una de las series que habría que ver, de las imperdibles.
  • Libros: "El arte de amar"
Un libro de Erich Fromm que nos hace reflexionar sobre el amor. ¿Qué es amar? El autor nos explica que el amor no es sólo una relación personal, sino un rasgo de madurez que se manifiesta en diversas formas: amor erótico, amor fraternal, amor filial, amor a uno mismo. Que el amor no es algo pasajero y mecánico, como a veces nos hace creer la sociedad de hoy en día. Por el contrario, el amor es un arte, es el fruto de un aprendizaje. Por ello, si queremos aprender a amar, debemos actuar como lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, ya sea la música, la pintura, la escultura. O, por lo menos, no dedicar nuestra energía a lograr el éxito y el dinero, el prestigio y el poder, sino a cultivar el verdadero arte de amar.
Amar no significa poseer en manera exclusiva, limitar la libertad de la pareja o excluirse de la vida del mundo; al contrario, el amor puede abrirse al entero universo. Un libro sobre el amor que enseña a desarrollar la propia personalidad y alcanzar la plenitud afectiva.
"(...) Si dos personas que eran desconocidas, de repente dejan caer el muro que los dividía, y se sienten cercanos, unidos, ese momento de unión es una de las emociones más exitantes de la vida. Es aún más maravilloso y milagroso para los que vivían solos, aislados, sin afectos. El milagro de esta improvisa intimidad suele verse facilitado, si coincide, o se inicia, con la atracción sexual. Sin embargo, este tipo de amor es, por su misma naturaleza, un amor no duradero. Poco a poco que dos personas se vuelven muy unidas, la propia intimidad pierde cada vez más el carácter milagroso, hasta que ese antagonismo, los desacuerdos, la recíproca soportación mata aquello que queda de la excitación inicial. Sin embargo, al principio, ellos no lo saben; confunden la intensidad del enamoramiento, la loca pasión que los une, con la prueba de la intensidad de sus sentimientos, mientras esto sólo podría probar la intensidad de sus soledades.(...)"

(Fragmento de "El arte de amar", de Erich Fromm)
  • Descubrimiento: el yoga
Nunca he sido una persona muy deportiva, si bien de niña y adolescente jugaba hockey sobre cesped; pero desde hace unos años he decidido cambiar esto, y entre otras cosas me inscribí al gimnasio. Voy dos veces a la semana y siendo sincera, me gusta. Me gustan estas clases de gimnasia aeróbica y demás modalidades... pero, una vez al mes la profesora nos hace una clase de yoga & pilates, y sin querer desmerecer nada ni a nadie, quiero decir que... me aburre de morir!!! Es más, un día de estos, al final de esta clase, me quedaré dormida... seguro.
  • Trailer:

(Hace muchos años que no esperaba una película con tantas ganas...
vean, escuchen, sientan una de las canciones que serán por siempre un mito de la música:
)
  • Citas:
  • "Cuando no sepas adónde vas, párate y mira de dónde vienes."
    (Proverbio senegalés)

    Hasta la próxima!

lunes, 1 de octubre de 2018

24 Retos de Lectura - #18


Reto 18:
La ciencia ficción mola. Léete un libro que te atraiga especialmente por su título.
Elección: “Ami, el niño de las estrellas”, de Enrique Barrios

Sinopsis:
“Pedro, un niño de diez años, pasa sus vacaciones de verano, en un pueblo costero, en casa de su abuelita. Una noche, en la playa, traba amistad con un ‘niño’ extraterrestre al que llama amigo, abreviado: Ami.
Junto a su nuevo amigo, vivirá una serie de experiencias insólitas y sorprendentes. Recibirá unas breves lecciones de vuelo; luego, él y Ami viajarán a bordo de una nave espacial por diversos lugares del planeta e incluso vivitarán otros mundos. Ami le enseñará a Pedro que el Amor es la ley fundamental del universo, que la evolución no es otra cosa que acercarse al amor y que el ego es la barrera que nos frena y que impide que se manifiesten nuestros mejores sentimientos.”

Si debo ser sincera, entre todos los géneros literarios, la ciencia ficción no se encuentra entre mis favoritos. Me han gustado algunos que pertenecen al fantasy; pero, por lo general, los de ciencia ficción me aburren. Sin embargo, podría nombrar uno que, cuando finalmente he logrado leer, me ha maravillado; y es “El Principito”. También es de los pocos que logro releer, y lo hago con gusto porque cada vez capto una perspectiva diferente, una enseñanza nueva. Creo que fue ésta la razón por la cual al momento de buscar un título de ciencia ficción, me llamara la atención uno orientado al público infantil.

El libro es de fácil lectura, con un lenguaje sencillo. Habla sobre el amor en su más amplio sentido; donde se refiere a mundos evolucionados a aquellos que estén más cerca de este concepto. Por lo cual se imaginarán que la Tierra, y los humanos en sí, no se encuentran entre los mundos evolucionados. Aparte del título, a mí me llamó la atención este fragmento que te transcribo, porque es algo que también pienso y siempre repito.

“(...)
-Estoy preocupado.
-¿Preocupado? ¡Qué tontería!
-¿Por qué?
-‘Pre’ significa: ‘antes de’, así que yo no me ‘pre-ocupo’; yo me ‘ocupo’.
-No entiendo Ami.
-No vivas imaginando problemas que no han ocurrido ni que van a suceder; disfruta del presente, la vida hay que aprovecharla, elige siempre poner en tu mente lo agradable en lugar de lo desagradable. Cuando aparezca un problema real, entonces simplemente ‘ocúpate’ de él, pero no te ‘pre-ocupes’ cuando todo está bien.
(...)”

Un libro simple si se quiere, pero que puede hacer reflexionar bastante. No te llevará mucho tiempo leerlo, por lo que te recomendaría darle una oportunidad.

A la próxima!

(Nota: la sinopsis fue sacada del sitio: quelibroleo)

Si quieres, déjame aquí tu huella...

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