domingo, 25 de marzo de 2018

Sí, yo soy creyente, pero no he podido evitarlo. –balbuceó Raquel, claramente bajo shock, a ese joven policía que le tomaba declaración.

(...)

El ruido de las sirenas despertaba al entero barrio; y rompía la falsa serenidad en la que vivían. Una vecina había llamado, había escuchado lo que le parecieron disparos, y temía hayan entrado ladrones en la casa de al lado. Cuando estos llegaron a la dirección que le habían indicado, se encontraron con un grupo de casas que parecían sacadas de una de esas películas extranjeras. Todas iguales, salvo por algún detalle. Todas con un muy prolijo y cuidado jardín delante a la entrada principal. La mujer que había llamado salió a la puerta apenas vió aparecer la patrulla.

Ésta es la casa de donde escuché los ruidos... –indicaba señalando hacia su derecha.

No se notaba nada fuera de lugar, salvo por el hecho que el piso superior estaba todo iluminado, y una camioneta mal estacionada sobre la acera, casi cerrando el paso. La señora, más curiosa que prudente, comenzó a explicar que ese vehículo pertenecía a Dario; el muchacho que hacia poco más de un año se había mudado allí con su pareja, Pato.

En pocos minutos, los policías sabían vida y obra del joven matrimonio. Él, un hombre bastante reservado, que trabajaba fuera toda la semana; y que los sábados por la mañana, siempre llegaba con un regalo para ella.

Aunque hoy es viernes... –suspiró y comentó la vieja señora, tomando la mano del oficial. Se ve que está muy enamorado.

Ella, Patricia, una bonita profesora de literatura; muy buena en lo suyo, de hecho estaba ayudando a su hija, Raquel, con unos exámenes de la universidad.

Simpática... aunque no habla mucho de sí misma y de sus cosas... –insistía la vecina, mientras seguía muy de cerca a los policías. Y eso que podríamos decir que somos colegas... yo también soy profesora... de catequismo, aquí en la parroquia del barrio.

El policía la miraba y escuchaba pacientemente, después de tantos años ya nada lo sorprendía.

Señora... –le dijo el mayor de los oficiales, mientras la detenía al observar que estaba abierta la puerta de entrada de la propiedad en cuestión. Ahora le pedimos que por favor vaya a su casa y nos espere allí... déjenos hacer nuestro trabajo.

La vecina se retiró, al cuanto molesta por no poder ver qué había sucedido. Aún si la puerta estaba entreabierta, la policía golpeó y se identificó. Al no recibir respuesta, entraron con muchísimo cuidado. Apenas lo hicieron, vieron un bolso de viaje en el suelo. Estaba abierto, se veía algo de ropa masculina y una caja de bombones. Más allá, sobre una pequeña mesa, que separaba un enorme sofá de una moderna televisión, dos tazas de café, y dos copas de algo que parecía restos de algún licor. Volvieron a llamar, pero nada, sólo silencio. Vieron la escalera que conducía al primer piso, regada por fina lencería. Sin dudas alguien tenía apuro por desvestirse.

Señores... somos de la policía... ¿hay alguien en casa? –volvieron a repetir mientras subían lentamente, sin tocar nada.

Uno de ellos escuchó rumores que provenían de una de las habitaciones. A medida que se acercaban pudieron distinguir a alguien llorando en el dormitorio. Abrieron lentamente la puerta de éste, quedándose mudos delante la escena que estaban viendo.

Un hombre yacía a los pies de la cama, con un disparo en la sien. Sin dudas se había suicidado, luego de encontrar a su mujer haciendo el amor con otra persona, y matarla. El cuerpo ensangrentado de ésta era abrazado por su joven amante, que como en un trance no dejaba de repetir: “He sido castigada... no desearás la mujer de tu prójimo... me lo ha enseñado mi madre...”.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 14Tu texto empieza con:
'Sí, soy creyente, pero no he podido evitarlo.' dicho a un policía.)

16 comentarios:

  1. Guauuuuuuuuu ese final!
    Impactante Alma!
    Muy bueno, realmente bueno de verdad!
    Es cierto,hemos coincidido en parte de la temática! Estamos conectadas.
    Un besazo!

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    1. Te lo había dicho... hemos coincidido, la magia de las casualidades...

      Besotes!!

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  2. Alma, preciosa... Te felicito por cómo has tratado este tema. Delicada manera de presentar la lucha interna.

    Mil besitos y feliz comienzo de semana ❤

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    1. Gracias Auro, dicho de la delicadeza hecha persona, es mucho más de lo que merezco.

      Besotes infinitos!

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  3. Una trágica historia. El esposo parecía estar enamorado pero no dudó en matarla. Lo que me parece un terrible error y un acto nefasto. Si hay conflictos matrimoniales, no se solucionan con armas, con violencia.
    Muy bien contado.

    Te invito a mi jueves de relatos

    https://eldemiurgodehurlingham.blogspot.com.ar/2018/03/este-jueves-un-relato-dibujos-acuarelas.html

    Besos, paisana

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    1. Obvio que la violencia no es nunca la solución de nada.

      Me encantaría poder participar, pero casi que no llego ni a responder, todas las entradas en las próximas semanas están programadas porque yo estoy bastante complicada... lo siento, Demi... ya escribiré con alguno de tus personajes, convocatoria o menos.

      Besotes, paisano.

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  4. Bello relato Alma, me ha encantado la manera de enfocarlo .

    Besitos grandes y buenas noches

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  5. Un crimen pasional y las vecinas que nunca faltan, trágico final para un amor de todas maneras, pero los sentimientos también nublan la razón.

    Besos dulces Alma y dulce semana.

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    1. Un trágico final para un amor, porque los sentimientos siempre logran nublar la razón.

      Besos grandes como el mar, Dulce.

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  6. Muy bueno, mi querida Alma… Te mantiene en vilo, y te va llevando a la resolución final; qué buen giro… Y con ese ingrediente vecinal que, a veces, marea más que otra cosa... 😏

    Un verdadero placer, preciosa.

    Bsoss y cariños gigantes, y muy feliz tarde 😘

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    1. Me encanta haber podido sorprenderte de algún modo...

      El placer es siempre mío... besotes... ♥

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  7. Qué triste todo,
    pero exquisitamente narrado, Alma, felicidades ;)

    Cariños❤

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    1. Lo más triste es que muchas más veces de lo que nos gustaría, esto es muy real...

      Besos Ivel... quieroTe!!!

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