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domingo, 24 de abril de 2016

Podría buscar excusas en la remota adolescencia.
Podría decir que por éste o por áquel.
Podría argumentar extensas justificaciones,
amplias explicaciones
o comunes lamentaciones.
Pero no.
Elije... y elije no ser victima.
Victima de nadie.
Ni de los otros ni de ella misma.
Ni de lo pasado ni del presente.
Elije ir hacia adelante.
Como armas una sonrisa y una mirada clara.
No, ella no es victima,
es muchas cosas...
hija, hermana, esposa, madre, amante, amiga
pero no victima.
Ella elije... y ella es Mujer.



("Víctimas" haz click para escuchar la canción de inspiración, 17 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)


*Si te sentís identificada, sí, es por y para Vos... ♥



jueves, 3 de marzo de 2016

Hace algunos años, tantos que parece hubiera sido en otra vida, ella creyó que las cosas se dividían en blanco o negro.
Todo, y todos, se podían colocar de un lado o del otro.
Arriba o abajo.
Derecha o izquierda.
Dentro o fuera.
Blanco o negro.
Como si una grieta dividiera lo bueno de lo malo,
lo justo de lo injusto,
lo correcto de lo equivocado.
Pero el tiempo, ese gran maestro, le enseñó
que la grieta no es más que un espacio infinito de encuentros.
Es en esa grieta donde somos y estamos,
donde están todos los grises,
y porqué no, los colores.
En esa grieta donde los opuestos dejan de ser contrarios,
y son simplemente, complementarios.





(Esta semana he unido las dos propuestas, la de los "Relatos Jueveros";
y esta semana la convocatoria fue hecha por Matices desde su blog "Matices de colores".
Te invito a leer al resto de los participantes aquí!
Y la de "Grieta", haz click para escuchar la canción de inspiración, 9 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.)



jueves, 11 de febrero de 2016

Su mano recorriendo mi espalda me despertó. Sentí el calor de su cuerpo pegarse al mío. Me giré y lo envolví con mis piernas. Su boca tomó posesión y su lengua se entrelazó con la mía. No hicieron falta palabras. Su pasión encendía la habitación. Mis gemidos rompían el silencio de la noche. Perdí noción del tiempo que pasamos haciendo el amor, y me dormí entre sus brazos.


Amanecí sola, con su perfume en la almohada, en la cama, en mi piel. Sonreí al recordar la noche anterior, y lo llamé.
En estos momentos me encuentro en una reunión de trabajo, dejame tu mensaje que te llamo apenas termino. –me anunció el contestador automático de su celular personal.
Otra reunión; anoche una lo hizo perderse la cena y llegó cuando ya estaba acostada..., ahora de nuevo. Me fui a duchar y vi en el espejo la marca que su beso dejó en mi cuello. Más tarde volvería a intentar hablar con él.

Ya era mediodía cuando sonó el timbre de casa.
Disculpe, ¿es usted la esposa del señor Uriarte? –me preguntó uno de los oficiales de policía que me encontré al abrir la puerta; y al cual no podía dejar de mirar sin poder articular palabra. Señora... Necesitaríamos hablar con usted.
Sentí temblar mis rodillas, y el mismo oficial fue quien me ayudó a sentarme en el recibidor.
Señora, lamentamos venir en estas circunstancias... –comenzó a decir el oficial. Ayer a la noche, cerca de las 22:00 horas, hubo un accidente donde quedó involucrado su marido...
No... No puede ser... –respondí casi tartamudeando, mientras en mi mente corrían las imágenes de nosotros dos haciendo el amor.
Lo lamentamos señora, su marido falleció camino al hospital... –continuó el oficial. Y no pudimos identificarlo hasta hace unas horas.
Me levanté de la silla, y fui hacia el espejo de la entrada. Miré mi cuello, ahí estaba la marca de su beso, de su amor. Él había estado conmigo, de una forma u otra, él me había amado por última vez.




(Este relato pertenece a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Charo desde su blog  "¿Quieres que te cuente?".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)




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