viernes, 15 de julio de 2016

#VDLN - 1


Quien me conoce sabe que una de mis grandes pasiones es la música. Haga lo que haga necesito estar escuchándola, algo debe sonar. Hasta es más, creo que cada momento de mi vida tiene una canción, como si fuera la "banda sonora" de una película. Por eso, cuando supe de esta iniciativa me gustó muchísimo, y en la medida de lo posible, trataré de participar.

Inicio con una canción que desde siempre me ha emocionado, el porqué no lo sé... desde niña, sin siquiera entender lo que decía, esta canción me erizaba la piel y me sacaba una lágrima... años después, viviendo en estas tierras, comprendí lo que decía y sigue produciendo el mismo efecto...
Una obra maestra de Lucio Dalla.



"Caruso"

Aquí donde el mar brilla
y sopla fuerte el viento
sobre una vieja terraza
delante al Golfo de Surriento
un hombre abraza una muchacha
luego que había llorado
después se aclara la voz
y continúa el canto.

Te quiero, ¿sabes?
pero tanto, tanto, ¿sabes?
es ya una cadena
y disuelve el sangre dentro las venas, sabes.

Vio las luces en medio al mar
pensó a las noches allá en América
pero eran sólo las lámparas y
el blanco rastro de un hélice.

Sintió el dolor en la música
y se levantó del piano
pero cuando vio la luna salir detrás de una nube
le pareció la muerte aún más dulce.

Miró a los ojos a la muchacha,
aquellos ojos verdes como el mar
luego de repente salió una lágrima
y él creyó de ahogar.

Te quiero, ¿sabes?
pero tanto, tanto, ¿sabes?
es ya una cadena
y disuelve el sangre dentro las venas, sabes.

Potencia de la lírica donde cada drama es falso
que con un poco de maquillaje y
con la mímica puedes volverte otro
pero dos ojos te miran, así cercanos y verdaderos
te hacen olvidar las palabras, confunden los pensamientos.

Así se vuelve todo pequeño,
también las noches allá en América,
te giras y ves tu vida como el rastro de un hélice.

Pero sí, es la vida que termina,
pero él no pensó en ello tanto más
más bien se sentía ya feliz
y recomenzó su canto.


jueves, 14 de julio de 2016

Finalmente había dormido toda la noche, sin esas interminables vueltas de un lado a otro entre las sábanas ni esos sudores de madrugada. La brisa del mar entraba por las ventanas del cuarto, junto a los rayos de sol de esas primeras horas.
Se desperezó como si fuera un felino, se alzó y sonrió, convencido que iniciaría a disfrutar de sus tan merecidas vacaciones. Luego de la ducha se dirigió a la cocina a prepararse el café, y de repente tuvo una extraña sensación, había algo que no lograba recordar. Escuchó voces y risas provenientes de la playa, y esa sensación desapareció al momento.
Mientras saboreaba su café y alguna galleta, controló sus mails desde el celular... era demasiado obsesivo como para dejar pasar un entero mes sin saber qué ocurría en la oficina. Y allí estaba nuevamente... tenía la certeza de que debería recordar algo, pero no lograba saber qué. Sacudió la cabeza, como si aquel gesto pudiese poner orden en ella. Apagó el celular, guardó todo y fue a la playa. Pasaría allí toda la jornada.
En esos diez primeros días, el sol ya había bronceado su cuerpo con ese color dorado que tanto lo favorecía. Pero en ningún momento lo había abandonado esa pregunta que ya taladraba su ser... ¿qué sería aquello que debía recordar?
Al caer el sol volvió a su casa, relajado, sereno. Se duchó nuevamente para quitar el salitre de su piel. Preparó algo sabroso y se acomodó delante de la tv. Mirar los canales de deportes sin ningún tipo de interrupción era un placer que no se dejaría pasar.
Fumó el último cigarrillo del día y fue a dormir. Aún no había podido recordar qué era aquello que persistía en hacerle eco dentro. Se dijo así mismo que si no lo recordaba, era porque no debería tener demasiada importancia. Se colocó sólo el pantalón de su pijama a rayas y se acostó. Tranquilo, sin recordar...

...él ya la había olvidado.





(Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Gustavo desde su blog "Juliano, el apostata".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)




jueves, 7 de julio de 2016

No, no puede ser... –y sentía como el fastidio la invadía. Hace semanas que he pedido cambiar la reservación del camarote, y me habían dicho que todo estaba solucionado.

La señorita en la recepción de la nave continuaba a explicarle, con la mejor sonrisa, qué había sucedido; pero ella no daba crédito, y cada vez aumentaba más su enojo. No tuvo más remedio que acomodar su equipaje, repitiendo como un mantra que sólo serían 20 días, y no los pasaría en un camarote justamente.

El día pasó entre cocktail de bienvenida, algún masaje, visita al sauna y la tarde en piscina. Bajó al camarote a prepararse para la cena; y, aunque vió todas sus cosas perfectamente ubicadas, él no estaba... por suerte.

Fue una velada tranquila a pesar de la gran cantidad de gente, después de la medianoche saludó a sus compañeros de mesa y se retiró, dando un último paseo por cubierta. Al llegar al camarote sintió su perfume inundando cada rincón, hasta los de su alma. Se durmió esperando su retorno, y cuando despertó por la mañana ya no estaba.

Y así continuó por los siguientes días hasta esa noche... ella sintió su presencia y sin siquiera mirarlo preguntó...

¿Hasta cuando piensas jugar al gato y al ratón? –y seguía su ritual de prepararse para la cena.

Sólo hasta que vuelva a domar a la fierecilla... –dijo apoyándose contra una de las paredes del camarote.

Lo odiaba cuando se ponía así, amo y señor... de la situación... de los sentires... de ella misma. Y la excitaba... la excitaba muchísimo. Siempre había sido así, desde que se conocieron.

Ella pasó por su lado con toda la intención de ir a cenar en cubierta. Él la tomó por un pulso, llevando su brazo por detrás de la espalda. La otra mano tomó su nuca entrelazando los dedos por sus cabellos y la besó... Invadió su boca, su lengua recorrió cada rincón de ella, de esa boca que tan bien conocía. Ella se rebeló al inicio, pero no tardó en claudicar ante él... porque esa era la verdad, y ella lo sabía... ella era de él, siempre había sido de Él.


(Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Leonor desde su blog "Mi blog de fotos".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)



lunes, 27 de junio de 2016

Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos,
es intentar volar,
volar conociendo otras ramas,
recorriendo caminos,
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco,
es decir "no me importa",
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco,
saboreando una copa,
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta,
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta,
añorando la calma,
es dejarse besar.

Viajar es volverse mundano,
es conocer otra gente,
es volver a empezar.
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte,
es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco,
diciendo todo y nada con una postal.
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.
Gabriel García Márquez


Y yo estoy regresando... regreso a vos.
Gracias por cada cosa... por cada momento... por tanto.
Y como dijo alguien que amo, no hay despedidas, sólo un "Hasta pronto!"

miércoles, 18 de mayo de 2016

“...♫ ...Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.

Llevo el Sur,
como un destino del corazón,
soy del Sur,
como los aires del bandoneón... ♫...”





Y sí, vuelvo, vuelo a mi Sur. A mi Baires, donde (mi) Alma se recarga y renace.
Volveré a caminar por sus calles, a sentir su perfume, oír su voz sin igual, a reconocerme en sus ojos.
Lo deseo... lo necesito...
Por eso, por si venís a visitarme, ya sabés... ésta es tu playa también, por lo que queda abierta para que (me) dejes tus huellas. Por mi parte, haré lo posible por responderte, y porqué no, visitarte.

Te dejo un besote grande y un abrazo fuerte fuerte... nos vemos a la vuelta!!


(Por cualquier cosa, aquí en el lateral encontrarás mi mail, me escribes y nos tenemos en contacto... ♥)



jueves, 12 de mayo de 2016

Rwanda, enero 1994

Amor mío:
                Te escribo estas líneas desde estas tierras olvidadas por Dios, y por cualquier otro tipo de fe. Ya no sé qué hago aquí, tan lejos de ti, tan lejos de todo, tan lejos de cualquier rastro de amor, de vida, de esperanza... y tan cerca del Infierno. Porque es allí donde me encuentro, no tengo dudas. Nada podría ser peor que lo que mis ojos han visto, que lo que mis oídos han escuchado. Ni en sus peores pesadillas alguien podría imaginar tal misería humana.
Hemos venido aquí con ideales... yo he venido aquí siguiendo esos sueños que una vez teníamos. Tú y yo... nuestros sueños... ¿los recuerdas amor? Yo sí recuerdo, recuerdo todo. Recuerdo esa noche, nuestra última noche juntos. Recuerdo tus palabras... “Todos merecen sentir la paz que siento yo sobre tu pecho después del amor...”.
De allí la idea de esta aventura, de esta “Misión de Paz”... y era contigo que debía vivirla, pero tú no estás aquí y aún pasados estos meses me pregunto porqué no llegaste ese día al aeropuerto...

Disculpa amor, he debido interrumpir, han iniciado nuevamente los disparos; pero no temas, estamos al seguro.
Espero que pronto recibas estas palabras mías, en estos días te he pensado mucho más que de costumbre; y he necesitado sentirme a tu lado de algún modo... deseando pronto tenerte entre mis brazos y que finalmente la paz de tu alma invada por completo mi ser.

Por siempre tuyo, Pablo

Casi no pudo terminar de leer esa carta que luego de 22 años había llegado a sus manos junto con unas líneas de disculpas por parte del Correo Nacional por el “accidente de extravío”. Las lágrimas cubrían el rostro de Maripaz, como la llamaban sus abuelos, mientras apoyaba unas rosas sobre el mármol blanco y susurraba a su madre: “Él te amó hasta el final, mamá... y de un modo u otro lo supo... supo que ese día en el que yo nacía, lo estabas llamando a tu lado... espero que finalmente ambos, donde quieran que estén, hayan encontrado la paz que tanto soñaron... Los amo.”




(Esta semana una vez más he unido las dos propuestas.
La de los "Relatos Jueveros" y esta semana
la convocatoria fue hecha por Charo desde su blog "¿Quieres que te cuente?".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!
Y la de "La paz" haz click para escuchar la canción de inspiración, 19 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)

lunes, 2 de mayo de 2016


A veces tengo aún la ilusión,
cierro los ojos
y escucho a lo lejos
el eco de tu voz.
Entonces lanzo palabras
en esta distancia infinita
esperando las tuyas...
Esas que me ayudan a andar,
a caminar,
a creer,
a sentir,
a vivir...
Y ya no es una ilusión,
vuelvo a ser niña y sos Vos.
Siento el latir de tu corazón,
los ecos de tu amor, de tu voz.



("Ecos" haz click para escuchar la canción de inspiración, 18 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)


Si quieres, déjame aquí tu huella...

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