¿Alguna vez han visto esas
construcciones antiguas; imponentes, de las que ya casi nada queda en pie?
Excepto los pilares, ellos
permanecen. Fuertes e imperturbables.
Así lo he sentido a él siempre en
mi vida. Todo podría caerse, desmoronarse en un instante, frente al asco de una
sociedad impasible o bajo al ataque de flechas envenenadas por la ira de
alguno. Sin embargo; él, como un león que sabe y protege, saca aún más el pecho,
enfrentando el miedo más oscuro o la tristeza más mezquina. Para sorpresa de
quien no lo conoce y alegría de quien lo ama.

(Hoy, como ayer y como siempre, un te amo
y un gracias por ser ese pilar,
ese verbo incondicional,
ese cómplice, aliado, amigo...
...hoy, ¡feliz cumple, hermanito!)

(Este microrelato pertenece a la iniciativa "Escribir jugando"
y ésta es organizada por Lídia desde su blog: "El Blog de Lídia".
Ésta es la propuesta para el mes de Marzo.)