lunes, 18 de junio de 2018

Hacia sólo quince días que estaba trabajando allí, pero todo se había vuelto tan rutinario, que comenzaba a aburrirse. Sólo a su jefe se le habría podido ocurrir colocar cámaras de seguridad en la biblioteca. Era una pequeña ciudad, ¿qué podría pasar que necesitara de vigilancia constante? Y, sobre todo, ¿por qué él debía pasarse las tardes enteras a ver lo que sucedía, cuando eso significaba no ver nada?

Aunque había una única cosa que interrumpía ese tedio, o mejor dicho, una única persona. Ella; Eleonora. Llegaba todos los días una hora después de que la biblioteca abría por la tarde; y permanecía allí hasta cinco minutos antes de que cerraran. Él no dejaba de observarla, desde que entraba e iba a la sección de historia, hasta cuando se levantaba y, sonriendo, se marchaba. La veía acomodarse el cabello y la falda; controlar sus apuntes y los botones de su camisa. Por eso, no escapó a su mirada, cuando aquel día, Eleonora pareció encontrarse, por casualidad, con su profesor. Vió cómo ella observaba de reojo cada movimiento de él. Cómo la experimentada mano de él rozaba la espalda de ella cada vez que se acercaba a explicarle algo. Y fue así, observando cada uno de sus movimientos, que vió cuando muy disimuladamente, Eleonora se dirigió hacia la sección privada, y su profesor por detrás suyo a pocos pasos.

Nunca había nadie en esa parte de la biblioteca; pero él, con la cámara de seguridad, tenía una buena visión del entero sector. Por ello pudo ver perfectamente cuando el cuerpo de Eleonora quedó atrapado entre los libros y el peso de su profesor. Por unos segundos dudó en llamar a su jefe, pero sólo hasta que vió cómo ella respondía a esa presión. Eleonora levantó su falda y rodeó con sus piernas la cintura de él. Sus manos se sujetaban a los hombros de éste, arañando su espalda, mientras sus dedos se entrelazaban en sus cabellos. No pudo evitar excitarse ante el espectáculo que observaba como inadvertido espectador. Fue evidente el movimiento del profesor al bajar la cremallera de sus pantalones. Y, aún si eran sólo imágenes sin sonido alguno, por la expresión del rostro de Eleonora, podía sentir sus gemidos mientras él la penetraba. La embestía contra la pared de libros, una y otra vez, hasta vaciarse dentro ella.

No podía decir cuánto tiempo era que estaba observando todo esto. Se quedó casi aguantando la respiración, cuando el profesor se acomodó la ropa y se marchó como si nada hubiese ocurrido; sólo dándole un beso en la frente. Y ella, la misma Eleonora, mientras bajaba su falda y, descaradamente, miraba hacia donde estaba la cámara, sonriendo. Estaba confundido, no entendía ese gesto, seguramente había visto mal. Pensaba en ello cuando la voz de su jefe lo sorprendió por detrás.

Algún día, todo lo que abarcan ahora tus ojos, será mío... –pronunció éste, más como una sentencia que como un deseo.

Ahora se explicaba el porqué de todo eso. Sonrió pensando al dicho que 'el Diablo sabe más por viejo, que por diablo'. Y por ello, éste era su jefe.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 31: Escribe una escena de sexo pero narrada por un mirón.
El relato igualmente, surgió por iniciativa de Gin para su propuesta 'Tentaciones'.)


*Te pido disculpas públicamente Gin, porque te tomas un enorme trabajo con todas nuestras letras y yo esta vez no he podido cumplir en tiempo... pero tampoco he querido dar por perdido este relato.

23 comentarios:

  1. Yo también elegí una biblioteca, como ámbito para las tentaciones.
    Que complejidad en los personajes, algo interesante del relato. Un jefe entre enamorado y psicopata. Una mujer con un nombre muy literario, Eleonora, muy adecuado para una biblioteca; que sabe muy bien que está siendo grabada y que saca provecho de ello. Tal vez como una fantasia, tal vez para manipular a su jefe.
    Un encuentro candente, bien escrito, y un final abierto.

    Te felicito. Visualicé las situaciones que contaste.
    Besos, paisana.

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    1. Me gusta muchísimo la detallada lectura que le has dado... no sé cómo me vino de llamar "Eleonora" al personaje femenino... surgió simplemente.

      Sabés que los finales abiertos, con varias interpretaciones son lo que más me gustan.

      Besotes, paisano!

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  2. Pues me das una alegría al haber decidido compartirlo, (nada de disculpas) además te felicito y te doy las gracias. Un magnífico relato, muy visual y “tentador”… Una fantasía llevada con maestría, y con un final sorpresivo e incitante…
    Me encantó, mi querida Alma… Tu pluma nunca deja indiferente…

    Aquí te dejo los enlaces donde he publicado tu texto y reconocimiento:

    https://ginepg.wixsite.com/autores/alma-baires

    https://paraisodeletras-blogueros.blogspot.com/2018/06/tentacion-es.html

    Agradecida de corazón, preciosa 🌹

    Bsoss y abrazos enormes, y muy feliz semana!! 😘💙

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    1. Ainssssssssssssssssssssss Gin... insisto con las disculpas, porque realmente es de valorar mucho todo el trabajo y empeño que pones en estas propuestas y presentaciones.

      Soy yo la que te agradece siempre, por todo, por tanto cariño de tu parte que siento siempre.

      Besotes, y más besotes, preciosa!

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  3. El empleado voyeur me recordó las palabras de Virgil Starkwell: "Todo lo que sé es que mi corazón latía muy deprisa y que sentía un curioso hormigueo por todo el cuerpo. No sé, o estaba enamorado o tenía sífilis" (Take the Money and Run, 1969)

    Interesante relato... 😘

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    1. También aquel diálogo de "Je vous aime" (1980):

      -¿Qué es lo primero que miras en una mujer?
      -Depende... Si está sentada, en sus ojos.

      😈

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    2. Inicio por el final: ¡Y viva la sinceridad! ...jajajajajajajaja!

      Admito que no conozco ninguna de las fuentes de tus citas, pero curiosa como soy, buscaré... Me encanta encontrar tus huellas aquí, y que mi relato te pueda resultar interesante.

      Besos... muchos.

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  4. Ay,qué tensión sexual...
    Me quedé enganchada al texto, quería saber más. Mucho más.
    Me gustó muchísimo, sobre todo el giro final. Siempre sorprendes con esos cierres!
    Un besazo,bonita!

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    1. ¿Aún no te acostumbras a que yo nunca "cierro" una historia? ...jajajajajajaja! ...debe ser esa esperanza que un día retomaré las historias para hacerlas más largas... ¿quién sabe?

      Smu@ckssssssssssssssssssssssssss!

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  5. Calisto y Melibea observando desde sus paginas, ellos y tantos personajes. Un final genial. Abrazos

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    1. Tienes razón, Ester... habían muchos espectadores silenciosos.

      Besotes!!

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  6. La sección de videos de la biblioteca debe ser muy interesante ;) Y me pregunto, qué edad tendría Eleonora?

    Besos dulces Alma y dulce semana.

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    1. Seguro que sí...
      Que pregunta más rara... no lo sé, la imaginé como una joven estudiante... 20 y algo tal vez... ¿estás buscando cátedra cerca de alguna biblioteca? ...jajajajajaja!

      Besos grandes como el mar, Dulce.

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    2. Por saber si era colegiala o universitaria, cosas que se me ocurren :)

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  7. Intensidad en tus letras niña, me gusto el ambiente, el entorno ese lugar ...
    los libros parece que llevan a la tentación, por lo que veo

    Besos preciosa

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    1. Pues yo amo ls libros, y amo leer... las bibliotecas y librerías son muy tentadoras...

      Besotes Cora♥

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  8. Almita. Hace tanto tiempo que no te leo que me ha causado emociones encontradas venir hoy; por un lado me frustra haberme perdido tantos relatos y por otro me causa agrado al fin poder disfrutarlos. Pero la vida es así, urgen momentos de ausencia.

    Interesante narración, tienes una gran capacidad para ambientar un trozo de vida y en él, expresar tanto. Pareces una investigadora secreta jajaja.

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    1. Kadannek!!!!!!!!!!!!!!!!!! ...primero y antes que nada, qué alegría volver a leerte. Se te ha extrañado, aunque entiendo perfectamente los tiempos de ausencia.

      Me alegra que te haya gustado mi relato... ¿Parezco una investigadora? ...pues, qué quieres que te diga; si me meto puedo ser un sabueso!!

      Besotes enormes y, realmente, me has dado una enorme alegría volviendo a ver tus huellas en esta arena.

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  9. Se pueden tener profesiones aburridas cargadas de rutina y aún así tener una mente dispuesta a salir corriendo en cuento puede.. Es más, supongo que ambas cosas van unidas, aunque nunca había pensado en la biblioteca como el lugar adecuado para hacerlo :)

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    1. Estoy completamente segura de lo que dices, Beauséant...
      Y las bibliotecas... bueno, me parecen mundos fantásticos... para mi próximo viaje a Buenos Aires planeo estar una tarde entera en el "Ateneo" (https://es.wikipedia.org/wiki/El_Ateneo_Grand_Splendid)

      :)

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  10. Buenos días, Alma:
    Como aprendiz autodidacta del oficio de escribir, me estimula el leerte y aprender de tu oficio. Mi condición caprichosa me dificulta/impide abordar talleres tan interesantes como éste que proponen desde 'El libro del Escritor'", pero no apreciar tu valía literaria.
    Por ejemplo: en este relato partes de un arranque argumental sugerido, lo enmarcas en una temática muy usada –el voyerismo— y lo ambientas en un espacio limitado —una biblioteca pequeña–. Logras engrandecer el espacio, innovar la temática y personalizar la sugerencia.
    Mi más sincera enhorabuena, Alma.
    Un abrazo.

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    1. Hola Nino!!! ...¿qué quieres que te diga? yo cada vez que leo tus comentarios me quedo sin palabras, porque sabes que me encanta tu estilo, tu letras, y que justamente tú consideres las mías así... pues es más de lo que alguna vez hubiese podido imaginar cuando comencé a escribir...

      Gracias, de corazón... un besote!

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  11. Me ha encantado tu propuesta, Alma... y es que en la biblioteca se puede encontrar de todo. Te felicito, por tu relato, un placer que la hayas compartido.

    Mil besitos más ♥

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