Él apareció en su vida un día cualquiera. Como uno más, uno de
tantos. Pero pronto descubriría lo equivocada que estaba. Porque fue esa simple pregunta
suya a poner en acción, en movimiento,
su lado más perverso.
¿Tienes miedo? –le susurró, mientras su aliento le acariciaba el cuello.
Ella sonrió cómplice. Se le encendió la mirada y el cuerpo; y dejó que él le enseñara a jugar de nuevo.
(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
Una vez más debo y quiero agradecer a Adella Brac, por haberme otorgado esta mención que luzco con muchísimo placer, trás haber participado durante seis meses seguidos a su iniciativa...
gracias Adella, de ♥

