Ella no era la primera, y no sería la última. Su madre se lo había enseñado; y la madre de su madre antes que ella. Así se lo enseñaría a su hija también, generación tras generación.
Tu casa debe fundarse en los pilares de tus ideas, de tu credo, de tus principios. Proteger y respetar todo eso; la tuya y la del otro. Porque allí reside el alma, y no existe cadena ni jaula que pueda contra esa libertad.
Tu casa debe fundarse en los pilares de tus ideas, de tu credo, de tus principios. Proteger y respetar todo eso; la tuya y la del otro. Porque allí reside el alma, y no existe cadena ni jaula que pueda contra esa libertad.
