Ella no era la primera,y no sería la última. Su madre se lo había enseñado; y la madre de su madre antes que ella. Así se lo enseñaría a su hija también, generación tras generación. Tu casadebe fundarse en los pilares de tus ideas, de tu credo, de tus principios. Proteger y respetar todo eso; la tuya y la del otro. Porque allí reside el alma, y no existe cadena ni jaula que pueda contra esa libertad.
Las palabras para el mes de Diciembre: cadena, primera, casa.)
martes, 24 de julio de 2018
Suena la alarma del
celular, pero él ya está despierto desde hace más de media hora, como casi
todos los días en los últimos años. O, al menos, desde que tiene memoria. Ahora
ya está acostumbrado, superó los ataques de ansiedad y quedó descartada
cualquier tipo de enfermedad mental; aunque en un principio era la respuesta
más lógica.
Apoyó los pies en el
suelo, debía ir a trabajar, y de repente recordó la primera vez que le dijo a su
madre lo que le pasaba. Ella no le hizo caso, trató de minimizar y le habló de “amigo
immaginario”. Le dijo que era normal y que ya se le pasaría. Pero no, no se le
pasó. Era mejor que se apurara o llegaría tarde.
Entró a la ducha, algo
rápido; al contrario de lo que pensarían muchos, no le gustaba perder tiempo en
ciertos rituales. Por suerte había decidido cortarse el pelo, eso facilitaba
las cosas. Fue allí que pensó en su padre, e imaginó qué le diría. Esto si aún
se hablaran. Él nunca aceptó lo que le pasaba, y nunca quiso escuchar sus
razones. Terminó dándose por vencido, y simplemente se alejó. De él como de
tantas otras personas.
Se vistió de manera
ligera, era uno de esos clásicos húmedos días de invierno en la ciudad. A pesar
de lo importante de ese día, no deseaba ser muy formal. Un jean y una camisa, las
botitas y la campera negra, y el pañuelo que le había regalado su hermana. El
de la suerte, como decía ella.
Estaba saliendo del
departamento, cuando escuchó el sonido del contestador automático que se
accionaba.
Corazón... soy yo... –la
voz de su mejor amiga era inconfundible. No logro contactarte al celular, y
esta tarde quiero acompañarte al juzgado sí o sí... por nada al mundo me pierdo
ese momento...
Hacía años que esperaba lo que ocurriría ese día. Desde
que comprendió que estaba atrapado en un sitio que no le correspondía. Un juez
declararía lo que él siempre sintió. Y esa tarde, finalmente, Andrea Prieto
sería quien siempre hubiese debido ser, Mauro Prieto.
Estacionó
y bajó de su moto. Ni siquiera el
viento en la cara pudo hacer que se olvidara de ella. Había conducido por
horas, y a una velocidad poco recomendada. Sin rumbo, sólo con la imagen de su
rostro por delante. Una vez había leído: “El alma libre es rara, pero la
reconoces fácilmente cuando la ves.” Y él la había reconocido. En medio a toda
esa gente, y a pesar de su hermoso antifaz...
él la había reconocido.
No dudó un
segundo; y, aún si la fiesta estaba terminando, fue tras ella.
¿Qué debo
hacer para conseguir tu número de teléfono?
–le susurró al oído.
¿Apuntarme
con un revólver, tal vez? –respondió
irónicamente ella, alzando una ceja, provocándolo.
No
corazón, quiero que tú me entregues todo por tu propia voluntad. –le dijo muy
seguro de sí mismo.
De repente
imaginó la habitación de ese hotel que tanto le gustaba a unos pasos de allí,
con vista al Canal Grande. La suite, con la bañera en un ángulo. Luz tenue y música suave. En la mesilla, las esposas y la vela. Y sobre la cama, ella. Donde pudiese observarla... domarla... poseerla... amarla. Donde ella se concediera
a cada uno de sus juegos; a cada una de sus perversiones; a cada uno de los
placeres que él sabría darle.
Tan
absorto estaba en sus fantasías, que no se percató de haber sido rodeado por
sus amigos y que lo habían separado de ella. Sin saber siquiera quién era; sin
saber dónde estaba. Esa sería su cruz,
haberla finalmente encontrado, y perderla antes de tenerla.
...
No podía
sacarse esa voz de la cabeza. Había durado un instante, pero cuanto servía para
sacudirle todas las certezas. Aún no se explicaba, ni le perdonaba, que se haya
alejado sin más, amigos o menos. Preguntó quién era, pero nadie le dió una
respuesta concreta.
Caminaba
por la calle sin saber muy bien dónde iba. Jugando y haciendo girar la llave de su departamento en la mano. Y
sin dejar de darle vueltas a la piruleta
en su boca; cuando lo vió. Bajaba de una moto, y lo reconoció. Sin pensarlo se
le acercó, no dejaba de mirarlo.
3581119304...
–le dijo mientras se le paraba delante. Por si aún te interesa... Sonrió de
lado, y la tomó por la cintura, sujetándola a su cuerpo. Las almas libres eran
raras, pero él la había reconocido, y ella a él. Ahora se habían encontrado y
no volverían a perderse.
(Este relato fue escrito para la iniciativa de Ginebra propuesta en su blog Variétés.
Luego es ella quien hace un estupendo trabajo de edición y presentación, que te invito a verlo aquí
y comentar en este maravilloso Paraíso de Letras que ha creado para cada uno de nosotros.
Gracias Gin... de verdad, muchísimas gracias por tanto y tanto que nos brindas.)
“Son extraordinarias las mujeres que tienen el mar dentro. Te sorprenden por las imprevistas tempestades de emociones, pero cuando la furia de las olas se calma, se vuelven dulces, silenciosas y acogedoras. Viven de corrientes y de altas mareas, alternando tiernas caricias a la fuerza de la pasión. Tienen una personalidad calma pero al mismo tiempo decidida y con una voluntad que encanta. Saben sorprenderte por las riquezas que puedes encontrar en sus profundidades. Porque las mujeres que aman el mar son almas burrascosas y acogedoras, en las cuales quisieras vivir para siempre.” (Agostino Degas)
que para levantarse hay que caer rompiéndose hasta los huesos.
Y que para vivir, hay que recomponerse, una y otra vez."
(Jarhat Pacheco)
domingo, 23 de julio de 2017
Aunque resulte difícil de creer, hay veces que no encuentro las palabras para expresarme, para decir lo que pasa por mi mente, por mi corazón, por (mi) Alma... delante a ciertos detalles, a gestos tan grandes en significado y llenos de tanto sincero afecto, quedo emocionada y en silencio... tal vez porque lo único que me sale es "gracias" y me resulta tan simple y chiquita esa sola palabra... prefiero un abrazo, de esos fuertes, de esos que hacen que los latidos se unan y formen uno solo.
gracias por esta amistad que ha nacido y crece momento a momento;
gracias por lo que creo, espero y estoy segura que vendrá...
(Quito los comentarios porque preferiría que las palabras, los cumplidos, y todo, fueran para Ella, para Ale, mi querida LunaRoja... por eso te invito a su espacio, si aún no lo conoces -¿cómo que todavía no lo conoces?!!- y que me veas a través de sus ojos... gracias a vos también por ello.)
lunes, 10 de julio de 2017
El día había comenzado
como cualquier otro, y nada indicaba que sería especial.
Sin embargo, allí
estaba. Me miraba con sus ojos oscuros, los mismos que desde el primer día me
penetraban hasta el alma; que me hablaban sin necesidad de palabras. Algo tenía
que era distinto, tal vez su expresión era diferente. Entonces vi como su boca
empezaba a moverse, sus labios se unieron presionándose levemente. Y escuché su
voz pronunciándose, haciendo que mi pecho implosionara. Quise pero no pude
evitar que las lágrimas rodaran por mi rostro.
Un instante donde una palabra
hizo que todas las piezas encajaran. Todo cobraba significado. Lo pasado, lo
vivido hasta ahí. Ahora, visto desde ese otro lado, me hacía comprender tantas
cosas. Esos “yo nunca...” que de repente me resultaban tan burlones, como si la
vida misma me hiciera un guiño. Y sonreí.
Esas dos simples
letras. Esas dos sílabas, que encerraban el más puro de los sentimientos. Esa
única palabra que significaba todo... la vida misma dicha simplemente...
No puedo hacer todo, pero aún así puedo hacer algo.
Y justo porque no lo puedo hacer todo,
no renunciaré a hacer lo que sí puedo”
(Helen Keller)
Un año más...
En este minuto exacto, en plena Ciudad de Buenos Aires, 41 años atrás nacía esta mujer...
Cuarenta y uno... a veces parecen muchos más, por tanto sentido, en la piel y en el alma; por tanto vivido, a pleno, con el corazón abierto... y a veces parecen tan pocos, y que tantas cosas hayan sido ayer...
Tantos recuerdos... tantos momentos inolvidables... tantos sentimientos que desbordan...
Gracias... a vos que estás desde siempre... y a vos que has apenas llegado...
Gracias... a vos que estás allí, de ese otro lado, pero tan cerquita de mi ♥...
Gracias... por tanto... por todo... por lo bueno, y también por lo malo, porque todo me ha hecho la mujer soy...
Hoy festejo junto a vos mis cuarenta y un vueltas alrededor del sol... y espero sean muchas más!
martes, 18 de abril de 2017
Había
cumplido diecisiete años. Pensaba que esa fecha la pasaría con él, pero no. Él
le había pedido un tiempo, y eso había roto algo en su interior que no tenía
arreglo. Cuando llamó unos días después, ella no quiso hablarle, pese a tener
una horrible sospecha. Fue a la escuela como siempre, y a la salida se dirigió
a lo de su mejor amiga, necesitaba hablar con alguien, contar todo y aquello
que pensaba hacer.
¿Estás
segura? –preguntó su hermana del alma, con una mezcla de asombro y angustía en
el rostro. Yo creo que él debería saberlo.
No...
–ella fue categórica. Él quiso un tiempo... Él no está seguro, y yo no quiero
atar a nadie a mi lado... ni siquiera sé si yo deseo atarme a alguien en estos
momentos.
Pero...
–intentaba por una vez ser la más racional de las dos. No deberías pasar sola
por algo así.
No estoy
sola, te tengo a vos... –sus ojos decían mucho más que cualquier palabra. Nadie
debe saberlo, todos opinarían y me dirían qué hacer... terminarían volviéndome
loca... más loca. Aparte, él vendría a saberlo y eso cambiaría sus planes.
¿Y no
crees sería lo más justo? –insistía mientras servía a ambas la segunda taza de
café.
Que no...
–volvió afirmar ella encendiéndose un cigarrillo. Él debe seguir con su vida,
debe irse, viajar a Europa con sus padres, es allá su futuro... esto es sólo un
accidente.
Claro...
un accidente... –repitió su amiga en forma irónica. Un error del cual sólo vos
te harás cargo.
Un error
que vos me ayudarás a remediar... y olvidar. –respondió ella.
Pasó el
tiempo y no volvieron a hablar del tema. Terminó de estudiar ese mismo año e
ingresó a la Universidad. Se dedicó a la carrera y no se detuvo hasta
convertirse en una de las más conocidas abogadas en ámbito penal de la ciudad.
Tuvo algunos amores pasajeros pero nunca formó una pareja estable. Ni siquiera
había vuelto a pensar en tener hijos... Al menos no hasta ese momento. Se
encontraba en la sala de espera del consultorio médico, le darían los
resultados de unos estudios; había estado muy estresada en los últimos meses y
eso estaba repercutiendo en su cuerpo seguramente. Pero el rostro de su doctora
indicaba que había algo más. Según trataba de explicarle, sin una razón
aparente, su reloj biológico se había detenido unos cuantos años antes del
tiempo previsto. En pocas palabras, ya no podría tener hijos. Las lágrimas
invadieron sus ojos y rodaron por sus mejillas. La angustía invadió su pecho y
cerró su garganta, se estaba ahogando...
Despertó
sobresaltada en su cama, estaba completamente sudada. Se alzó y caminó hacia la
cocina.
¡Mamá! –su
hija de veintitrés años estaba preparando el desayuno. ¿Qué haces ya levantada?
Es que...
–y no lograba articular palabra.
Dale...
volvé a la cama. –insistía mientras la empujaba entre risas hacia la
habitación. Papá fue a comprarte una torta y unas flores... sabés que se enfada
si no puede sorprenderte y mimarte.
Era la mañana de su cumpleaños número cuarenta y
uno, y todo era como tenía que ser... simplemente maravilloso.
Habría
podido..., y en cambio, lo tomé de la mano.
Tanto nos
habríamos echado de menos,
tanto nos
deseabamos aún,
tanto a
veces es necesario arremangarse
y salvarlos
ciertos amores."
(Susanna Casciani)
sábado, 18 de marzo de 2017
"Si yo pudiese ofrecerte un consejo para guardar en tu
corazón,
sería el de apreciar cada segundo que tengas con aquello que amas;
sean lugares, objetos o personas.
Porque hay una última vez para todo
y no siempre se llega a saber que es la última vez que podrás
hacerlo.
Habrá una última vez que veas un amanecer,
una última vez que pruebes el helado
y una última vez que huelas una rosa.
Habrá una última vez que entres en cada habitación,
una última vez que sostengas a tu mascota
y una última vez que escuches la voz de un ser querido.
A veces sabemos que estamos en esos momentos
y podemos saborear cada segundo de ellos,
pero con tanta frecuencia no lo sabemos hasta que ese momento se
ha ido
y es demasiado tarde para volver y revivirlo.
Así que aferrate a esos momentos mientras los tienes... vive
dentro de ellos.
Apreciarlos al máximo cada vez,
hará que nunca te arrepientas de haberlos tomado por hecho el día
que se hayan ido."
(Ranata Suzuki)
Yo supe que era la última vez, muy dentro mío lo sabía... y tal vez por eso estoy serena, porque sé que nos hemos disfrutado, que hemos reído hasta lo último, y nos hemos dicho cuánto nos queríamos.
Esto no es una despedida, es sólo un hasta pronto, porque vos sabés que soy de las que cree que nadie muere mientras viva dentro el corazón, el alma, de quienes has amado y te han amado... y vos, vos vivirás por siempre dentro mío.
Hace unas semanas, en uno de esos vuelos míos que hago por la blogesfera, es decir, el paseo veloz por las casas de la gente que leo y admiro, pase por lo de la creativa y siempre original Yessy. Fue allí que leí de esta nueva iniciativa, pero como esto comúnmente lo hago desde el celular y en poquísimos minutos, me guardé el apunte para leerlo con más calma.
Para qué voy a contarles que el "bichito" ya me había picado. Y más leía, más me atrapaba... entonces, luego de dar varias vueltas, por el temor de no poder cumplir, o no estar a la altura de las expectativas, me inscribí... porque sí, en la vida hay que intentar, probar a hacer las cosas que nos gustan... y si salen bien, buenísimo... y si salen mal, que al menos nos quede el saber que lo hemos intentado, y no la duda del "y si...". Por lo cual, de ahora en más, no en fechas predeterminadas, sino cuando venga la inspiración, se encontrarán algunos relatos, de tipos varios y a ver qué resulta.
Estos son los 52 retos de "El libro del Escritor", y lo bueno (al menos para mí), es que soy yo a elegir el orden en que quiero escribirlos... sin ningún tipo de limitaciones, sólo probar a escribir...
Escribe un relato que comience en un día de Año Nuevo.
Describe una escena sensual con una pareja que termina desnuda en la barra de un bar.
Imagina que eres un superhéroe con una gran fobia a la oscuridad, escribe un relato de superación.
Escribe una historia en la que salves la situación con un mayúsculo deus ex machina.
Usa la frase: “En el oeste se encontraban las ciudades de los muertos” para hacer una composición creativa.
Describe una escena de un relato pensando en una fecha significativa para ti y traslada esas emociones a tus personajes.
Da voz a los recuerdos y ofrece una solución en forma de historia para un personaje que pierde la memoria cada día.
Usa una escena romántica de una película que sea reconocida y dale un giro sorprendente para cambiar totalmente esa historia.
Escribe un relato que integre las palabras ‘luz’ y ‘cuadro’ como elementos relevantes del argumento.
Haz una historia con un protagonista que evoque tu niñez.
Inventa un cuento con dos objetos a los que dotas de vida.
Combina estos tres personajes a modo de secundarios: ‘el hombre de hojalata’, ‘un dragón enamorado’ y un ‘ogro’ para hacer con ellos una narración fantástica.
Escribe un relato inspirado en una noticia que hayas leído esta semana.
Describe una historia cuyo punto de partida comience con el final de toda la trama. La idea es que tomando el desenlace como inicio hagas un recordatorio de cómo se ha llegado a esa situación.
¡Cambia el devenir de los hechos! Elige un momento histórico clave y construye una realidad totalmente diferente, ¿qué hubiera sucedido si…? Practica sin miedo toda tu destreza con la descripción.
Crea un relato que gire en torno a una cuenta atrás.
Describe tu día a día como si fueras un zombi.
Cambio de roles. Elige una novela e intercambia los papeles de los personajes principales con los secundarios para crear una nueva ficción.
Escribe un relato cuyo personaje atormentado solo vea el suicidio como solución.
Realiza un texto en el que no aparezca en ningún momento la letra ‘p’.
Crea un relato cargado de sarcasmo para describir la escena de unos recién casados que organizan una cita con los amigos para ver en conjunto todo su reportaje de boda incluyendo también la luna de miel…
Escribe una historia de terror cuyo contexto se enmarque en un manicomio.
Comienza un relato con: “Nada, no le queda nada”.
Con el último objeto que veas o utilices a lo largo del día, inventa una historia.
Utiliza toda tu creatividad para describir de forma cómica un relato de una visita a la peluquería con final dramático.
Escribe una historia en la que retrocedas al pasado y seas tú el protagonista.
Inventa un relato con una mujer como heroína y su camino hasta llegar a serlo.
Escoge tus tres libros favoritos y utiliza la primera palabra de cada título para hacer un relato en el que las integres.
Escribe una historia de un personaje con miedo al amor.
Describe en un relato con un personaje inventado una situación que te ponga de los nervios.
Escribe una historia que incluya las palabras: “billete”, “magia” y “sordo”.
Piensa en alguien a quien echas de menos y ya no está para recrear un relato cargado de emoción.
Realiza una historia que tenga lugar en el fondo del mar.
Escribe un relato de un animal como protagonista que actúa de narrador contando las costumbres raras que tienen los humanos.
Utiliza tres clichés de la ficción para hacer un escrito con ellos.
Haz una historia que tenga al final una frase moralizante a modo de fábula.
Escribe un relato en el que los personajes se conozcan a través de las redes sociales y se desarrolle en este medio toda la trama.
Documéntate si es preciso para hacer una descripción al detalle de un personaje que sufre una determinada adicción.
Desarrolla un relato en forma de carta.
Utiliza un refrán integrado en un texto creativo.
Escribe una historia con lo que haría un personaje que sabe que le queda una semana de vida.
Atrévete a ser infiel en un relato y describe al detalle las sensaciones de los personajes.
Convierte a tu personaje en un asesino. Trabaja la coartada con esmero y cuida de no dejar pistas… Todo ello sobre el papel.
Escribe con sinceridad retomando una historia que te podía haber pasado, pero en su lugar escogiste otro camino.
Crea un relato que contenga una escena en la ducha.
Utilicemos la fantasía e imaginación. Inventa una historia en la que se mezcle en algún momento un smartphone con un neandertal.
Escribe un cuento de princesas, pero dale un vuelco radical a algunos de sus tópicos.
Describe los pensamientos y sensaciones de un personaje que está en coma.
Crea una ficción a partir de una fiesta o celebración propia de tu municipio/ciudad/país.
Escribe un relato sobre la amistad entre un hombre y un animal.
Escribe un relato en el que un personaje intenta comunicarse con un ser de otro planeta.
Describe una situación cómica que transcurra en el último día del año.
Gracias desde ya por estar allí, y seguirme en mis locuras... besos!!
esos 377 donde nos
hemos reído hasta que nos dolió la panza;
también esos 250
donde nos enojamos, y hasta discutimos y guardado silencio;
esos 135 donde
lloramos, ambas, una en los brazos de la otra;
esos 59 que
quisieramos borrar para siempre
y esos 49 que por
fortuna hemos logrado olvidar...
Pero siempre te he
enseñado que los números son sólo eso, números; y no nos determinan. Lo que nos
determinan son los momentos, esos instantes a corazón pleno, con el alma
expuesta, y que hacen sentirnos vivos.
Entonces, podría
decir que fueron esas noches donde hacía de contorsionista y me metía en tu
cuna para que durmieras tranquila;
esas tardes en la plaza
a volar desde una hamaca o a tratar de mostrarme valiente mientras decidías
bajar por el más alto tobogán;
esa primera vez al
cine y todas mi recomendaciones, tu carita maravillada y el nacer de una pasión
que compartimos hasta hoy;
ese correr al hospital
por lo que luego fue una apendicitis, no recuerdo haber estado
tanto tiempo observando cómo dormías;
esa primera vez al
mar, correr para atrapar las olas, y correr de vuelta para que ellas no nos
atraparan a nosotras;
ese primer día de
escuela, esas dos colitas, ese guardapolvo blanco y esos ojitos orgullosos;
esos picnics en la
cama mientras mirábamos dibujitos;
también esas peleas a
los gritos, esas lágrimas de rabia y ese pedirse disculpas de ambas;
ese año ganado en el secundario,
y sí, ganado, porque aprendiste que nada es descontado, que vos podés con todo
lo que te proponés;
ese abrazo fuerte
cuando sufriste tu primera pérdida importante, donde hubiese dado lo que no
tengo por evitarte el dolor...
No soy una de hacer balances... o al menos no en una fecha específica.
Pero éste fue un año especial... ¿por qué?
Principalmente, porque así lo siento,
esas "cosas" que no tienen una explicación racional,
pero te atraviesan el cuerpo y el alma,
que sabes que es un antes y después.
Tal vez porque fue el final de un recorrido donde hubo muchos cambios,
tal vez porque estuvo marcado por muchos encuentros,
tal vez porque hubo despedidas importantes,
tal vez por tantas confirmaciones...
Tal vez porque todo, o tal vez porque nada,
pero así lo siento y así es...
Y es por todo esto que dentro de (mi) Alma nace decir:
¡¡¡GRACIAS!!!
Gracias a vos que estás lejos en kilómetros y tan cerca mío, porque nos llevamos dentro.
Gracias a vos que estás de ese otro lado, porque no nos tocamos la piel pero sí el alma.
Gracias a vos que apareciste un día, porque sí y fue decir ¿por qué no?
Gracias a vos que tomaste mi mano, porque pese a todo nunca la soltaste.
Gracias a vos que contás conmigo para este viaje, porque yo también cuento con vos.
Gracias a vos que revolucionas mi mundo, porque ya sabemos que la rutina es peligrosa.
Gracias a vos que sos, porque así me dejas ser.
Gracias por cada momento e instante compartido,
y espero que podamos continuar juntos por mucho, muchísimo tiempo más...
...que tu año finalice de forma maravillosa e inicie aún mejor!!!