Ayer caminé junto a ti;
te tomé de la mano y confié.
Me reí, pero sobre todo me rompí. Caí. Sentí no tener un momento
de descanso, ningún placebo a la
rutina, a la realidad. Pero no dejaré me conviertas en una más de esas turistas que recorren tus días.
Hoy es mejor decirnos adiós, apagar la luz y cerrar la puerta a
nuestras espaldas.
‘Noche de paz... noche de amor...’ ...y mañana
será tiempo de renacer.
A vos que me lees, que tomás parte de tu tiempo para dejarme tus huellas en la playa, que ya es tan tuya como mía; porque no sería lo que es, sin ellas... sin vos...
Quiero desearte que termines el año de la mejor manera, y que comiences el 2018 aún mejor...
...sé que en estos días he estado ausente -más de lo habitual-; es que estoy fuera y las entradas están todas programadas ...pero apenas inicia el año, te prometo que allí estaré, porque sos importante para mí, de eso no tengas dudas.
De nuevo, lo mejor para este año que inicia...
y gracias, gracias por estar aquí conmigo, día a día.
Me había levantado temprano, sé que no tenía porqué, pero me
gustaba andar de aquí para allá por la casa en esas ocasiones. La mañana era
cálida y mamá había abierto todas las ventanas, esa leve brisa hacía bailar las
cortinas, y yo no pude evitar hacerlo entre ellas. La abuela ya había
establecido su indiscutibile reino dentro la cocina, comenzaba a sentirse el
perfume de sus manjares invadiendo cada rincón.
Subía y bajaba las escaleras buscando a mi padre, finalmente lo
hallé en el jardín. Se giró a mirarme, su cigarro en la mano y sus ojos en los
míos. No importaba que en pocos meses fuera a cumplir mis veinticinco años, él
siempre me miraría como si fuera su niña pequeña. Lo abracé sonriendo, y
escuché como tocaban a la puerta. Salí corriendo a ver quién era. No hizo falta
llegar hasta allí, escuchaba la voz de mi madre emocionada... era Tetè, su
mejor amiga. Diez años viviendo afuera con su familia, y había vuelto por
primera vez a su Buenos Aires querido, y a pasar este día junto a nosotros.
¡Andy... por Diossss... qué grande estás! –me dijo dándome un
abrazo que casi me deja sin aire. Mira quien vino también ¿te acuerdas de
Nacho?
Él apareció por detrás de su madre y creo que mi corazón se detuvo
por un instante. Estaba más alto, más grande, más guapo. Más verdes sus ojos,
más negro su pelo... más él. Más hombre.
¿Cómo podría olvidarse, si lo perseguía por todos lados? –juro que
a veces mataría a mi madre.
¡Mamá! –y no pude evitar sonrojarme. Hola... cuanto tiempo.
Esos años transcurridos hacían que la diferencia entre nosotros ya
no pareciera tanta. Todos fueron para dentro, y yo no fui capaz de mover un
pie. Nacho se quedó mirándome, y sonriendo.
Ahora no podré llamarte más Andy... –de sus ojos parecían salir chispas.
¿Y por qué? –temía su respuesta. Soy siempre la misma...
No, no lo eres... –se acercaba peligrosamente. Ya no eres aquella adolescente...
eres una mujer... una hermosa mujer.
Tú... –la emoción ahogaba mi voz, mientras mi mano acariciaba el
ángulo que formaba su mandíbula.
Yo... yo no he olvidado tu promesa. –tomó mi mano y la besó.
Él había sido el primero en besar mi boca realmente. No un beso de
amigos, ni al pasar, como esos cuando jugabas a “Verdad o Penitencia”. Él me
había enseñado a besar. Siempre había estado enamorada de Nacho, y no me
importaba que fuera mucho más grande que yo. Cuando se fue, creí se me rompería
el alma. Fui allí que le prometí esperarlo. Esperarlo todo lo que hiciera
falta. Y ahora él había vuelto...
No soy una de hacer balances... o al menos no en una fecha específica.
Pero éste fue un año especial... ¿por qué?
Principalmente, porque así lo siento,
esas "cosas" que no tienen una explicación racional,
pero te atraviesan el cuerpo y el alma,
que sabes que es un antes y después.
Tal vez porque fue el final de un recorrido donde hubo muchos cambios,
tal vez porque estuvo marcado por muchos encuentros,
tal vez porque hubo despedidas importantes,
tal vez por tantas confirmaciones...
Tal vez porque todo, o tal vez porque nada,
pero así lo siento y así es...
Y es por todo esto que dentro de (mi) Alma nace decir:
¡¡¡GRACIAS!!!
Gracias a vos que estás lejos en kilómetros y tan cerca mío, porque nos llevamos dentro.
Gracias a vos que estás de ese otro lado, porque no nos tocamos la piel pero sí el alma.
Gracias a vos que apareciste un día, porque sí y fue decir ¿por qué no?
Gracias a vos que tomaste mi mano, porque pese a todo nunca la soltaste.
Gracias a vos que contás conmigo para este viaje, porque yo también cuento con vos.
Gracias a vos que revolucionas mi mundo, porque ya sabemos que la rutina es peligrosa.
Gracias a vos que sos, porque así me dejas ser.
Gracias por cada momento e instante compartido,
y espero que podamos continuar juntos por mucho, muchísimo tiempo más...
...que tu año finalice de forma maravillosa e inicie aún mejor!!!
jueves, 31 de diciembre de 2015
"Qué tu próximo año esté lleno de magia,
...y sueños y buena locura.
Espero que leas algunos buenos libros
y beses a alguien que piense que eres maravilloso.