Mostrando las entradas con la etiqueta Anónimos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Anónimos. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de febrero de 2018

#VDLN - 83

"Las mariposas no pueden ver sus alas.
No pueden ver lo verdaderamente hermosas que son,
pero todos los demás sí pueden.
Algunas personas son como las mariposas."
(Anónimo)

Para vos Ale...
gracias, gracias por estos días
y por tanto, tanto que me das siempre.

domingo, 21 de enero de 2018

Sé que has sido tú... siempre has sido tú.

Lo único que decía esa nota; ese estúpido e insignificante pedazo de papel que encontró una vez más en medio a sus pertenencias. Era la cuarta vez que le sucedía ese mes. Miró a su alrededor, mientras cerraba el puño con el anónimo dentro. Nadie. No veía a nadie, ni lograba escuchar algún sonido. Se apresuró a esconderlo en el bolsillo de su pantalón, no correría el riesgo de arrojarlo al cesto y que alguien lo encotrara. Terminó de guardar sus cosas, alzó los cinco cuadernos que corregiría esa noche y se dirigió hacia el patio. No entendía qué era todo ese alboroto en el centro del recreo. Y se asustó cuando escuchó a dos de sus colegas gritar que llamaran a la policía. Como pudo, se abrió paso entre el grupo de los más grandes, hasta que llegó donde todos miraban sin poder apartar la vista. Por un instante la sangre se le congeló en las venas, se petrificó frente al espectáculo que había delante de sus ojos, y sin darse cuenta, dejó caer todo al suelo.

Vió a Ana correr hacia allí con un pedazo de tela en la manos, y cubrir el cuerpo de un niño. Sin ser consciente de sus movimientos, sus pasos lentamente se acercaron al centro del patio; y lo reconoció. Reconoció los rubios cabellos de Matias, y su mano, con ese brazalete de cuero que él mismo le había regalado luego de la tarde pasada juntos. No podía ser real, no nuevamente. No era posible encontrarse otra vez en esta situación.

Veinte años atrás, cuando él mismo no era más que un adolescente a punto de terminar su liceo; formaba parte de una colonia. Acudían niños los cuales sus padres trabajaban y no podían ocuparse de ellos. Él les ayudaba con las tareas escolares, y actividades lúdicas. Fue allí que descubrió su vocación. Pero todo terminó una mañana, cuando llegando al centro lo encontró cerrado, y su viejo profesor acompañado por dos policías, era llevado de allí sin más explicaciones que una mirada fúgaz, y cómplice. Él sabía no eran ciertas las acusaciones, lo sabía bien; pero no entenderían. Nadie podría entenderlo. Por eso calló. Y ahora la misma pesadilla. Un horrible deja vù. Sólo que esta vez no podría marcharse de allí como si nada hubiese pasado. Esta vez estaba solo, nadie pagaría por sus pecados. Sobre todo, porque alguien sabía, lo había visto, visto dentro. Y había llegado la hora de enfrentar a los monstruos, de enfrentarse con él mismo y lo que había hecho.

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 13Alguien le deja anónimos a un profesor de primaria.
Aparece el cadáver de un niño en el patio, narra qué ha pasado.)

viernes, 2 de junio de 2017

#VDLN - 46

"Las mujeres como ella nacieron en una tormenta.
Tienen un rayo en sus almas,
un trueno en sus corazones
y el caos en sus huesos."
(del web)




lunes, 20 de julio de 2015

La lección de la Amistad

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto. En un determinado punto del viaje discutieron, y uno golpeó al otro.

Éste, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: "Hoy mi mejor amigo me ha golpeado."

Siguieron adelante y llegaron a un oasis, donde resolvieron bañarse. El que había sido golpeado y lastimado, comenzó a ahogarse, pero fue salvado por el amigo. Al recuperarse, tomó su daga y escribió en una piedra: "Hoy mi mejor amigo me salvó la vida."

Intrigado, el amigo preguntó:
-¿Por qué después que te lastimé has escrito en la arena y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro respondió:
-Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo. Por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, debemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde viento ninguno en el mundo podrá borrarlo.



Se necesita sólo un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste y un día para quererlo. Pero se necesita toda una vida para que puedas olvidarlo.










miércoles, 13 de mayo de 2015

"Ciertas personas son así..., inolvidables.

Como una cicátriz que te has hecho de niña, como el primer amor, como la primera vez que has hecho el amor mirándolo a los ojos hasta perder la cuenta de las horas.

Inolvidable como el viaje del que no has vuelto igual, como el perfume de quien te ha hecho sentir especial, como quien aparentaba no querer jamás marcharse y luego lo has visto desaparecer..., para después llevar meses, años y tantas lágrimas en curarse de un vacio sin fin.

Ciertas personas son así, inolvidables..., y no puedes hacer nada.

Un día dejarás de sufrir por ellas, pero olvidarlas ...olvidarlas jamás.

No desaparecen las cicatrices del pasado. Quedan siempre allí para contar a los demás aquello que eres..., sin siquiera tener el tiempo de abrir la boca."





domingo, 3 de mayo de 2015

" Amo el mar, el rumor de las olas, la playa.
Detesto los casi, los tal vez, los monosílabos.
Doy peso a las palabras.
Lloro por una película, por el final de un libro,
por las personas que se marchan.
Tengo el enojo bastante fácil,
pero me basta una pequeña palabra para hacermelo pasar,
no logro tenerles mala cara a las personas que para mí cuentan.
Creo siempre que el último tentativo sea el penúltimo,
y creo que las cosas bellas no se obtengan si no se lucha.
Soy por las cosas complicadas, pero no resisto por mucho tiempo.
No sé decir adiós.
Sólo sé que permanezco, permanezco si creo en algo. "







domingo, 12 de abril de 2015

"Conocerse, amarse, alejarse.
Por momentos perderse.
Una semana, un mes, o diez días.
Qué importa.
Quien hace de verdad parte de tu vida,
deja siempre detrás de él un pretexto para volver.
El tiempo, a veces, no converge con las personas.
Él, desfasado, impone distancias.
Pero, si encontrarse es estupendo,
reencontrarse es sublime."




miércoles, 25 de marzo de 2015

"Búscame cuando te apetezca; cuando notes que me echas de menos; cuando te mueras de ganas de tenerme; cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere; cuando extrañes las risas, las caricias, las conversaciones, los abrazos y las locuras.
Búscame cuando necesites a alguien que te sorprenda; cuando te des cuenta que nadie tiene esos detalles; cuando necesites que te digan lo especial que eres, lo bonita que es tu sonrisa y lo bien que te ves cuando te enfadas.
Búscame cuando mires el celular esperando que te hable; cuando salgas y sin darte cuenta me busques con la mirada entre la gente... cuando inesperadamente alguien te toque la espalda y al girarte esperes que sea yo."



lunes, 9 de marzo de 2015

"No, yo no quiero ser tu oxígeno.
Yo anhelo quitártelo.
Robarte respiros,
quitarte suspiros,
romperle el ritmo a tu respiración,
entrecortarla, acelerarla,
y durante muchos instantes, detenerla.
Yo no quiero darte vida,
yo quiero acompañarte a comprobar que estás vivo."
(texto anónimo)


viernes, 6 de febrero de 2015

"Soy orgullosa, susceptible,
hay veces que parezco una niña
y me vuelvo caprichosa.
Si estoy de mal humor
me la agarro con el mundo entero,
no logro ser hipócrita
y quedarme callada la boca,
digo siempre aquello que pienso y siento.
Me gustan los pequeños gestos,
porque para mí,
son los más importantes.
Amo reir y bromear.
No le gusto a todos,
pero no me importa.
Pero si quiero a alguien,
le abro el corazón.
Por eso,
no desilusionarme,
no traicionarme,

Si quieres, déjame aquí tu huella...

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *