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jueves, 8 de diciembre de 2016

#VDLN - 22


Ha llegado el tiempo de perderse.
De perderse en melodías que no digan nada,
y en aquellas que lo recuerden todo.
De perderse en palabras que de tan repetidas parezcan vacias
y en silencios que siendo tan grandes estén llenos de significado.
De perderse en esos pequeños y banales actos cotidianos
y en aquellos únicos y mágicos instantes que se grabarán en la memoria.
De perderse para encontrarse.
Encontrarse...
Encontrarme...
Encontrarte...
Y encontrarnos.
...
Encontrarnos...
haciendo que la distancia no sean esos 11.785 kilómetros,
ni las mínimas casi 17 horas de viaje;
porque vos y yo sabemos que la distancia real entre dos,
...es sólo un latido.


("La distancia", haz click para escuchar la canción de inspiración,
49 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.
Y si bien no es un relato, estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros"
y esta semana la convocatoria fue hecha por Charo desde su blog "¿Quieres que te cuente?".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Se había hecho tarde. En esta época del año y con estas temperaturas, la ciudad estaba casi vacía. Pero debía volver a casa, y tomar un taxi hasta la estación era impensable. No gastaría casi lo ganado en mi jornada por una docena calles. Decidí ir a tomar el autobús, ni siquiera me pondría a escuchar música por el ipod, para estar atenta a mi alrededor. Casi llegando vi que no estaría sola, un hombre mayor ya estaba en la parada. Suspiré aliviada. Pero cuanto poco me duró lo de relajarme. Apenas llegué, el viejo (sí, así, despectivo...), se giró hacia mí; me miró de arriba a abajo, como haciéndome una radiografía, para finalmente guiñarme un ojo mientras se pasaba la lengua por los labios. Me sentí asqueada. Sin pensarlo dos segundos comencé a caminar nuevamente. Cualquier cosa sería mejor que esperar junto a semejante personaje. Si apresuraba el paso igualmente haría rápido. Un gato cruzó mi camino, y era tal mi tensión que casi muero del susto.

Finalmente allí estaba, estación central. Controlé el horario, en diez minutos partía el próximo tren en el tercer andén. Pasé los controles y caminé hacia allí. Miraba dentro los vagones, prácticamente vacíos. Subí al segundo; algunos, pocos, pasajeros. Un señor leyendo el periódico, una mujer controlando su celular cerca, y un poco más allá, un muchacho con los auriculares durmiendo. Me senté cerca de la puerta y ahí sí, me puse a escuchar música, eran cuarenta y cinco minutos de viaje.

En algún momento, enseguida de haber partido el tren, me debo haber quedado dormida. Desperté de golpe cuando sentí algo moverse a mi lado. Como una ingenua idiota, me había sentado del lado de la ventanilla y ahora tenía a uno sentado a mi lado, mirándome insistentemente mientras se manoseaba. Me puse rígida, no podía ni siquiera saber si aún estaban los pasajeros que antes había visto. No sabía qué hacer. ¿Me levantaba y me iba?
¿Y si estabamos solos en el vagón y ese gesto lo enfurecía y era peor? Pensaba mil cosas en escasos segundos. ¿Y si el quedarme allí lo interpretaba como una aceptación? Miraba hacia afuera por la ventanilla y lo sentía masturbarse. Me venían las arcadas pero no quería mover un sólo músculo. Sentía su respiración agitada y el tiempo parecía haberse detenido, los minutos no pasaban. Sentí algo caliente mojarme la pierna del jeans y al tipo (llamarlo hombre sería darle una clase que no merece) acomodarse, levantarse e irse. Me giré para alzarme, y no pude contener de vomitar. Cuando alcé la cabeza vi que los pasajeros seguían en su sitio, nadie notó nada, y si lo hizo daba lo mismo. Seguía sintiendo nauseas, bajé del tren y corrí los doscientos metros hasta mi casa. Entré directa a la ducha. Por alguna maldita razón me sentía no sólo sucia, sino culpable. ¿De qué? ...no lo sé.




(Esto podrìa ser un relato de terror pero en cambio es, lamentablemente,
una terrorífica realidad que pasan miles y miles de mujeres en cualquier ciudad, todos los días...
No miremos para otro lado cuando viajamos por esta vida.)



("Pasajeros", haz click para escuchar la canción de inspiración,
44 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.)



jueves, 27 de octubre de 2016

Él había vuelto, como tantas otras veces.
Se detuvo delante de la puerta cerrada. Creía saber qué encontraría del otro lado, pero se detuvo a observar.
Una simple puerta. Una puerta con su pomo de bronce lúcido. Una puerta donde las vetas de la madera encerraban mil figuras. A veces parecían moverse, creándose nuevas. Esa simple puerta, ahora cerrada, lo separaba de ella.
Ella..., la que había sido su Luna azul de labios carmín. La que había atrapado su alma junto a la suya. ¿Estaría allí? ¿Lo estaría esperando?
Abrió la puerta y entró. Debía saberlo. Deseaba que así fuera.
Y sí, allí estaba ella esperándolo. El mar de encaje cubría el terciopelo de su piel. Esas dunas perfectas donde soñaba una y otra vez detener su rumbo. Las que custodiaban ese oasis tan parecido al Paraiso. Donde anhelaba perderse, porque era la única manera de encontrarse. Las estrellas muertas de sus ojos le indicarían el camino. Y los susurros de su voz lo harían renacer.
Su retina retuvo cada instante, inmortalizándolos.
Continuó a observarla allí. Sonrió.
                           
Y se volvió a cerrar la puerta.




 ("Azul terciopelo", haz click para escuchar la canción de inspiración,
43 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.
Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Pablo desde su blog "Al final de la noche".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)




jueves, 29 de septiembre de 2016

Debía sacarme ese tipo de nostalgia que se había apoderado de mí. Decidí cocinar, eso siempre me ponía de buen humor y, modestamente, lo hago bien.

No necesitaba la receta, la conocía de memoria. Tenía todos los ingredientes.

Preparé.
Corté y piqué.
Reahogué.
Mezclé.
Salé y condimenté.
Fuego lento.
Probé...

Algo no iba bien. Algo faltaba. O algo sobraba. Pero definitivamente algo no iba bien. Recorrí mentalmente el paso a paso. Nada..., no lograba saber qué era ese algo en lo que me había equivocado. Enfadada arrojé todo. Fui por mi cuaderno y mi biro, tal vez si escribía la receta, recordando la última vez que la hice, lograba ver el error.

Preparar los langostinos; lavarlos y pelarlos... me acuerdo que en ese momento apareciste por la cocina, te me quedaste mirando apoyado al marco de la puerta, sonriendo.
Cortar las cebollas y los zucchini; picar el ajo... te colocaste por detrás mío, tomaste mi mano, oliéndola, y me dijiste cuánto adorabas los aromas de mi piel cuando cocinaba para vos.
Reahogar todas las verduras cortadas anteriormente, y agregar algunos corazones de alcaucil... comenzaste a besarme el cuello, mientras tus manos me rodeaban la cintura.
Mezclar todo para amalgamar... sentía tu cuerpo presionar el mío, tu respiración cálida en mi oído, y esas mordidas a mi lóbulo.
Salar y condimentar con hierbas frescas... tus dedos superaron la barrera de mis jeans para hundirse allí donde saben hacer magia.
Cocinar a fuego lento... me giraste, y mirándome a los ojos dijiste que tenías mucha hambre y ninguna intención de esperar. Tu boca se apoderó de la mía. Tu lengua no dejó ángulo sin saborear. Me alzaste y mis piernas abrazaron tus caderas. Fue en la mesa que saciaste tu apetito, y el mío también.

Y entonces comprendí. Supe dónde estaba el error. Faltaba algo. Ese algo que me faltaba eras vos. Porque nada sabe igual sin vos.






("Algo", haz click para escuchar la canción de inspiración,
39 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.
Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Leonor desde su blog "Mi blog de fotos".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)



jueves, 22 de septiembre de 2016

Una noche. No una como tantas, sino una especial.

No como aquellas que recordaba en la ciudad. Allí donde la oscuridad se rompía por miles de luces y el silencio estaba intoxicado por tantos ruidos. Una noche donde el sólo y único rumor era producido por el viento entre las ramas de los árboles, haciendo música al mover las hojas. Y en esa oscuridad, que todo lo cubre, ella... la luna. La misma que dibujaba los contornos de las montañas contra el muro de la casa. La misma que entraba por la ventana de la habitación, invadiendo cada rincón e iluminándonos.

Iluminaba su cuerpo... en pie, potente, echando una sombra sobre el mío. Una sombra que se movía lenta, como lo hacía él, porque no había apuro. Caminó hacia mí, observándome… deleitándose… como un cazador que sabe de tener ya su presa. Se recostó a mi lado, en esa cama tan grande, tan acogedora, tan nuestra. Su mano comenzó a recorrer ese paisaje que antes había llenado sus ojos. Me envolví en sus brazos y pegué mi boca a la suya. Saboreándolo… mordiéndolo… comiéndolo. Las caderas iniciaron a empujarse una contro la otra. La de él para moverse dentro mío, la mía para seguirle el ritmo y recibirlo en lo más profundo. La agitación de nuestras respiraciones parecía estar acompañada del silbar de ese viento externo. Ese mismo viento que vistió el cielo con una capa de nubes, llevándose nuestras sombras y aquella calma aparente. Una fuerte explosión cubrió nuestros gemidos, y se desató la tempestad.

Las gotas golpeaban sobre los vidrios, al ritmo de sus embestidas. Sus manos en mis cimas, tomándolas… apretándolas... azotándolas como la lluvia hacía con los árboles. Cual trueno rompiendo el silencio, fue mi voz gritando su nombre, cuando su hombría atraversó mi cielo, convirtiéndolo en un infierno. Donde la verdadera tempestad eran las acometidas entre esas sábanas. Su fuerza quebraba mi cuerpo como un rayo; y su amor recomponía mi alma. Envueltos en sudor, en lluvia, nos derramamos. Uno en el otro... ambos.

Una noche, una simple noche... pero no simplemente una noche.


("Simple", haz click para escuchar la canción de inspiración,
38 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.
Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Inma desde su blog "Molí del Canyer".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)

lunes, 22 de agosto de 2016

No somos los mismos...
Aprendimos a amar en libertad
Desnudándonos de prejuicios
A(r)mándonos luego de desa(r)marnos tantas veces.

No, no somos los mismos...
Aprendimos a no complicarnos
Disfrutar del momento
A hacer del ‘ahora’ nuestro tiempo.

No somos los mismos...
Aunque nuestra esencia sigue intacta y
Dentro (nuestras) Alma(s)
Aniden aún los sueños.




("Nada", haz click para escuchar la canción de inspiración,
34 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.)



lunes, 1 de agosto de 2016

Nosotros dos dentro una habitación
y el mundo entero en tu mirada.
La luz del amanecer
hará una acuarela de nuestros cuerpos
donde las mareas del amor
habrán dejado las huellas de la pasión.
Y serás el que siempre has sido
el que sabe, el que siente
todas las tonalidades de (mi) Alma
el que sin tiempo, se hace eterno.



("Acuarela", haz click para escuchar la canción de inspiración,
31 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)




miércoles, 20 de julio de 2016

Ensueño



Esa sensación de ensueño,
de perderme en la luz de tu mirada
para encontrarme en el paraiso de tu boca.
Recorrerte cada centímetro de piel,
lenta... ávida... profundamente,
quemándome con el infierno de tu tacto.

Me perteneces
pero no por ejercer propiedad sobre ti
sino porque haces parte mí.

Tú habitas en mí desde siempre.
Tú eres parte de (mi) Alma.



("Ensueño", haz click para escuchar la canción de inspiración, 29 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.) 



jueves, 12 de mayo de 2016

Rwanda, enero 1994

Amor mío:
                Te escribo estas líneas desde estas tierras olvidadas por Dios, y por cualquier otro tipo de fe. Ya no sé qué hago aquí, tan lejos de ti, tan lejos de todo, tan lejos de cualquier rastro de amor, de vida, de esperanza... y tan cerca del Infierno. Porque es allí donde me encuentro, no tengo dudas. Nada podría ser peor que lo que mis ojos han visto, que lo que mis oídos han escuchado. Ni en sus peores pesadillas alguien podría imaginar tal misería humana.
Hemos venido aquí con ideales... yo he venido aquí siguiendo esos sueños que una vez teníamos. Tú y yo... nuestros sueños... ¿los recuerdas amor? Yo sí recuerdo, recuerdo todo. Recuerdo esa noche, nuestra última noche juntos. Recuerdo tus palabras... “Todos merecen sentir la paz que siento yo sobre tu pecho después del amor...”.
De allí la idea de esta aventura, de esta “Misión de Paz”... y era contigo que debía vivirla, pero tú no estás aquí y aún pasados estos meses me pregunto porqué no llegaste ese día al aeropuerto...

Disculpa amor, he debido interrumpir, han iniciado nuevamente los disparos; pero no temas, estamos al seguro.
Espero que pronto recibas estas palabras mías, en estos días te he pensado mucho más que de costumbre; y he necesitado sentirme a tu lado de algún modo... deseando pronto tenerte entre mis brazos y que finalmente la paz de tu alma invada por completo mi ser.

Por siempre tuyo, Pablo

Casi no pudo terminar de leer esa carta que luego de 22 años había llegado a sus manos junto con unas líneas de disculpas por parte del Correo Nacional por el “accidente de extravío”. Las lágrimas cubrían el rostro de Maripaz, como la llamaban sus abuelos, mientras apoyaba unas rosas sobre el mármol blanco y susurraba a su madre: “Él te amó hasta el final, mamá... y de un modo u otro lo supo... supo que ese día en el que yo nacía, lo estabas llamando a tu lado... espero que finalmente ambos, donde quieran que estén, hayan encontrado la paz que tanto soñaron... Los amo.




(Esta semana una vez más he unido las dos propuestas.
La de los "Relatos Jueveros" y esta semana
la convocatoria fue hecha por Charo desde su blog "¿Quieres que te cuente?".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!
Y la de "La paz" haz click para escuchar la canción de inspiración, 19 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)

lunes, 2 de mayo de 2016


A veces tengo aún la ilusión,
cierro los ojos
y escucho a lo lejos
el eco de tu voz.
Entonces lanzo palabras
en esta distancia infinita
esperando las tuyas...
Esas que me ayudan a andar,
a caminar,
a creer,
a sentir,
a vivir...
Y ya no es una ilusión,
vuelvo a ser niña y sos Vos.
Siento el latir de tu corazón,
los ecos de tu amor, de tu voz.



("Ecos" haz click para escuchar la canción de inspiración, 18 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)


domingo, 24 de abril de 2016

Podría buscar excusas en la remota adolescencia.
Podría decir que por éste o por áquel.
Podría argumentar extensas justificaciones,
amplias explicaciones
o comunes lamentaciones.
Pero no.
Elije... y elije no ser victima.
Victima de nadie.
Ni de los otros ni de ella misma.
Ni de lo pasado ni del presente.
Elije ir hacia adelante.
Como armas una sonrisa y una mirada clara.
No, ella no es victima,
es muchas cosas...
hija, hermana, esposa, madre, amante, amiga
pero no victima.
Ella elije... y ella es Mujer.



("Víctimas" haz click para escuchar la canción de inspiración, 17 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)


*Si te sentís identificada, sí, es por y para Vos...



jueves, 21 de abril de 2016

En este minuto exacto, cumplo mis 40 vueltas alrededor del sol...
Tantas cosas vividas...
tantas experiencias...
tantas caídas y heridas...
¿Arrepentimientos?
Ninguno...
cada paso dado, cada lágrima versada, cada sonrisa plena,
me ha traído donde estoy hoy,
a este minuto, a este sitio...
Todo... lo bueno y lo malo,
ha hecho quien soy.

Aprendí que la vida es un momento;
que todo puede cambiar en un instante;
que hay errores que descubres son lo mejor que hubiese podido sucederte;
que hay males que no son condenas de muerte;
que los lazos de sangre no unen sino hay amor y respeto;
que tu hogar no son unos muros sino quienes amas;
que la distancia no se expresa en kilómetros sino en indiferencia;
que los amigos verdaderos nunca te abandonan porque son parte de ti;
que todo tiene un porqué aunque no sepamos explicarlo;
que lo importante no es no equivocarse sino reconocerlo;
que pedir disculpas no cuesta nada pero vale mucho;
que las comparaciones son inútiles porque siempre hay mejores y peores;
y que siempre, siempre hay un motivo por el cual decir “gracias”...
y sonreir.

Y así hago hoy...
Sonrío y festejo...
festejo estos 40 años, cada uno de sus días;
cada sentir, cada pulso, cada latido;
festejo con todos los que han sido y son parte de (mi) Alma;
por eso,
toma una porción de torta,
alza tu copa,
pide un deseo junto conmigo
y regálame tu mejor sonrisa...


...yo te digo “gracias por estar” con mi beso!




(En esta hora precisa, 20:50 -hora argentina- de un 20/abril, nacía esta alma porteña,
quise participar en los retos de esta semana, sea el de Sindel "Contando las semanas",
que en el del Demiurgo con su "Convocatoria Juevera con MaraLaira"...
pero no estuve inspirada y les pido disculpas con un beso y porción extra de torta...
y a los demás los invito igualmente a hacer click en los links de arriba para leer a los que sí lo hicieron!!)

lunes, 11 de abril de 2016

Se sienta al borde de unas escaleras,
o en el banco de tu plaza.
No te pide nada... ya no.
Sabe que no lo ves.
Que te molesta... hasta te disgusta.
Alguna razón habrá para que esté allí,
y te eriges juez... y verdugo con tu indiferencia.
¿Te has detinido a mirar en sus ojos?
¿Logras sentir la profundidad de su herida?
No... no lo has hecho.
No lo haces.
Porque él es invisible.
Un resultado no deseado... pero aceptado.
Y él va perdiéndose en la nada,
en ese orgullo humillado,
en ese silencio consensuado.





("Invisible" haz click para escuchar la canción de inspiración, 15 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)

martes, 5 de abril de 2016


Cuando los días se transforman en monotonía.
Cuando las estaciones pasan inadvertidas.
Cuando todo es ya rutina.
Recuerda su vuelo.
El que va más allá del límite de unos ojos.
El que te ofrece nuevas emociones,
nuevos horizontes,
nuevos sueños.
Deja que abra sus alas delante de ti.
Sé pájaro libre en la inmensidad del amor.
Y vuela.






("Pájaro libre" haz click para escuchar la canción de inspiración, 14 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)



lunes, 28 de marzo de 2016

Ciego te volviste cuando dejaste de ver cuales eran mis pasiones
para creer que tus gustos eran los míos.
Ciego te volviste cuando ignoraste mis sueños
para que te acompañara a seguir los tuyos.
Ciego te volviste cuando dejaste de ver quien soy
para proyectar aquella que te gustaría que fuera.
Ciego te volviste... y ciega me volví.
Porque busqué todo el tiempo una aprobación que no llegaría;

porque busqué ser ese ideal que nunca alcanzaría;
porque busqué convencerme de cosas que no lo hacían...
Así dejé de verme...
de oírme...
de sentirme...
de saberme...
de serme...
Me volví ciega, y así
te volviste ciego junto a mí.













("Ciego" haz click para escuchar la canción de inspiración, 13 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)




lunes, 21 de marzo de 2016

Si bastara una palabra
para definir lo que siento por ti.
Si bastara una palabra
para explicar lo que me produce
cada una de las tuyas;
cada uno de tus gestos;
cada una de tus caricias;
cada uno de tus besos.
Si bastara una palabra
para todo aquello que me dices con una mirada.
Si bastara una palabra
para describir la danza de nuestros cuerpos debajo de las sábanas.
Si bastara una palabra para todo esto...
pero no, no basta una palabra;
son muchas, son tantas.
Pero si bastara una palabra
entonces esa palabra sería tu nombre.



("Una palabra" haz click para escuchar la canción de inspiración, 12 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)






lunes, 14 de marzo de 2016

¿Recuerdas aquello que deseabas estudiar luego del liceo?
¿Recuerdas todos esos viajes que harías? ¿Todas esas ciudades que conocerías?
¿Recuerdas esa lista de libros que tenías por leer ...y que nunca terminas de completar?
¿Recuerdas todos esos proyectos por hacer ...todos esos sueños por cumplir?
¿Dónde han ido?
¿Dónde van a derrumbarse esas ilusiones?

Te lo digo yo... ¡A ningún lado!

Esos sitios que querías conocer aún están allí... esas ciudades, sus centros, su gente.., todo.
Esas cosas que querías estudiar y aprender, aún las enseñan.
Esos libros que querías leer aún te esperan... y en tu lista hay más espacio para nuevos.
Porque no existe el sitio donde van a morir los sueños;
ellos mueren cuando tú lo haces.
Cuando dejas de cerrar los ojos y pedir un deseo frente a una estrella fugaz;
cuando dejas de saltar los charcos después de un día de lluvia;
cuando dejas de llorar de emoción...
de gritar de alegría...
de sonreír por amor...


Los sueños mueren cuando dejas de creer en ellos...
cuando dejas de creer en Ti.





("¿A dónde van?" haz click para escuchar la canción de inspiración, 11 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)



Si quieres, déjame aquí tu huella...

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