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martes, 11 de febrero de 2020

Estaba allí. Había pensado una y mil veces en darme la vuelta; en salir corriendo con toda la velocidad que mis piernas pudiesen darme. Sin embargo, continuaba quieta, inmóvil, petrificada; con las manos que no dejaban de sudar, de temblar. Pero es lo que elegí, lo que deseo desde hace tiempo. Entiendo que debo, que quiero continuar hasta el final. Y entonces, camino por el largo pasillo que me llevará a ese, mi destino. Cierro los ojos, cruzo los dedos y abro la puerta...


(Este microrelato pertenece a “Reto: 5 líneas” propuesto por Adella Brac.
Las palabras del mes de Febrero son: manos - entiendo - pasillo.)

viernes, 30 de marzo de 2018

#VDLN - 89

"Aprende a confiar en lo que está ocurriendo.
Si hay silencio, déjalo aumentar, algo surgirá.
Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará."
(Proverbio hindú)

"...Llorarás.
Como lluvia tú llorarás,
y te irás.
Como las hojas con el viento de otoño triste,
tú te irás.
Cierta que nunca te perdonarás.

Pero se despertará.
Tu corazón en un día de verano abrasador en el cual
el sol será,
y cambiarás,
la tristeza de los llantos en brillantes sonrisas.
Tú sonreirás.
Y llegará
el sabor del beso más dulce y un abrazo que te calentará.

Llegará.
Una frase y una luna de aquellas que luego
te sorprenderá.
Llegará.
Mi piel a curar tus ganas.
La magia de las estrellas.
Pensarás
que la vida es injusta y llorarás.
Y repensarás
a la vez en la cual me has dicho no
no te dejaré jamás...
Luego de golpe la oscuridad a nuestro alrededor.
Pero se despertará.
Tu corazón en un día de verano abrasador en el cual
el sol será,
y cambiarás,
la tristeza de los llantos en brillantes sonrisas.
Tú sonreirás.
Y llegará
el sabor del beso más dulce y un abrazo que te calentará.
(...)"

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Aún recordaba cuando lo conoció, cuando llegó para quedarse bajo la protección de sus alas. A pesar de ser tan pequeño, él ya cargaba un peso increíble sobre los hombros. Esa frase que todos continuaban a repetir cuando lo veían...

“Hazte fama y échate a dormir.”

Lo que esa gente no entendía es que no había sido él a hacerse la fama; ésta lo precedía. Una herencia que hubiese sido mejor nunca obtener. Pero a ella no le importaba; su abuelo siempre le había repetido que “el ladrón juzga por su condición”. Por eso no se dejaba influenciar de lo que otros decían. Ella creía firmemente que si no podía confiar en él, ¿cómo podía pedirle que confiara en ella?

Así fue que comenzaron. Ella cumplía con cada palabra que le decía, en bien y en mal; y él inició a creer. De a poco aprendió que lo que pasara mañana en gran parte dependía de lo que él eligiera hacer, y no de las elecciones de otros tomadas en pasado.

Hoy se cruzan en la calle, y cuando sus miradas se encuentran, él vuelve a ser un niño y ella, con orgullo, ve el maravilloso hombre en el que siempre supo se convertiría.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 40Utiliza un refrán integrado en un texto creativo.)

lunes, 1 de mayo de 2017

Había una vez, en un país muy, muy lejano, una pequeña princesa de largos cabellos dorados como rayos de sol. La princesita era el fruto del amor entre el viejo Rey del Bosque y el Hada Maestra.

Desde muy niña había tenido que enfrentarse a algunas dificultades, que pusieron a prueba su coraje. Pero ella había heredado el temple y la determinación de su padre, y cada cosa la transformaba en algo positivo. De su madre había heredado la curiosidad y las ganas de aprender, de hacer; por ello siempre estaba con la naricita dentro algún libro. Fue así que, aunque todo le fuera hecho y servido, ella aprendió a cocinar y a coser, entre muchas otras cosas.

A medida que la princesa iba creciendo, más aumentaban sus ganas de aprender, su deseo de estudiar. El viejo Rey probaba a explicarle que ella no tenía porqué ir a la escuela, que ella era diferente al resto de las niñas. Sin embargo, exactamente eso era lo que ella no quería. Ella no deseaba ser diferente, ella quería ser como las otras niñas de su edad. Más grande se hacía, más rebelde se volvía. Su madre, el Hada Maestra, ya no recorría el castillo buscándola, iba directamente a la cocina, y allí la encontraba cubierta de harina, probando y preparando alguna nueva receta.

Finalmente, cuando la princesa estuvo por cumplir los dieciocho años, eligió su destino. Al llegar el día de su mayoría de edad, ella dejaría la corona y todo lo que ella significaba. Deseaba partir a recorrer el mundo, a conocer los miles de rincones y misterios que éste aún tenía reservados para ella. Vestiría como cualquier otra joven mujer de su edad. Estudiaría y buscaría un trabajo para mantenerse. Los Reyes temían que su princesa, la niña de sus ojos, no comprendiera del todo aquello a lo que debería enfrentarse; sin embargo la joven les respondió que desde ese día su única corona sería la libertad.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 47: Escribe un cuento de princesas,
pero dale un vuelco radical a alguno de sus tópicos.)

...dedicado a mi Princesita B.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Todo se derrumba en unos segundos.
Todo tu mundo. Todas las certezas. Todas las creencias.
Sientes como que el tiempo se detiene en ese instante, pero sólo para ti. El resto del mundo continúa a su velocidad habitual.
Y como en una burda representación teatral aparecen los personajes de siempre.
Los que opinan sin saber, que terminas escuchando como rumor de fondo, y disculpando su ignorancia, como si fuera algo ajeno a la propia voluntad.
Los que enfatizan cada detalle, exacerbándolos, sin pudor y sin vergüenza, hacia nada ni nadie. Olvidándose de todo y todos, para inmediatamente después pasar al próximo asunto, como si se tratara de la lista del supermercado.
Los indiferentes, que son los menos nocivos, porque son los que siguen adelante sin más. Se sacuden el polvo de los zapatos, observando a su alrededor, como si nada hubiese sucedido, simplemente porque no los toca directamente.
Y los que juzgan. Los más peligrosos. Los más despreciables. Aquellos que se alzan en pedestales creados por ellos mismos, creyéndose superiores por méritos desconocidos; que rasgan sus vestiduras y dictan sentencias, como si no fueran ellos mismos humanos e inclines al error.
¿Dónde ha finalizado eso a lo que llamamos humanidad?
¿Cuándo es que hemos perdido la capacidad de empatizar con el otro, con el que tenemos en frente o a nuestro lado?
¿Cómo es que podemos ser sensibles frente al sufrimiento animal y no medimos dictámenes frente a la desgracia humana?
¿Quién se siente tan libre de toda consciencia para arrojar la primera piedra?
...

Yo no.
Yo he sido inconsciente, imprudente, irracional, inconstante.
Yo me he arriesgado sin necesidad.
Yo me he tomado las cosas a la ligera.
Yo no he medido concecuencias.
Yo me he equivocado... más de muchas veces, incontables.
Yo he tenido suerte, por así decirlo.

Son momentos donde no sirven los discursos retóricos, ni los debates filosóficos. No interesan los por qué, ni los “y si...”. Son momentos de una mano tendida, de un abrazo, de lágrimas compartidas en silencio.


Son momentos para “estar” ...basta.


viernes, 12 de agosto de 2016

#VDLN - 5

Es viernes y voy a dar la nota...




Y cuando sientas
que tus alas no bastan
deja que sean las mías
las que nos alcen en vuelo...





"...♫ Ti solleverò dai dolori e dai tuoi sbalzi d'umore
dalle ossessioni delle tue manie... ♫..."


"...♫ Ti salverò da ogni malinconia
perché sei un essere speciale ed io avrò cura di te...
...io sì che avrò cura di te... ♫..."




jueves, 11 de agosto de 2016



Ella era una mujer en tierra extranjera. Una mujer buscando respuestas.

De día, sus huellas se perdían en la arena de esas grandes dunas. Caminaba detrás de las historias del antiguo Egipto. Sus pies se hundían en la arena tan profundamente como sentía que estaba su alma.

Al caer la tarde, su figura recorría las calles de la ciudad. Los últimos rayos de sol iluminaban las telas que los marchantes iban guardando para el día siguiente. Una leve brisa movía los abanicos de las palmas, mitigando el calor de su cuerpo. Sus pasos sin rumbo, se dejaban llevar por ese perfume exótico, mezcla de tierra y especias.

Mientras paseaba entre aquellas estrechas y ocres calles, cerró por un instante los ojos; inspirando ese aire que sabía a libertad. Iba inmersa en sus propios pensamientos, todo rumor había desaparecido, era la calma a cubrirla. Giró en una esquina y literalmente chocó con él, dos seres en una misma trayectoría. Su mirada se clavó en ella, dejándola sin palabras, sin respiro.

En un gesto involuntario, sus manos se habían apoyado en el pecho de él. Sabía que era una imprudencia, algo que no debía... sin embargo, no podía dejar de sentir esos latidos. Como si cada uno de ellos dijieran su nombre. Fueron segundos que duraron una eternidad.

Cuando ella se apartó, él tomó su mano para posarla aún sobre su pecho, justo en medio.

Ruhi... –susurró él. Ruhi...

Ella no sabía qué significaba, pero lo sentía. Su voz llamaba a una parte de ella tan profunda, tan olvidada. Desde esa noche no lograron separarse, porque simplemente se pertenecían.


Ella había necesitado perderse para encontrarse.



(Estas letras pertenecen a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Noa desde su blog "Hidden words".
Te invito a leer al resto de los participantes aquí!)



lunes, 1 de agosto de 2016

Nosotros dos dentro una habitación
y el mundo entero en tu mirada.
La luz del amanecer
hará una acuarela de nuestros cuerpos
donde las mareas del amor
habrán dejado las huellas de la pasión.
Y serás el que siempre has sido
el que sabe, el que siente
todas las tonalidades de (mi) Alma
el que sin tiempo, se hace eterno.



("Acuarela", haz click para escuchar la canción de inspiración,
31 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)




miércoles, 20 de julio de 2016

Ensueño



Esa sensación de ensueño,
de perderme en la luz de tu mirada
para encontrarme en el paraiso de tu boca.
Recorrerte cada centímetro de piel,
lenta... ávida... profundamente,
quemándome con el infierno de tu tacto.

Me perteneces
pero no por ejercer propiedad sobre ti
sino porque haces parte mí.

Tú habitas en mí desde siempre.
Tú eres parte de (mi) Alma.



("Ensueño", haz click para escuchar la canción de inspiración, 29 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel.) 



miércoles, 18 de mayo de 2016

“...♫ ...Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.

Llevo el Sur,
como un destino del corazón,
soy del Sur,
como los aires del bandoneón... ...”





Y sí, vuelvo, vuelo a mi Sur. A mi Baires, donde (mi) Alma se recarga y renace.
Volveré a caminar por sus calles, a sentir su perfume, oír su voz sin igual, a reconocerme en sus ojos.
Lo deseo... lo necesito...
Por eso, por si venís a visitarme, ya sabés... ésta es tu playa también, por lo que queda abierta para que (me) dejes tus huellas. Por mi parte, haré lo posible por responderte, y porqué no, visitarte.

Te dejo un besote grande y un abrazo fuerte fuerte... nos vemos a la vuelta!!


(Por cualquier cosa, aquí en el lateral encontrarás mi mail, me escribes y nos tenemos en contacto... )



jueves, 12 de mayo de 2016

Rwanda, enero 1994

Amor mío:
                Te escribo estas líneas desde estas tierras olvidadas por Dios, y por cualquier otro tipo de fe. Ya no sé qué hago aquí, tan lejos de ti, tan lejos de todo, tan lejos de cualquier rastro de amor, de vida, de esperanza... y tan cerca del Infierno. Porque es allí donde me encuentro, no tengo dudas. Nada podría ser peor que lo que mis ojos han visto, que lo que mis oídos han escuchado. Ni en sus peores pesadillas alguien podría imaginar tal misería humana.
Hemos venido aquí con ideales... yo he venido aquí siguiendo esos sueños que una vez teníamos. Tú y yo... nuestros sueños... ¿los recuerdas amor? Yo sí recuerdo, recuerdo todo. Recuerdo esa noche, nuestra última noche juntos. Recuerdo tus palabras... “Todos merecen sentir la paz que siento yo sobre tu pecho después del amor...”.
De allí la idea de esta aventura, de esta “Misión de Paz”... y era contigo que debía vivirla, pero tú no estás aquí y aún pasados estos meses me pregunto porqué no llegaste ese día al aeropuerto...

Disculpa amor, he debido interrumpir, han iniciado nuevamente los disparos; pero no temas, estamos al seguro.
Espero que pronto recibas estas palabras mías, en estos días te he pensado mucho más que de costumbre; y he necesitado sentirme a tu lado de algún modo... deseando pronto tenerte entre mis brazos y que finalmente la paz de tu alma invada por completo mi ser.

Por siempre tuyo, Pablo

Casi no pudo terminar de leer esa carta que luego de 22 años había llegado a sus manos junto con unas líneas de disculpas por parte del Correo Nacional por el “accidente de extravío”. Las lágrimas cubrían el rostro de Maripaz, como la llamaban sus abuelos, mientras apoyaba unas rosas sobre el mármol blanco y susurraba a su madre: “Él te amó hasta el final, mamá... y de un modo u otro lo supo... supo que ese día en el que yo nacía, lo estabas llamando a tu lado... espero que finalmente ambos, donde quieran que estén, hayan encontrado la paz que tanto soñaron... Los amo.




(Esta semana una vez más he unido las dos propuestas.
La de los "Relatos Jueveros" y esta semana
la convocatoria fue hecha por Charo desde su blog "¿Quieres que te cuente?".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!
Y la de "La paz" haz click para escuchar la canción de inspiración, 19 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)

lunes, 11 de abril de 2016

Se sienta al borde de unas escaleras,
o en el banco de tu plaza.
No te pide nada... ya no.
Sabe que no lo ves.
Que te molesta... hasta te disgusta.
Alguna razón habrá para que esté allí,
y te eriges juez... y verdugo con tu indiferencia.
¿Te has detinido a mirar en sus ojos?
¿Logras sentir la profundidad de su herida?
No... no lo has hecho.
No lo haces.
Porque él es invisible.
Un resultado no deseado... pero aceptado.
Y él va perdiéndose en la nada,
en ese orgullo humillado,
en ese silencio consensuado.





("Invisible" haz click para escuchar la canción de inspiración, 15 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)

lunes, 28 de marzo de 2016

Ciego te volviste cuando dejaste de ver cuales eran mis pasiones
para creer que tus gustos eran los míos.
Ciego te volviste cuando ignoraste mis sueños
para que te acompañara a seguir los tuyos.
Ciego te volviste cuando dejaste de ver quien soy
para proyectar aquella que te gustaría que fuera.
Ciego te volviste... y ciega me volví.
Porque busqué todo el tiempo una aprobación que no llegaría;

porque busqué ser ese ideal que nunca alcanzaría;
porque busqué convencerme de cosas que no lo hacían...
Así dejé de verme...
de oírme...
de sentirme...
de saberme...
de serme...
Me volví ciega, y así
te volviste ciego junto a mí.













("Ciego" haz click para escuchar la canción de inspiración, 13 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)




jueves, 24 de marzo de 2016

Era ya tarde, y siendo miércoles, mitad de semana, decidí terminar y cerrar el libro que estaba leyendo. Apagué la luz, para obligarme a dormir, pero nada.
Me giré. Me cubrí aún más, de repente un frío en la habitación me congeló hasta los huesos. Volví a girarme. Ví el radio reloj. Las 2:00am y aún no llegabas.
Me levanté y fui hasta la cocina. Tal vez un poco de leche caliente me ayudaría. Escuché el ascensor y miré hacia la puerta esperando verte entrar. Pero no, no se detuvo, no eras vos. Fui hasta el salón a observar la ciudad por la ventana. Estaba temiblemente silenciosa y había iniciado a llover. Despacio, como si de repente el manto de estrellas se hubiese transformado en lágrimas. Como si la noche hubiese sabido.
Las 3:00am y el sueño no llegaba... y vos tampoco.
La mañana de un día visiblemente gris, me encontró en el sofá. La vista fija en la puerta que no se abrió, porque vos no volviste...

Nunca más.



haz click aquí: 24/Marzo '76





(Este relato pertenece a los "Relatos Jueveros" y esta semana la convocatoria
fue hecha por Pepe desde su blog "Desgranando momentos".
Te invito a leer el resto de los participantes aquí!)




lunes, 14 de marzo de 2016

¿Recuerdas aquello que deseabas estudiar luego del liceo?
¿Recuerdas todos esos viajes que harías? ¿Todas esas ciudades que conocerías?
¿Recuerdas esa lista de libros que tenías por leer ...y que nunca terminas de completar?
¿Recuerdas todos esos proyectos por hacer ...todos esos sueños por cumplir?
¿Dónde han ido?
¿Dónde van a derrumbarse esas ilusiones?

Te lo digo yo... ¡A ningún lado!

Esos sitios que querías conocer aún están allí... esas ciudades, sus centros, su gente.., todo.
Esas cosas que querías estudiar y aprender, aún las enseñan.
Esos libros que querías leer aún te esperan... y en tu lista hay más espacio para nuevos.
Porque no existe el sitio donde van a morir los sueños;
ellos mueren cuando tú lo haces.
Cuando dejas de cerrar los ojos y pedir un deseo frente a una estrella fugaz;
cuando dejas de saltar los charcos después de un día de lluvia;
cuando dejas de llorar de emoción...
de gritar de alegría...
de sonreír por amor...


Los sueños mueren cuando dejas de creer en ellos...
cuando dejas de creer en Ti.





("¿A dónde van?" haz click para escuchar la canción de inspiración, 11 de 52 para "Contando las semanas" de Sindel)



Si quieres, déjame aquí tu huella...

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