Todo se derrumba en unos segundos.
Todo tu mundo. Todas las certezas. Todas las creencias.
Sientes como que el tiempo se detiene en ese instante, pero sólo para ti.
El resto del mundo continúa a su velocidad habitual.
Y como en una burda representación teatral aparecen los personajes de
siempre.
Los que opinan sin saber, que terminas escuchando como rumor de fondo, y
disculpando su ignorancia, como si fuera algo ajeno a la propia voluntad.
Los que enfatizan cada detalle, exacerbándolos, sin pudor y sin vergüenza,
hacia nada ni nadie. Olvidándose de todo y todos, para inmediatamente después
pasar al próximo asunto, como si se tratara de la lista del supermercado.
Los indiferentes, que son los menos nocivos, porque son los que siguen adelante
sin más. Se sacuden el polvo de los zapatos, observando a su alrededor, como si
nada hubiese sucedido, simplemente porque no los toca directamente.
Y los que juzgan. Los más peligrosos. Los más despreciables. Aquellos que
se alzan en pedestales creados por ellos mismos, creyéndose superiores por
méritos desconocidos; que rasgan sus vestiduras y dictan sentencias, como si no
fueran ellos mismos humanos e inclines al error.
¿Dónde ha finalizado eso a lo que llamamos humanidad?
¿Cuándo es que hemos perdido la capacidad de empatizar con el otro, con el
que tenemos en frente o a nuestro lado?
¿Cómo es que podemos ser sensibles frente al sufrimiento animal y no medimos
dictámenes frente a la desgracia humana?
¿Quién se siente tan libre de toda consciencia para arrojar la primera
piedra?
...
Yo no.
Yo he sido inconsciente, imprudente, irracional, inconstante.
Yo me he arriesgado sin necesidad.
Yo me he tomado las cosas a la ligera.
Yo no he medido concecuencias.
Yo me he equivocado... más de muchas veces, incontables.
Yo he tenido suerte, por así decirlo.
Son momentos donde no sirven los discursos retóricos, ni los debates filosóficos.
No interesan los por qué, ni los “y si...”. Son momentos de una mano tendida,
de un abrazo, de lágrimas compartidas en silencio.
Son momentos para “estar”
...basta.